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Efectos del stress en la fertilidad
Buenos Aires, Jueves, 06 junio a las 11:00:00

El stress es una respuesta adaptativa del organismo para adecuarse pero si la situación estresante se sostiene el tiempo, la reacción adaptativa del stress deja de ser una medida saludable y se convierte en un factor que lo vuelve proclive a disfunciones, anomalías y enfermedades afectando el sistema inmunológico, el sistema psíquico, el sistema endocrino, la psiquis. El stress impacta en todo el organismo, por eso, requiere de un abordaje integral de mente - cuerpo. Y, si bien no es necesariamente causa de infertilidad puede incidir en el logro- o no- de un embarazo.



“Está estresado” es una frase que se repite con frecuencia por estos días al describir a personas nerviosas, cansadas o angustiadas por demás. Los estudios inmunológicos y endocrinos han probado que el stress crónico tiene efectos que son dañinos para la salud. Pero ¿qué es el stress? El neurólogo Walter Cannon lo define como “un conjunto de estímulos del medio ambiente que alteran el funcionamiento del organismo”. Si el estímulo es excesivo o reiterado, provoca alteraciones emocionales, agotamiento psicológico y hasta deterioro físico. Es por ello que la interacción adecuada de los sistemas psicológico, neurológico, endocrino e inmunológico es fundamental para evitar el stress. Ese es el eje del estudio de la llamada Pscioneuroinmunoendocrinología (PNEI).

La naturópata Claudia Pagano lo expresa así: “La Psiconeuroendocrinoinmunología nos dice que los 4 sistemas, el psíquico, el neurológico, el endócrino y el inmunológico, funcionan como una unidad, como una pieza de relojería y que además están en constante comunicación a través de sustancias mensajeras. Que cuando uno de estos sistemas se desequilibra, afecta al resto. La PNEI nos habla de la comunicación MENTE-CUERPO y de la importancia de las emociones como puente entre ambos. El stress es un mecanismo que nos prepara para accionar. Esta posibilidad viene con nuestra naturaleza. Nuestro cerebro detecta una amenaza y el cuerpo recibe todas las sustancias que le permiten ponerse en acción para resolverla. El hombre actual percibe tantas amenazas que no puede resolver todas en el momento y el organismo produce las mismas sustancias que quedan dando vueltas en el organismo y generando respuestas adictivas a esa química de tensión”.


¿Por qué creer que si el stress incide sobre el funcionamiento del organismo, no lo haría sobre la fertilidad?

Lo hace. Y Pagano lo describe de esta forma: “Cuando el cerebro percibe una amenaza, se activa el eje hipotálamo hipófisis supra-renal generando la química de tensión. Para la fertilidad necesitamos química de distensión, que ese eje esté alineado con los órganos reproductivos y la hipófisis pueda actuar para que se secreten las hormonas correctas en los niveles y tiempos correctos del ciclo. Pero si el eje está alineado con las glándulas suprarrenales, no estará alineado con las gónadas y así, por ejemplo, la mujer puede tener disparados los niveles de FSH, LH, etc. Además, transitar un tratamiento sin stress permite que los sistemas se vuelvan más creativos porque el stress contrae y cuando el stress no está presente los sistemas se expanden, volviéndose más aptos para el éxito en los tratamientos”.

Stress y Fertilización In Vitro (FIV)

“Existe gran cantidad de bibliografía que da cuenta de peores resultados terapéuticos en tratamientos de fertilización in Vitro en aquellos pacientes con altos niveles de stress. Si bien el mecanismo por el cual el stress puede alterar el resultado de una FIV no está establecido, se sabe que la reacción cerebral al stress provoca en los demás sistemas una respuesta de adaptación pero si la respuesta es excesiva, puede derivar en diversas enfermedades secundarias, entre ellas alteraciones reproductivas que dificulten la llegada de un embarazo. Y esto no es exclusivo de las mujeres.
En ellas, el stress podría provocar variaciones en los niveles de liberación de LH y de estradiol, causar alteraciones ovulatorias, fallas de implantación y abortos”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, director científico de Halitus Instituto Médico. Y agrega: “El momento crucial en una fertilización in Vitro es la implantación embrionaria. Hay estudios avanzados que muestran el rol relevante del sistema inmune en este momento y, como está probado el rol del stress sobre el sistema inmunitario y desequilibrio en las respuestas celulares, esto también puede incidir en el resultado de un tratamiento”.
Pero los hombres no son ajenos a todo esto. Ellos también padecen cuando su pareja debe enfrentar un tratamiento de infertilidad, y más aún si enfrentan un factor masculino. “El stress, además, podría provocarles impotencia, aneyaculación y oligospermia con alteración de la calidad del semen. Incluso hay trabajos que muestran que podría incidir en el volumen seminal- por disminución de los niveles de testosterona- y en el porcentaje de espermatozoides de forma normal. Y por último, es necesario mencionar que los altos niveles de stress pueden incidir en la continuidad del tratamiento de reproducción asistida, por eso es importante todo lo que la pareja pueda hacer para disminuirlo”, menciona Pasqualini.

Hoy no hay dudas de la existencia de distintos matices que entrelazan factores psicológicos con los fisiológicos. El tratamiento de fertilidad conlleva un alto nivel de stress que disminuye las probabilidades de éxito de un tratamiento de estas características al incrementarse los niveles de stress de la pareja. “Si bien está demostrado que el pico de stress para las parejas que están atravesando la experiencia de infertilidad se ubica entre el segundo y tercer año de intento, los síntomas de angustia y ansiedad pueden observarse más temprano. Por todo eso, es que implementamos las actividades de Mente- cuerpo”, expresa el Dr. Pasqualini.
“Existe una cantidad relevante de bibliografía que refiere peores resultados terapéuticos de la fertilización in Vitro en pacientes con niveles de stress más elevados. Pero a su vez esta situación puede estar condicionada por el resultado del tratamiento. Así, es importante entonces que las opciones del departamento mente-cuerpo inicien lo antes posible, incluso antes del primer tratamiento”, refiere el médico.

Opciones del departamento Mente- cuerpo

  • Acupuntura: Puede aliviar los efectos laterales de los tratamientos, Mejorar el flujo sanguíneo en útero y ovarios. Puede aliviar las tensiones que producen los tratamientos médicos. Puede calmar el útero para prepararlo para la implantación. Estimula el tono del sistema nervioso parasimpático, alineando el eje hipotálamo hipófisis gónadas y de esta forma estimula el sistema hormonal y por consiguiente, desde lo energético, el sistema reproductivo.
  • Sincronizadores cerebrales: Pagano explica: “Son aparatos que emiten estímulos sono-lumínicos que sincronizan los hemisferios cerebrales. La persona en un sillón tiene unos auriculares y unos anteojos y, a través de sonido y luces y con una meditación guiada, empieza a bajar la frecuencia cerebral hasta que los hemisferios se sincronizan, llegando a estados de gran relajación. Es en este momento en el que el cerebro empieza a enviar al organismo sustancias  muy beneficiosas para la salud”.
  • Medicina Tradicional China: Es vibracional. Trabaja desde lo energético y sobre una red energética que son los meridianos. Busca corregir el desbalance energético, origen de las disfunciones. Pagano refiere: “El paciente se evalúa a través la observación, a través de preguntas, a través del pulso y el examen de de la lengua. Una vez evaluado el paciente, se define el diagnóstico y su tratamiento.  En el diagnóstico se tienen en cuenta muchos factores. Factores exógenos como endógenos. El equilibrio del yin y yang. La plenitud o deficiencia energética. El frío, el calor, la humedad. Todo esto relacionado con los meridianos que se asocian a los órganos y vísceras. El tratamiento tiene varios puntos. Uno de ellos es la acupuntura: la energía corre por esos canales sutiles que son los meridianos y que interpenetran todo el cuerpo. Allí donde suben a la superficie están los puntos de acupuntura. Entonces se van poniendo agujas en distintos puntos para hacer como un re-tejido energético y el sistema se va equilibrando. También se indican plantas, fitoterapia. Y además se indican flores que van a ayudar desde el campo emocional”. Y destaca: “Hay tantos tratamientos como personas existan. Una misma disfunción tiene un tratamiento diferente en los distintos pacientes, de acuerdo a su base energética”.
  • Sistema de Entrenamiento Especial (SEES): “El SEES es un programa específico creado desde la Fundación Salud basado en la psiconeuroendocrinoinmunología, las neurociencias, la medicina biopsicosocial en el que las personas se entrenan durante un período recomendado de 3 meses. Durante ese tiempo las personas entrenan en las diferentes actividades del programa y, como el entrenamiento está dirigido al cambio de la química interna y la limpieza de los receptores celulares, cambia el estado interno de las personas, cambia su ánimo, cambia su percepción. Bajan los niveles de stress porque se modifica la química de tensión por química de distensión y esto, ayuda a los tratamientos médicos. En casos de tratamientos se recomienda empezar antes para tener una base de entrenamiento y, en realidad, cualquier persona que quiera generar cambios porque se generan cambios para la vida misma”, expresa la naturópata. Y agrega: “El objetivo es entrenar a las personas con base en la psiconeuroendocrinoinmunología, utilizando la mente para sanar el cuerpo y el cuerpo para sanar la mente. No es terapia de grupo es una experiencia personal en un ámbito grupal.
  • Yoga: Pagano dice: “Yoga significa unión, en sánscrito: mente, cuerpo y espíritu. Los ejercicios se  realizan con el objetivo de disminuir el stress y la ansiedad, ya que sus posturas permiten relajar los músculos, de una forma pausada, donde se respira lentamente a la vez que la mente se va despejando.  A través de las distintas posturas o asanas y la respiración, se  llega a la relajación mental con la de los músculos del cuerpo.  Su práctica nos ubica en el momento presente, infundiéndonos de coherencia energética,  generando equilibrio”:
  • Tai Chi: El Tai chi algunas veces es descrito como “meditación en movimiento”.  “Originalmente fue desarrollado en China como una forma de autodefensa. Consiste en una serie de  movimientos suaves y de gran plasticidad y belleza, y su armonía obedece al ritmo lento pero continuo de los ciclos de la tierra. Nada es forzado y permite mantener la mente serena y libre de tensiones permitiéndonos desarrollar la circulación sanguínea y la energía vital o CHI.  Su práctica permite reducir el stress, aumentar la flexibilidad, mejorar la fuerza y definición muscular y aumentar la energía, resistencia y agilidad”, asegura Pagano.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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