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Secretos alimentarios para una buena lactancia
Buenos Aires, Jueves, 01 agosto a las 11:00:00

La alimentación materna juega un rol fundamental en la calidad de la leche producida y en algunos casos, sobre todo para micronutrientes, su composición guarda correlación con la dieta de la madre. Por lo tanto, la salud de la madre y la calidad de los alimentos que ella ingiere juegan un rol básico en la buena nutrición y crecimiento del niño. Cuáles son los secretos para lograr una buena alimentación que beneficie la lactancia.



Las necesidades calóricas durante la lactancia están relacionadas con la cantidad de leche producida, esto es, aquella mujer que amamanta de forma exclusiva necesitaré mayor ingesta calórica que aquella que lo hace acompañada de complemento. Según la Lic. Lucía Molina, nutricionista de Halitus Instituto Médico, “estos requerimientos se cubren, en parte, con las reservas de grasas almacenadas durante el embarazo, que normalmente se utilizan en los primeros meses de la lactancia. El resto de las calorías necesarias son aportadas con la dieta, con un promedio de 500 kcal extras a la dieta habitual”. Si bien las necesidades nutricionales de una mujer que amamanta son mayores que en aquella que no lo hace, teniendo en cuenta que las calorías son necesarias para la producción de leche materna, es importante saber que las reservas grasas almacenadas durante el embarazo suelen cubrir los primeros meses de lactancia. “Pero es necesario sumar un plan alimentario que refleje el aumento de peso logrado durante el embarazo y el peso de ese momento”, aclara Molina.

Secretos para una buena lactancia

  • Es la succión del bebé el principal regulador del volumen de leche producida por una mujer que amamanta, por lo tanto, es muy relevante la alimentación materna en la calidad de esa leche –especialmente en el caso de los micronutrientes- pero no en la cantidad.
  • Es importante que la  mamá ingiera suficientes líquidos y que pueda descansar porque también estos factores inciden sobre la cantidad de leche producida.
  • Es recomendable no saltear comidas porque de esa forma la producción de leche mantiene constante a lo largo del día.
  • Consumir carnes magras y legumbres, aceites vegetales y pescados.
  • Las colaciones frecuentes aportan las calorías necesarias: los cereales integrales, yogures descremados, frutas y especialmente frutos secos son de gran utilidad.
  • Al momento de amamantar, disponer de un vaso o botella con agua, ya que muchas mujeres suelen experimentar “ataques de sed” en dicho momento en respuesta a la bajada de leche.
  • En general no hay restricciones de alimentos durante la lactancia. Sin embargo, en casos de historia familiar de alergias (la más común es a la proteína de leche de vaca) conviene consultar con el pediatra para evaluar la necesidad de retirar ciertos alimentos de la dieta materna, sobre todo si el niño ha producido algún síntoma o reacción.
  • Conviene eliminar el alcohol sobre todo en los primeros meses de vida cuando es muy alta la frecuencia de mamadas. El alcohol aparece en la secreción láctea casi en la misma cantidad que en sangre, a la media hora de haber tomado alcohol se produce el pico máximo en sangre.   
  • Al igual que el alcohol, la cafeína aparece en la leche materna y puede ser un factor que genere excitación en el niño. Se recomienda limitar a 1 o 2 pequeñas tazas de café por día. Si se acostumbra a beber más, puede optarse por café descafeinado.
  • Algunas evidencias sugieren que el consumo de levadura de cerveza por su aporte vitamínico, ayuda a complementar la dieta y a producir leche en cantidad suficiente.

La nutricionista también hace hincapié en la necesidad de una dieta equilibrada para bajar de peso postparto: “Si bien la lactancia puede derivar en un descenso de peso de la madre un poco más veloz- las grasas generadas en la mamá durante el embarazo suelen eliminarse en los primeros 6 meses de lactancia materna-, la alimentación durante este período requiere de supervisión médica para asegurarse de que la mujer no lleve adelante restricciones en la alimentación que puedan afectar la buena composición nutricional de la leche materna y afectar así el buen desarrollo del bebé”.

¿Qué debería contener esa dieta durante la lactancia?

  • Leche, yogur y queso: ingerir por lo menos 4 porciones
  • Carnes, aves, pescados, legumbres, huevos: ingerir 2 porciones
  • Verduras: ingerir por lo menos de tres a cinco porciones
  • Frutas: ingerir de dos porciones (incluir al menos 1 cítrico)
  • Panes, galletitas, cereal, arroz y pastas: deberá ser evaluada la cantidad y ajustada a las reservas grasas presentes luego de la gestación, a la actividad física materna, el retorno al trabajo, etc.
  • Grasas, aceites y dulces: es importante incluir aceites vegetales que nos aporten ácidos grasos insaturados de cadena larga. También podemos encontrarlos en frutos secos y pescados grasos.

“Aquellas mujeres que desean bajar de peso en esta etapa pueden llevar adelante un plan con restricciones moderadas – siempre bajo supervisión profesional- que incorpore los nutrientes necesarios para lograr una calidad adecuada de leche materna. Cuando la lactancia haya finalizado puede ser momento de llevar adelante una dieta hipocalórica que consistirá básicamente en una disminución de los alimentos ricos en azúcares, grasas e hidratos de carbono y en la inclusión del consumo de lácteos descremados, frutas, verduras, cereales integrales y carnes magras. De esta forma, el peso normal idealmente debería recuperarse entre 6 y 10 meses después del parto, siempre dependiendo del peso ganado durante el embarazo. Y una vez concluida la lactancia con ese plan alimentario y actividad física moderada podrá llegarse a un peso adecuado, algo importante para evitar la acumulación de kilos entre embarazos y cuidar de esa manera la salud de la mamá y los futuros bebés”, expresa Molina.

No sólo cantidad, también calidad de la leche durante la lactancia

En busca de perder el peso ganado durante los nueves meses de embarazo, la mujer suele seleccionar lo que ingiere. La incorporación de diferentes elementos a su dieta llevará a que el descenso sea menos brusco y que en el camino, no se pierdan micronutrientes importante que su alimentación deberá aportar a la leche materna para el buen crecimiento del bebé. “La alimentación variada de la mamá derivará en una calidad de la leche que sea la apropiada para el bebé en desarrollo. El consumo de carnes magras y legumbres le otorgará las proteínas y aminoácidos esenciales requeridos. Los aceites vegetales y los pescados aportan ácidos grasos insaturados que son importantes para el desarrollo del sistema nervioso del bebé y, además, el consumo de estos ácidos grasos (omega 3 principalmente) se ha relacionado con el desarrollo cognitivo del niño”.
Además, Molina hace referencia al hambre que pueda sentir esa mamá en esta etapa: “Si las mamás tienen mucho hambre en la etapa de a lactancia sería importante recurrir a las colaciones frecuentes ya que son una buena forma de otorgar calorías a lo largo del día. No perdamos de vista que el cansancio y el desorden de horarios típico de esta etapa, aumentan la importancia de las comidas frecuentes y en pequeña cantidad. Incluso es relevante la ingesta suficiente de líquidos, especialmente porque algunas mujeres pueden tener mucha sed durante el momento de amamantar”.
En algunos casos es importante mantener una suplementación con vitaminas y minerales:
vegetarianas estrictas (multivitamínicos y minerales, especialmente que contenga vitamina b12), mujeres que quedan anémicas después del embarazo (hierro),
mujeres que suprimen los lácteos por alergia a la proteína de leche de vaca en el niño (se les da calcio).
“Otra recomendación importante es la de conservar la leche materna adecuadamente. Para ello se sugiere conservarla en un envase de plástico limpio, herméticamente cerrado, a temperatura ambiente por no más de 8 hs (en verano menos), puede reservarse hasta 3 días en heladera, hasta 3 meses en congelador y hasta 1 año en freezer. Para entibiar no someter a fuego directo, preferir dejar correr agua caliente sobre el envase. Y cualquier duda, siempre es recomendable consultar”, concluye la especialista.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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