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Donación de óvulos: cada vez más necesaria
Buenos Aires, Jueves, 03 octubre a las 11:00:00

Cada vez más mujeres postergan su maternidad y, muchas veces, hasta el momento en que, a la hora de buscar un embarazo, deben recurrir a técnicas de reproducción asistida. Hoy se calcula que cerca de un 30% de los tratamientos y, cada vez con mayor frecuencia, se realizan con donación de óvulos. Existe una cierta cantidad de mujeres en edad fértil que por determinados problemas no producen óvulos o estos no son de buena calidad. Para ellas la única opción de lograr un embarazo es considerar la ovodonación pero a veces ese camino les provoca miedos y dudas. Hoy, la historia desde adentro de quien recibió óvulos donados.



Graciana luce la más bella sonrisa y Felicitas juguetea en sus brazos con un chiche. La historia quiso que este año Graciana festeje el día de la madre y que su sonrisa sea aún más ancha.
Graciana relata: “Yo supe que tenía una falla ovárica precoz bastante jovencita, a los 28 años se determinó por controles de rutina y con 28 años yo ya tenía un valor de treinta y pico de hormona…”

El Dr. Pasqualini aclara: “el dosaje del que habla Graciana es el de FSH que a esa edad debería ser menor a 10, 8.”

“Por aquel entonces no pensaba en tener hijos porque recién conocía a quien hoy es mi marido pero surgía como una cuestión de que había que tenerlo en cuenta. Para mí, cuando recibí el diagnóstico no era que tenía una falla ovárica precoz sino ‘no podés tener hijos’. Esa cosa tremendista que a veces uno hace como mujer, esa fue mi lectura y en aquel momento fue bastante difícil de recibirlo. Se lo conté a él enseguida. Nos conocíamos hacía muy poco y llegué a su casa llorando y le dije ‘no voy a tener hijos’ y Felipe, mi marido me dijo ‘hoy la medicina puede hacer un montón de cosas, cuando se tenga que hacer va a ser, quedate tranquila, vos vas a ser mamá, no te preocupes”, empieza el relato Graciana.

“Yo llego a Halitus porque decidimos casarnos y el sueño pasa a ser un proyecto de tener un hijo. Hago un tratamiento de ICSI, porque tengo una reserva ovárica muy baja y no funciona. Lo que nos pasó y a mí como mujer en particular, es que la contención emocional no fue la que yo necesitaba más allá de lo médico o lo clínico y empiezo el camino de consultas y me contacté con un montón de mujeres con problemas para concebir. Para ese entonces tenía 33 años y venía de una sensación de sentir que era vieja y llegué a Halitus y me dijeron que era demasiado joven”, agrega.

La ovodonación en su vida

“A mí me empezaron a hablar de donación de óvulos casi desde el día que tengo el diagnóstico porque …en ese momento uno no lo quiere oír porque parece muy lejano. Y la verdad es que cuando hicimos el primer tratamiento quisimos intentar una posibilidad con mis óvulos. Lo que pasa es que es un planteo que si uno no puede digerirlo es difícil de aceptarlo pero cuando es planteado como una opción o una alternativa para que uno haga el proceso, entonces funciona”, describe Graciana.
“Yo cuando llegué a Halitus y cuando tuve el primer encuentro de Sergio sentí que me ponía ‘en manos de’…Y cuando me propusieron hacer el SEES (Sistema de Entrenamiento especial), uno siente que el consejo viene de alguien que dice creo que esto te puede hacer bien, uno va y escucha. Para mí, el programa que me cuesta describirlo, tiene que ver con el trabajo de uno como persona y como mujer independientemente de la parte fisiológica o científica y creo que lo que hace es complementar para que uno esté emocional y mentalmente preparado- uno se pone en las manos del mejor médico pero si uno no está preparado es muy difícil que ese tratamiento funcione. Una vez por semana -y creo que es buena la alternativa de día de semana o fin de semana- uno intenta despertar el otro hemisferio cerebral, la parte creativa y agregarle toda esa parte de divertirse, pasarla bien y disfrutar a la vida. Como mujer uno aprende cuando tiene este tipo de dificultades que hay una entrega mayor para hacer, que hay que dejar el control de lado y este programa ayuda”, refiere.

La donante y la receptora en ovodonación

El Dr. Pasqualini explica: “Graciana lo que tenía como antecedente es que la madre y la abuela habían tenido una falla ovárica temprana. Cuando la mujer nace viene como con un librito que dice hasta qué edad va a funcionar el ovario, de ahí en más está en la vida lo que pueda aportar para acortar ese tiempo –cigarrillo, estrés-. En el caso de Graciana era demasiado tarde porque le agarró muy temprano pero por eso le dijimos ‘sos muy joven’, porque la falla ovárica suele llegar más tarde. El compartir la pareja desde el principio consolida a la pareja de una forma que empieza a caminar juntos en un tema complicado”
Y continúa el médico: “Todo lo que ofrecemos en el Departamento Mente- Cuerpo inclusive te puede ayudar desde lo fisiológico porque en este caso necesitábamos la ovodonación pero te lleva a hacer un tratamiento en mejores condiciones que en definitiva es lo que uno busca. El camino previo para llegar a una aceptación de la ovodonación, en su caso era el único, algunos tardan un poco más para aceptarlo pero en general lo hacen. La donación de óvulos es algo cada vez más frecuente y en proporción las donantes no crecen en la misma medida que la demanda. Es importante transmitir el entusiasmo para que haya mujeres jóvenes que tengan ganas de donar. Son menores de 32 años, puede haber excepciones, tiene que pasar por una estimulación ovárica y a una punción de los folículos, tiene que haber una voluntad de querer ayudar a alguien. La difusión de estos temas es importante. Una donante tiene que tener entre 21 y 32 años de edad, gozan de buena salud desde el punto de vista clínico, reproductivo, familiar y de su historia genética, además de no poseer ningún impedimento psicológico”.

Graciana rememora: “Cuando hablamos de ovodonación pasamos por distintos momentos, uno aceptaba, el otro no y viceversa y pasaron como dos años hasta que decidimos juntos afrontar la ovodonación. Pero es algo como mujer uno necesita también apoyo psicológico porque uno en el camino a veces se pierde…el apoyo es importante para entender que uno no es un útero que busca un hijo…al ser un todo, uno puede descomprimir y afrontarlo distinto. Tuvo mucho que ver con el disfrute y el soltar, el proceso del SEES a mi me relajó muchísimo. Para mí fue muy fuerte entender el vínculo madre- hijo. Me crucé con gente que me ayudó a entender el vínculo tan fuerte…y si esta es la posibilidad de probar entonces no quiero dejarlo pasar. Un día me di cuenta y me dije ‘yo lo único que necesito es un óvulo donado’ y de hecho en el primer intento quedé”.    

Y concluye con un mensaje para todas las mujeres:“El embarazo y el parto fueron fantásticos. Para mi la entrega 100% fue el cambio. Yo lo que aprendí es que hay que estar abiertos a la maternidad, no importa la forma. Hay que informarse bien para despejar los fantasmas, sentirse acompañado con la pareja que uno inicia el camino, es importante elegir en manos de quien ponerse y la entrega 100% es fundamental. Este tratamiento lo que permite es pensar 2 veces la elección de ser madre. La llegada de un hijo fue doblemente conciente que si lo hubiera buscado de forma natural, hay que vivirlo como una oportunidad para vivir la maternidad de otra manera”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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