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Las hormonas y la fertilidad
Buenos Aires, Jueves, 27 junio a las 11:00:00

Las hormonas forman parte fundamental del mecanismo que se pone en funcionamiento a la hora de concebir. Por lo tanto, un mínimo desarreglo puede ser la barrera a superar en el camino para lograr el embarazo. Ya sea por exceso o carencia, los niveles hormonales tanto de hombres como de mujeres pueden estar dificultando el cumplimiento del sueño de paternidad y demorando la llegada del hijo deseado. Cuáles son las hormonas más relevantes a la hora de buscar un bebé y qué hay que saber.



Hace años que no hay dudas de que las hormonas juegan un rol fundamental el adecuado funcionamiento de un organismo y, teniendo en cuenta que el logro de un embarazo requiere de un mecanismo de relojería, cualquier alteración hormonal puede incidir en la demora del logro de la gestación. Pero ¿cuáles son las hormonas que deben observarse?
La primera y principal es la gonadotropina coriónica humana o hCG, que también puede ser llamada la hormona del embarazo porque el organismo la produce únicamente durante la gestación, unos días después de la concepción. Sus niveles máximos se manifiestan entre la semana 8 a 10 del embarazo y pueden detectarse en sangre (subunidad beta) o en orina (como la mayor parte de los test de embarazo). “Su responsabilidad es mantener la función del cuerpo lúteo, encargado de la síntesis de progesterona, hasta tanto la placenta tenga la capacidad de secretar suficientes esteroides para mantener la gestación”, comienza explicando la Dra. María Gilligan, del departamento de endocrinología de Halitus Instituto Médico.
Y continúa: “Si bien todas las hormonas juegan un rol fundamental en la búsqueda de un embarazo, las más relevantes son las hormonas del eje hipotálamo-hipófisis-ovario, encargadas de regular el ciclo menstrual, la FSH u hormona folículoestimulante, la LH u hormona luteinizante y el estradiol, que son de utilidad para diagnosticar la función ovárica y, los valores elevados de FSH pueden referir un envejecimiento prematuro de los ovarios. Por otra parte, también tienen un rol relevante las hormonas tiroideas y la prolactina. La TSH incide en el desarrollo fetal correcto y en la evolución de la gestación. La prolactina, por otro lado, es una hormona reguladora de distintas funciones endocrinas y si bien participa fundamentalmente en la producción de la leche materna, cualquier modificación de sus niveles normales puede incidir en el ciclo menstrual y en la ovulación”.

Prolactina

Esta hormona, secretada por la hipófisis posee más de 300 funciones y, por encima de los valores normales incide sobre la ovulación, la menstruación y hasta puede provocar secreción por el pezón.
La endocrinóloga describe: “Cuando hablamos de prolactina, no debemos olvidar que es una hormona de estrés y para realizar una determinación sanguínea adecuada deben cumplirse algunas condiciones -no mantener relaciones sexuales ni actividad física intensa 48 horas antes de la extracción de sangre, entre otras-, que algunos medicamentos pueden alterar sus valores y que hay formas moleculares,  que no tienen consecuencias clínicas ni requieren de tratamiento”. 
La causa de los elevados valores de prolactina y los síntomas que esto provoca son indispensables a la hora de definir un tratamiento. “Cuando es necesario establecer un tratamiento, existen distintas drogas pero, en aquellos casos en que no se busca embarazo, puede ser una opción recurrir a anticonceptivos orales. Cada caso es particular y si los valores por encima del normal se reiteran es importante descartar la posibilidad de tumores hipofisarios”, dice la especialista.


Insulina

El llamado hiperinsulinismo, es decir, cuando esta hormona presenta niveles elevados, puede además incrementar los valores de otras hormonas androgénicas, como la testosterona, generando una posible anovulación, e hirsutismo, que es el incremento de vello. “Esto responde a una influencia directa de la insulina sobre el ovario y por el aumento de la LH. Pero incluso una insulina elevada puede llevar a una disminución de proteínas transportadas por los andrógenos derivando en más cantidad de andrógenos disponibles. En caso de embarazo, las mujeres que padecen de insulinoresistencia, poseen un riesgo mayor de desarrollar diabetes gestacional y diabetes tipo 2 en el futuro”, dice la Dra. Gilligan.
Y aclara, “Los niveles de  insulina deberían ser menores a 12 mU/ml  y menores a 60 mU/mL a las 2 horas de la administración de glucosa al realizar un Test de tolerancia oral a la glucosa. El índice HOMA es una ecuación matemática, práctica y sencilla para determinar la presencia de insulinorresistencia, un mayor valor a 3 es patológico”.
Si bien la resistencia a la insulina puede ser normal en el embarazo, cuando existe una alteración previa a la gestación, puede ser difícil de manejar para la mujer y derivar en una diabetes gestacional. “El tratamiento principal para la insulinoresistencia es el plan alimentario y la actividad física que llevan al descenso de peso. En mujeres que presentan Sindrome de ovario poliquístico puede recomendarse el uso de metformina que disminuiría el riesgo de abortos y de  diabetes gestacional”, sostiene Gilligan.

TSH

Esta hormona producida por la hipófisis que estimula la generación de hormonas tiroideas es importante. “Durante la gestación, la adecuada producción de hormonas tiroideas es relevante, especialmente en el primer trimestre porque el desarrollo embrionario depende de ellas. Las alteraciones- por demás o por menos-pueden incidir en el progreso del embarazo, obstaculizar la ovulación y, por lo tanto, la fertilidad. La baja producción de hormonas tiroides, hipotiroidismo, está asociado a mayor riesgo de complicaciones en el embarazo, como aborto, hipertensión, parto pretérmino, entre otros. Para normalizar la función tiroidea se realiza tratamiento con levotiroxina
“Para aquellas mujeres que buscan un embarazo, se requiere una TSH menor a 2,5mUI/ml. Por otro lado,  el 50% de las mujeres embarazadas con hipotiroidismo necesitan un incremento de la dosis de levotiroxina y controles estrictos durante la gestación, para mantener una TSH adecuada según el trimestre”, describe la especialista en endocrinología.
Según el Dr. Sergio Pasqualini, Director Científico de Halitus Instituto Médico, “Casi el 14% de las mujeres que consultan por infertilidad presenta hipotiroidismo subclínico (formas leves) y de estas más del 40% logran un embarazo cuando se corrige su problema tiroideo. Por lo que es fundamental realizar evaluación de la función tiroidea en todas las mujeres con problemas de fertilidad”.
FSH: Sus niveles indican el estado y funcionalidad de los ovarios. En la primera mitad del ciclo menstrual estimula la producción de estradiol y favorece el desarrollo folicular. En los casos en los que los ovarios no funcionan correctamente, el hipotálamo para compensar esta carencia aumenta la producción hipofisaria de FSH. Con el paso del tiempo, se produce una disminución de la reserva ovárica que se evidencia con el aumento de la FSH. Esto también puede ocurrir por otros factores tanto ambientales como genéticos. “Estas mujeres suelen presentar una disminución de la fertilidad, con mayor dificultad para lograr un embarazo y suelen no ser “buenas respondedoras” a la estimulación ovárica. A su vez, los valores bajos de FSH refieren una alteración a nivel del hipotálamo o de la hipófisis, y los ovarios no reciben estimulación suficiente para producir estrógenos y progesterona”, explica la Dra. Gilligan.

LH

Como la FSH, la LH también refiere estado y funcionalidad ovárica. Un nivel elevado puede indicar un desorden ovulatorio, y una relación entre LH y FSH alterada pueden sugerir el diagnóstico de un Síndrome de ovarios poliquísticos.

Antimulleriana

Su nivel se relaciona con la cantidad de folículos de una mujer por lo cual es un fiel indicador de la reserva ovárica y funciona como factor pronóstico de la respuesta ovárica en pacientes que realizan tratamientos de reproducción asistida. “El envejecimiento ovárico se ve reflejado en un descenso de la cantidad de folículos y bajo nivel de esta hormona permitiendo así identificar a mujeres con fertilidad disminuida, aún aquellas que posean menstruaciones normales y regulares”, dice la médica.

Testosterona

En las mujeres, un nivel elevado de testosterona y/o de otros andrógenos puede provocar hirsutismo- aumento de vello- , acné, seborrea e incluso falta de ovulación e infertilidad. “Es fundamental conocer la causa de este aumento en los valores de testosterona para determinar así el tratamiento más adecuado. En gran parte de los casos, se trata de Síndrome de ovario poliquístico pero para lograr un diagnóstico certero es necesario descartar hiperprolactinemia u otras razones. Aquellas mujeres que buscan embarazo pueden requerir estimulación de la ovulación”, menciona la endocrinóloga de Halitus.

Alteraciones hormonales más frecuentes

La disfunción tiroidea y específicamente el hiportiroidismo, es una de las alteraciones más frecuentes. Según Gilligan, “un 2 a un 3% de las embarazadas presentan un hipotiroidismo subclínico, es decir, un grado de alteración leve, y si hablamos de las pacientes con infertilidad el porcentaje se incrementa a un 20%. Hay otras  alteraciones endocrinas que se presentan con frecuencia, como la hiperprolatinemia y la elevación de la FSH. Y cabe mencionar a la  insulinoresistencia que se ve incrementada, dado el aumento alarmante de obesidad y diabetes tipo 2 que se espera en el mundo, en especial en gente joven”.
Algunos síntomas deberían llevar al estudio de estas hormonas:

  • Cansancio (astenia)
  • Constipación
  • Uñas quebradizas, piel seca y descamada, caída de cabello
  • secreción por el pezón (galactorrea)
  • alteraciones en el ciclo menstrual.

 “Y si existen antecedentes familiares de problemas de tiroides u otras enfermedades autoinmunes asociadas. Pero hay que tener en cuenta que aunque no existan síntomas evidentes de enfermedad, la evaluación hormonal debería realizarse en todos los casos en que se presenten dificultades a la hora de lograr un embarazo, o ante abortos y embarazos pretérmino”, concluye la especialista de Halitus.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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