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El rol de la psicología en casos de infertilidad
Buenos Aires, Jueves, 05 septiembre a las 11:00:00

Los tratamientos de fertilidad son muchas veces para las personas generadores de stress, dudas, ansiedad que a su vez, puede incidir en el resultado de un tratamiento. Tanto las actividades que puedan reforzar el bienestar desde la psiconeuroendocrinoinmunología como desde la psicología, mucho es lo que puede hacerse. Veamos lo que nos refiere una psicóloga sobre la importancia de ese tipo de acompañamiento durante los tratamientos y después.



La Multidisciplina esa  la única posibilidad  de abordaje de problemáticas tan complejas como la infertilidad. En muchas situaciones, la interconsulta entre diferentes disciplinas para dar respuesta a los cuestionamientos que surgen en este amplio campo no es suficiente y es necesario recurrir a miradas o enfoques distintos desde el saber científico, filosófico o social para  entender  e intentar satisfacer la demanda que desde allí se genera. “Desde el Departamento Mente- cuerpo de Halitus, se trabaja con distintas opciones que se orienteçan, principalmente a generar en el cuerpo las drogas endógenas que benefician la salud emocional y física de los pacientes. “De allí la importancia del Sistema de Entrenamiento Especial –SEES-, los sincronizadores cerebrales, la acupuntura, las clases de yoga y Tai Chi, el counselling. Utilizando en algunos casos incluye métodos de relajación, técnicas de bienestar evocado, regulación emocional o reestructuración cognitiva se trabaja para lograr ese deseado bienestar”, refiere la Lic. Patricia Martínez, del departamento de Psicología.
La especialista de Halitus Instituto Médico indica: “La paternidad y maternidad definitivamente es un hecho que trasciende lo biológico. La parentalidad es una experiencia emocional, mental  y física, es un proceso complejo que se inicia en la mente de los padres y recibe influencias desde lo social y desde las propias familias de origen. También incluye este concepto las capacidades de un ser humano para maternar o paternar a otro sujeto, es decir, para ofrecer el sostén, acompañamiento y contención que ese otro ser humano necesita para crecer y desarrollarse”.
Es importante saber que en el transcurso de un tratamiento, un ciclo no exitoso es vivido como un gran tropiezo y que mucho puede aportar desde la psicología. Así lo explica la psicóloga: “La intervención psicológica en el proceso de duelo en reproducción asistida, favorece el éxito del tratamiento en un nuevo intento. Se trabaja validando la elaboración de la pérdida que la persona pudo hacer, facilitando la expresión de las emociones, ya sea escuchando o informando sobre los procesos anímicos que subyacen y que hacen inevitable el desborde emocional. También tratamos de desarrollar estrategias de afrontamiento de las pérdidas sobre la base de descubrir y controlar con construcciones cognitivas las creencias irracionales”.
La principal sensación suele ser el dolor porque el diagnóstico de infertilidad conduce  al trabajo de duelo, explica Martínez. Según ella, “El Duelo es el proceso que se sufre ante una pérdida importante, que nos permite elaborar lo sucedido y nos prepara para convivir con la ausencia.
El duelo tiene fases o etapas en las cuales el psicólogo puede acompañar pero que se llevan a cabo más allá de la intervención de un profesional. La intervención ayuda pero no es imprescindible. La primera fase del duelo corresponde al impacto emocional o sensación de shock, tras conocer la noticia. Luego hay una fase de negación donde la persona dirige su foco atencional hacia otros objetos o intereses de su vida hasta que el pensamiento comienza a activarse y se entra ya en un proceso franco de elaboración, que consiste en la tramitación racional de lo sucedido, se analizan las causa y las consecuencias, las sensaciones comienzan a apaciguarse y se acepta el vacío o la falta”.
Además, aclara: “El proceso de duelo no es lineal, tiene múltiples oscilaciones, idas y vueltas, y no es igual en todos los seres humanos.
Hay duelos normales, duelos detenidos y duelos patológicos que son los que se cronifican dando lugar a las melancolías.

Gametas donadas

En algunos casos en que los óvulos de la mujer o los espermatozoides del hombre no pueden ser utilizados en un tratamiento por diferentes razones- anomalías, calidad o mismo una falla que lleve a no disponer de ellos- la opción de llevar adelante un tratamiento de alta complejidad con gametas donadas es una opción y, en estos casos, el rol del psicólogo es aún más relevante. “Estas personas o parejas en primer lugar deben saber de qué se trata esto. Esta información la brindan en primer lugar los médicos, y cada pareja según el caso, tendrá inquietudes particulares que abordaremos multidisciplinariamente. Hay parejas que se centran en la cuestión de lo  genético y en ese caso se trabaja sobre este punto en particular tratando de situar fantasías y temores sobre el parecido físico de los hijos, el temor a la transmisión genética de enfermedades, entre otros temas que pueden aparecer durante la consulta. El abordaje psicoterapéutico implica la focalización del conflicto para reorientar las vivencias del paciente en función de la resolución de dicho “foco”. Se trata de reconocer donde se sitúa el conflicto de la pareja o mujer receptora, y desde ahí se aborda la psicoterapia”, describe la especialista.
La Lic. Martínez especifica los puntos más frecuentes a abordar en consulta:

  • “Uno de los puntos a abordar con la psicóloga suele ser la preocupación por la carga genética. Aquí trabajamos el concepto de Epigenética como esta nueva disciplina, que estudia cómo y cuándo se expresan los genes y analiza los cambios reversibles de la molécula de ADN que hace que unos genes se expresen o no dependiendo de factores ambientales, por ejemplo”.
  • “Otro punto de anclaje terapéutico es el temor a no sentir el hijo como propio por el hecho de ser concebido a partir de un óvulo donado. En este punto preparamos a la pareja para afrontar sentimientos de ambivalencias normales”.
  • “Otro gran tema del abordaje de las parejas o mujeres en estos procesos, es cómo afrontar esta cuestión durante la crianza de los niños concebidos por donación de gametas. En este punto también recurrimos a la transmisión de información, les damos a conocer que según las estadísticas indican hay un buen nivel de disciplina y control en los niños concebidos por tratamientos de reproducción asistida. Vale decir que esto no les juega en contra en la crianza a futuro, de los chicos”.

Los donantes

La entrevista con los donantes es muy importante, la lleva a cabo un psicológo clínico, realizando una medición objetiva de ciertos parámetros de la personalidad normal y patológica, a través de diferentes instrumentos.
“La entrevista con una donante de óvulos se divide en dos etapas. Primero se realiza una entrevista semidirigida, donde se investigan algunos aspectos de la vida de la donante, como su historia familiar, constelación actual, intereses, motivaciones para realizar la ovodonación, etc. Luego un segundo momento donde se evalúan algunos parámetros de la personalidad a través de un cuestionario o test de la personalidad”, define la psicóloga de Halitus.

Los hijos nacidos de gametas donadas

“Nosotros tenemos una postura de defender la necesidad de contarle a los niños sobre su origen. En primer lugar, porque todo ser humano tiene derecho a conocer su identidad, su origen constituye un dato fundamental de su historia. Construimos  nuestra historia sobre la base de conocer nuestra prehistoria, es decir las coordenadas en las cuales se inscribió nuestra existencia”, dice Martínez y agrega: “También es importante mencionar que en una relación afectiva siempre es importante no manejarse con secretos u ocultamientos. Estos siempre nos conduce a los malos-entendidos y  supuestos, dos grandes enemigos de la comunicación que generan distancia y desapego”.
Ella recomienda hablar con los chicos, en líneas generales, a partir de los 3-4 años que es cuando comienzan a hacer preguntas que tienen que ver con su identidad, preguntan sobre la familia, sobre los otros, sobre su existencia antes de nacer, etc. “Este puede ser un muy buen momento para que los papás aprovechen para hablar sobre sus orígenes. Siempre hay que tener en cuenta que no es recomendable responder más allá de lo que él pregunta, porque de esta manera se va pautando el ritmo que el niño puede seguir y recibe la información que puede procesar”, asegura.
Martínez además, sostiene que el espacio psicológico puede funcionar de apoyo y orientación a padres pero lo ideal es que esta información se transmita en casa y se integre a la historia de la familia, de manera que la historia sobre el origen del niño quede inscripta en lo que se conoce como novela familiar. “No es necesario que los chicos sean “llevados al psicológo” para que un profesional transmita un dato que en circunstancias de no atravesar por la donación transmitimos siempre los padres. Por lo tanto, la idea es que en este caso también sean los mismos padres como sujetos deseantes de ese hijo quienes le puedan transmitir cuales fueron los avatares de su llegada al mundo”, dice la Lic. Martínez.

Parejas del mismo sexo

Las parejas homosexuales suelen recurrir a las técnicas de reproducción asistida, no por disfunción, sino porque toman la decisión de tener un hijo. Este niño estará emparentado genéticamente con un solo miembro de la pareja. “Aparecen  nuevos  roles familiares, el de la Co-madre en parejas de mujeres y el Co-padre en pareja de varones. Los miedos en relación a la crianza es un punto a trabajar, y esto se relaciona con el ejercicio de los roles, que en la familia homoparental no queda definido por el género. Desde la construcción del imaginario social identificamos el rol materno con la madre nutricia y al rol paterno con el padre proveedor, pero los roles son funciones no personas, con lo cual los roles van a ser desempeñados por quien pueda desde su lugar en la pareja y en la familia, identificarse como mamá o como papá”.
En casos de parejas que llegan a consulta por maternidad subrogada, la psicóloga explica que las parejas llegan luego de haber atravesado varios duelos, por el hijo concebido sin intervención médica, por la genética, y en el caso de la mujer, se establece una cuestión muy particular que es el “duelo por la panza”, dado que no son sus óvulos, y tampoco es en su útero donde se gestará su hijo. Por esta razón en estos casos se trabaja con la pareja, y por separado con la mujer.
Pero la portadora también debería realizar la consulta psicológica, especifica la Lic. Martínez y agrega “en este caso trabajamos con la portadora realizando un proceso de psicodiagnóstico a fin de definir fortalezas y debilidades para esta situación. No se trata de hacer un diagnóstico psicopatológico en el sentido de rotular a las aspirantes a portadoras, sino de acompañarlas a descubrir con qué recursos cuentan y con cuáles no para llevar a cabo esta tarea. El trabajo consiste en entrevistas y algunos tests sencillos que nos permiten recabar la información que necesitamos”.

“El espacio psicológico acompaña todo el tratamiento informando, asesorando, evaluando, acompañando, trabajando implicaciones o
anudamientos que actúan como obstáculos para el tratamiento. “Algunas de las cuestiones a trabajar son por ejemplo; motivación para tener un hijo, miedos en relación a la crianza, identidad y roles de género, desarrollo emocional y social de los niños, entre otros”, concluye.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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