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Incontinencia de esfuerzo, prolapso y disfunciones del suelo pélvico
Buenos Aires, Jueves, 22 agosto a las 11:00:00

Incontinencia de esfuerzo, prolapso y disfunciones del suelo pélvico

Cuando el suelo pélvico- cuya función es sostener el aparato genital femenino y la parte inferior del abdomen- cede, puede presentar distintas disfunciones, entre ellas, el prolapso. Qué es, por qué se produce y qué hay que saber sobre esta dolencia para poder prevenir su aparición.



“El suelo pélvico consiste en un conjunto de músculos y estructuras cuya función es contener y ser diafragma de la vejiga, el años la vagina. Hay varias causas que originan el prolapso, entre ellas, los embarazos. Sucede que  durante el embarazo- y más allá de que la mujer tenga parto natural o cesárea- las estructuras del piso pélvico y lo que se denomina el "diafragma urogenital" se ven alterados por el peso del propio embarazo y por las variaciones hormonales, lo que provoca una laxitud en los tejidos que como consecuencia, genera mayor propensión al prolapso. Cuando esto se produce, los órganos a los que les hace de soporte descienden y pueden prolapsarse. Otras posibles causas del prolapso -no menos frecuentes- a considerar son partos con fórceps, que desgarran el piso pelviano, la obesidad, edad avanzada, pacientes con tos o constipación crónica o defectos congénitos del colágeno, aunque esta última es una afección no tan frecuente”, define la Dra. Marianela Atencio, de Halitus Instituto Médico.

Síntomas del prolapso

  • Sensación de bulto en vagina
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Sangrados anormales
  • Flujo maloliente, acompañados o no de incontinencia urinaria

La ginecóloga explica que existen distintos grados de prolapso y que  existe una clasificación internacional actualmente en uso ( pop-q) que es difícil de entender pero básicamente consiste en nombrar qué parte de la vagina está prolapsada y cuán descendida está. “Sin embargo, hay una clasificación más antigua que puede resultar más simple para la comprensión: en general se considera un prolapso anterior cuando lo que cae es la vejiga, un prolapso posterior cuando es el recto lo que protruye, y también puede ser que en pacientes que no tienen el útero –que han tenido una histerectomía- protruya la cúpula vaginal –llamado prolapso de cúpula- o sea, lo que quedó en el punto más alto de vagina, donde antes estaba el cuello del útero. También se considera  prolapso completo cuando todo el útero esta hacía afuera”.

Según la Dra. Atencio, “el diagnóstico es clínico. Cuando la paciente nos refiere que sufre alguno de los síntomas antes mencionados, o en la exploración de rutina en consultorio podemos establecerlo. En cuanto a las opciones de tratamiento, son varias, en general quirúrgicas. Dentro de estas están aquellas cirugías que proponen la corrección del prolapso por vía abdominal - ahora en desuso en muchos lugares-, la corrección por vía vaginal - ya sea mediante sutura de los tejidos prolapsados o mediante la colocación de mallas sintéticas- y se reserva sólo para algunos casos la colocación de pesarios, que son anillos plásticos que se colocan en la vagina y corrigen temporariamente el prolapso pero no lo curan. Esto último suele indicarse en pacientes añosas o con alguna contraindicación para la cirugía”.

Sin embargo, no toda paciente que consulta tiene indicación de cirugía. “Hay algunos casos en que se recomienda cirugía: prolapsos sintomáticos, es decir aquellos que alteran la calidad de vida de las pacientes. También algunas mujeres tienen muy avanzado su prolapso pero no desean pasar por la cirugía y es válido; otras en cambio tienen vida sexual activa o son deportistas y aún teniendo prolapsos pequeños deciden operase. Siempre hay que aclarar a las pacientes que la cirugía de prolapso no es definitiva, que hay un porcentaje no menor de pacientes con recaídas, y que si todavía está en sus planes volver a ser madres y pasar por un embarazo, lo ideal es esperar”, dice la médica y agrega: “Y además, hay que hacerle llegar las recomendaciones correspondientes a las pacientes para lograr prevención y tratar de evitar la reaparición. Es importante que la paciente sepa que tiene cuidarse de no levantar peso a partir de la cirugía, evitar la obesidad, practicar ejercicios de kegel, que consisten en contraer los músculos del piso pelviano durante unos segundos y luego relajarlos, varias veces por día para tratar de evitar la recidiva”.

Incontinencia de esfuerzo

La incontinencia de esfuerzo es aquella que refiere una pérdida involuntaria de orina ante actividad física: toser, estornudar, saltar, hacer ejercicio, etc. “En algunos casos acompaña al cuadro de prolapso genital, otras veces se manifiesta sola. Puede ir desde algo leve, que la paciente no considera patológico ni demasiado molesto y por eso muchas veces no lo refiere en la consulta con el ginecólogo, hasta casos donde la incontinencia es muy marcada y altera la calidad de vida de la paciente, siendo estos últimos casos los pasibles de corrección”, describe la Dra. Atencio.

Según ella, el tratamiento de la incontinencia de esfuerzo incluye:

  • Cambios de comportamiento: evitar alcohol, gaseosas y cigarrillo -todos factores predisponentes-, beber menos líquido -si toma más de lo normal-, evitar la constipación, orinar seguido, bajar de peso.
  • Entrenamiento del piso pelviano: ejercicios de kegel, que consisten en contraer los músculos del piso pelviano como si quisiéramos cortar el flujo de orina. “Deben realizarse varias veces por día, todos los días2, aclara la médica.
  • Tratamiento médico: sólo para algunos casos de incontinencia leve, se dan fármacos que ayudan a relajar la pared de la vejiga.
  • Cirugía: actualmente la más utilizada es la colocación de Mallas por debajo de la uretra para reestablecer la función de esfínter. La especialista recalca: “Puede prevenirse tratando de evitar los factores predisponentes antes mencionados -tos y constipación crónica, bebidas irritantes, obesidad, etc- y realizando ejercicios de kegel durante y después del embarazo”.

La consulta médica sigue siendo relevante a la hora de enfrentar estas dolencias sin demora para mejorar la calidad de vida de la paciente.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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