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Problemas sexuales frecuentes en cada etapa de la vida
Buenos Aires, Jueves, 18 julio a las 11:00:00

La sexualidad es una cualidad inherente al ser humano que no pertenece a un momento específico de la vida sino que se transforma y se desarrolla acompañando cada etapa. A medida que crecemos incorporamos nuevos datos, nuevas experiencias que conforman nuestro ser sexual. Pero también en ese camino pueden aparecer dudas, dificultades o trastornos que requieran atención. Paso a paso, cuáles son los problemas o dudas sexuales más frecuentes en cada etapa de la vida



Si bien la sexualidad es una función fisiológica puede presentar problemas desde edades tempranas. ¿Cómo se explica esto? La Dra. Beatriz Literat, médica sexóloga de Halitus Instituto Médico lo explica así: “Pensemos en compararla con otra función, como la digestiva. Si bien es una función fisiológica, si ingerimos alimentos que nuestro organismo no está en condiciones de digerir y que lo dañan, pueden aparecer trastornos digestivos por más sanos que estemos. Esto puede suceder por desconocimiento y lo mismo puede pasar con la sexualidad que, ejercida sin el necesario conocimiento, o de un modo inadecuado, da como resultado disfunciones sexuales. Otro ejemplo es el deterioro progresivo en esta época, de una función como la auditiva, que, debido al abuso de los dispositivos intraauriculares para escuchar música a todo volumen, ha provocado un aumento de las consultas juveniles por hipoacusia”.

Problemas sexuales en la niñez

Según Literat, “Al hablar de síntomas sexuales es importante describir a qué se está haciendo mención. “Una infección ginecológica o parásitos intestinales con sintomatología en la zona del periné no son síntomas sexuales. En cambio, sí aparece como síntoma la masturbación o autoerotización de niños y niñas. De presentarse, es necesario investigar si están expuestos a estímulos sexuales inapropiados para su edad, como programas de tv ó imágenes con contenido erótico, conversaciones de adultos en su presencia y, naturalmente, indagar acerca de juegos entre niños y niñas de toqueteo, que son cada vez más frecuentes. Por otra parte, es normal que un niño se toque en la intimidad de vez en cuando por curiosidad y para explorar su cuerpo. Solamente si existen indicios de que esta actividad es excesiva, pública y que puede encubrir otra situación, como un abuso, debe intervenirse. Preferentemente la intervención paterna debe realizarse con apoyo profesional”.

La información que los niños reciban sobre sexualidad juega un rol primordial. Si bien desde la aprobación de la Ley de Salud Reproductiva y Procreación Responsable y la incorporación de temas de sexualidad en la currícula escolar muchos niños reciben información al respecto, la sexualidad nunca  ha dejado de ser responsabilidad paterna. Pero ¿cómo hablarles y qué decirles?

“Cada niño y su ambiente constituyen un caso especial y diferente. Los padres deberían estar atentos a lo que el niño transmite, no hablar más que lo que el niño pregunta y en un lenguaje que pueda entender. Nunca utilizar palabras groseras. A veces ni siquiera es necesario explicar tanto, sino bajar la ansiedad del niño y decirle que cuando pueda entender mejor, volverán a charlar sobre el tema. Los niños pueden postergar su curiosidad si ven que los padres los pueden contener. Principalmente, es necesario decirles que la actividad sexual no es un juego, que es un tema de adultos y que es una acción que expresa el amor, el respeto y el proyecto de familia que sus padres comparten. Este es el fundamento de una consideración respetuosa respecto del propio cuerpo y una poderosa herramienta para prevenir el toqueteo abusivo que podría sufrir un niño ó niña fuera de su hogar. Es muy importante que haya confianza entre los niños y sus padres para que cuenten si les sucede algo inapropiado. En esta etapa, deberían enfatizarse los aspectos procreativos de la sexualidad, ya que debemos inculcar el respeto del niño/a por esta actividad fisiológica y por la posibilidad del nacimiento de un nuevo miembro en la familia. Hablarles de placer sexual en esta etapa, en lo práctico, sería desafiarlos con algo que no pueden manejar todavía”, argumenta la especialista.

Sexualidad en la pubertad y adolescencia: la importancia del diálogo

Cuando se desencadena el desarrollo físico los padres deberían hablar con sus hijos. No es indispensable que la madre lo haga con su hija mujer y el padre con su hijo varón, una cosa no excluye la otra y de todo el niño obtiene una enseñanza. Según Literat, “De la visita al pediatra ó hebiatra -especialista en adolescencia-, aprende a cuidar su salud concurriendo al profesional correspondiente y de la conversación con sus padres, aprende a confiar en ellos y a poder dialogar sin tener vergüenza ó miedo. El papá puede tener capacidad para hablar sobre ciertas cosas y la mamá de otras; deben complementarse. Lo importante es no asustarlo y tampoco trivializar el tema de conversación. Padres y profesional forman un equipo de protección para el niño ó niña. Los padres deben informarse con bases científicas y para ello deben leer libros ó consultar con un/a sexólogo/a ó con el médico del niño/a”.

Si el diálogo empezó antes de la adolescencia, como algo habitual, el proceso de crecimiento y de socialización de los chicos puede ser acompañado por los padres, los cuales intervendrán en la medida en que aparezcan situaciones que merezcan esa intervención. Hay jóvenes que se sienten muy cómodos y con la confianza suficiente para poder dialogar con sus padres y confiarles sus dudas y temores. “Este también es el momento de charlar sobre medidas de prevención de embarazos no deseados. Y muy especialmente, de volver a inculcarles el autorrespeto y la consideración por el otro como un recurso indispensable para que no se involucren en relaciones de las cuales puedan salir lastimados.  Desde luego que si nunca hubo diálogo, será más difícil comenzar en este momento, pero el médico especialista puede actuar como facilitador del diálogo entre los hijos y sus padres, sobre todo si el padre ó madre se lo piden. Por otra parte, la experiencia personal ayuda a los padres a sentirse íntimamente, mejor posicionados ellos mismos para conversar con los chicos, pero nunca debe ser un tema sujeto a exposición y diálogo con ellos, ya que la sexualidad también significa valorar lo privado y lo íntimo”, dice la médica sexóloga.

En esta etapa no están exentos de que se les presentes algunos inconvenientes y los padres deben estar atentos para orientarlos y acompañarlos. Literat refiere: “Si el adolescente manifiesta alguna dificultad en sus relaciones sexuales o confusión respecto de su orientación sexual, es la oportunidad perfecta de los padres para establecer y reforzar un vínculo de confianza con sus hijos. Al no poder manejar la situación, lo mejor es recurrir al profesional especializado, es decir al sexólogo/a, hebiatra ó eventualmente al psicólogo/a. Pero no deberían dejar el problema planteado solamente en manos del profesional, sino acompañar respetuosamente al hijo sin invadirlo, en su proceso de resolución del conflicto y sin pretender ser sus terapeutas”.

La sexóloga sostiene que durante este período entre los varones puede aparecer falta de control eyaculatorio y ansiedad por su desempeño; entre las mujeres dificultad para lograr el orgasmo y los trastornos en la fase de excitación sexual. En consulta, en primer lugar se les da información, porque muchas veces el problema está ocasionado por falta de experiencia y conocimiento. Si esto no es suficiente, debe realizarse un tratamiento con abordaje médico-psico-sexológico. Los medicamentos se dejan para casos determinados, en los cuales la medicación sea pertinente. Sin embargo, como los tratamientos son de breve duración, aún si se prescriben medicamentos, no es por mucho tiempo”.

Problemas sexuales frecuentes entre los 30 y los 50 años

Esta etapa suele coincidir con la pareja y la posible formación de una familia. La médica sexóloga de Halitus describe: “En personas sanas física y psicológicamente, esta es una etapa muy rica de disfrute sexual y también de desafíos, ya que durante gran parte de la misma, se vive también la etapa procreativa, que determinará una sexualidad fluída ó por el contrario, programada, en función del proyecto procreativo de la pareja y del modo en que manejan su tiempo durante la crianza de sus hijos. Cuando existen disfunciones sexuales, como fobias, trastornos en la eyaculación, en el logro del orgasmo ú otras, suelen ser de muy fácil resolución con un tratamiento breve. Las personas tienen que saber que la función sexual está expuesta a trastornos durante toda la vida, como la función digestiva que mencionamos antes, la respiratoria, la visual, etc. De hecho padecer diabetes, anemias, problemas hormonales como hipotiroidismo ó simplemente los efectos colaterales de ciertos medicamentos, pueden provocar algún trastorno de su sexualidad, que obviamente puede resolverse con un tratamiento adecuado”.

Promediando los 45 a 50 años comienza a aparecer en los hombres la disfunción eréctil y los trastornos en su deseo sexual y en las mujeres la insatisfacción por no poder comunicarse bien con su pareja, a fin de optimizar su placer sexual. “Es muy importante realizar un correcto diagnóstico y no suponer que la causa de estos problemas, es solamente el “estrés”, para poder así realizar un tratamiento eficaz en un corto tiempo, lo cual es lo habitual en nuestros tratamientos. Como dije antes, existen abordajes al problema que integran los aspectos médicos, psicológicos y sexológicos propiamente dichos. Estos últimos incluyen la información sobre técnicas sexuales y recursos que necesitan poseer, tanto el varón como la mujer. La mayoría de las veces, las consultas se realizan por separado en algunas sesiones y en otras con la presencia de la pareja. En otros casos, solamente se trata a la persona que plantea la consulta, sin necesidad de convocar a su compañero/a”, explica la Dra. Literat.


Problemas a partir de los 50 años

Si una persona ha mantenido una vida sexual armoniosa, la seguirá manteniendo, a menos que aparezcan cuestiones de salud que afecten la función sexual. También es importante la actitud de la pareja de la persona y de su desempeño. La especialista refiere que “Tanto la andropausia como la menopausia comienzan a afectar la sexualidad, en personas sanas, generalmente alrededor de los 60 ó 65 años, no antes. Sin embargo no debemos olvidar que la sexualidad va de la mano de la autoestima, de un vínculo amoroso armonioso, del éxito ó no que tenga una persona en el significado que le da a su propia vida y de otras variables de orden psicoemocional y espiritual. Por ese motivo, en esa década de balance de la propia vida, pueden aparecer disfunciones que no tienen una causa biológica, sino que pueden ser síntomas y signos de una gran insatisfacción espiritual”.

Y concluye con un mensaje positivo y esperanzador: “La mayoría de las disfunciones sexuales tiene solución y cada vez contamos con nuevos tratamientos. Muchas veces no se ha podido realizar la consulta con el/la profesional idóneo por desconocimiento ó tal vez, por vergüenza ó prejuicio, se mantuvo el problema en secreto. Es un derecho indiscutible desear tener una vida sexual normal y satisfactoria y por eso, se puede realizar una consulta  y un tratamiento sexológico a cualquier edad de la vida”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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