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Hormonas, climaterio y función sexual
Buenos Aires, Jueves, 31 octubre a las 11:00:00

Hormonas, climaterio y función sexual

La llegada de los 50 años no siempre es simple para hombres y mujeres. Muchos especialistas mencionan los cambios que se producen en el organismo femenino con la llegada de la menopausia y no son pocos quienes hacen hincapié en que la andropausia en los hombres puede ser una etapa que requiere de atención. Cuáles son los cambios y las consultas más frecuentes de ellos y ellas en esta etapa.



Tanto hombres como mujeres al llegar a la etapa de la menopausia y andropausia, experimentan cambios que, muchas veces pueden afectar su calidad de vida.
La Dra. Beatriz Literat, médica sexóloga de Halitus Instituto Médico explica: “En líneas generales existe una disminución progresiva de las hormonas más importantes de la mujer que se llaman Estrógenos, Progesterona y Testosterona. Las primeras hormonas mencionadas, son las que durante la pubertad, definen las características femeninas de la persona y además promueven el desarrollo de muchas funciones metabólicas como por ejemplo la grasa corporal, la distribución del vello, la conformación y la densidad ósea. Al producirse esta disminución, las funciones declinan por un camino directo y otro indirecto. El directo está relacionado con las consecuencias biológicas de la deprivación hormonal y el indirecto con las consecuencias funcionales, tanto biológicas como emocionales de la mujer que percibe esos cambios en sí misma. Se realizan tratamientos que abarcan los cambios biológicos -medicamentos- y las consecuencias emocionales y funcionales -terapia psicosexual con ejercicios y otros recursos-”.
En el caso de los hombres, el Dr. Andrés Vázquez, urólogo y especialista en andrología de Halitus Instituto Médico refiere: “La andropausia  es un término creado para equiparar los cambios producidos en el hombre con el correr de los años con los producidos en la mujer durante su menopausia. Se ha comprobado que si bien ambos procesos tienen en común la disminución de la producción hormonal, no son del todo similares. La andropausia es un proceso que se manifiesta en forma lenta y progresiva, a veces imperceptible producto del descenso del nivel de andrógenos (hormonas sexuales masculinas) con el paso de los años. Si bien la edad de comienzo es muy diversa, en líneas generales podemos decir que los primeros síntomas comienzan hacia los 45 años”. Sobre los tratamientos disponibles, el médico menciona: “Una vez que se determina que los niveles de testosterona están disminuidos y los síntomas de la andropausia están presentes  se puede comenzar con el tratamiento de reemplazo hormonal con testosterona. La terapia hormonal sustitutiva tiene como finalidad suavizar los síntomas de la andropausia, devolverle al paciente las ganas de vivir, proporcionarle vigor, restaurar su capacidad intelectual y resolver sus problemas de erección y disminución del deseo sexual. Previo y durante el tratamiento hormonal es recomendable realizar exámenes periódicos de próstata. Al contrario de los que muchos piensan, la terapia hormonal sustitutiva no induce a cáncer de próstata pero puede estimular la progresión de un adenocarcinoma de próstata latente”.

En las mujeres: menopausia

Si una mujer tuvo una buena sexualidad, conoce su cuerpo y tiene una buena comunicación con su pareja, la sexualidad no debería sufrir grandes inconvenientes, más allá de las indicaciones que el ginecólogo ó el sexólogo pueda aportar, pero si faltan algunas de estas condiciones, es necesario realizar un tratamiento sexológico para aprender lo que se desconoce y poder vivir una sexualidad plena, adaptada a esta etapa de la vida. Con la llegada de la menopausia, distintas son las consultas más frecuentes a la especialista pero entre las principales, Literat menciona: “En primer lugar el temor, por desconocimiento, de llegar a ser menos mujeres que antes, al notar cambios físicos. Las dificultades para manejar la disminución del deseo sexual, la falta de lubricación vaginal que implica menos excitación y dificultad para lograr su orgasmo, el temor de que su compañero prefiera una mujer más joven y muchas veces, si su compañero también cursa síntomas de andropausia, su confusión al no entender muy bien cómo manejar una sexualidad diferente a la que solía tener con su pareja”.

Las hormonas

Respecto de los cambios hormonales que se manifiestan en esta etapa, Literat hace hincapié en algunas hormonas en particular. “La Testosterona modula el deseo sexual y la energía en general y al disminuir juega un papel importante en la aparición de disfunciones sexuales; también es muy importante en el tratamiento sexológico. La DHEAs también tiene un rol en la energía corporal y en el deseo junto con la Testosterona. Los tratamientos combinados con ambas hormonas son los que suelen dar mejores resultados. Cuando existen niveles bajos de hormona tiroidea, como suele haber en el hipotiroidismo, existen cambios metabólicos que se perciben como desgano, fatiga y pérdida del deseo sexual, además de otros síntomas como sequedad de la piel, caída del cabello, etc. Si esta situación se produce durante el climaterio, empeora la sintomatología típica de esta etapa”, describe.

Estudios y controles en esta etapa

Literat refiere: “Solemos indicar un perfil hormonal, además de análisis de rutina para descartar otras patologías que pudieran estar presentes y que podrían influir en el terreno sexual, como un síndrome metabólico, diabetes ó estrés. Por este motivo, cuando existen dificultades sexuales durante el climaterio, las mujeres deberían concurrir sin dudarlo a una consulta médica para verificar su estado de salud general”.
Los lubricantes son un paliativo local ante la sequedad vaginal, pero es necesario tratar el problema en su totalidad; el lubricante solo no alcanza ni soluciona el origen de las variadas dificultades que pueden presentarse. “Por ese motivo, prescribimos tratamientos con geles medicamentosos de diferentes tipos y la autoprescripción de un lubricante de venta libre, no le suele solucionar el problema a la mujer”, dice la médica sexóloga.
Sobre los lubricantes, el andrólogo acota: “En la mayoría de las mujeres, el cambio hormonal durante la menopausia provoca falta de lubricación vaginal con la consiguiente resequedad y molestias durante la penetración en una relación sexual. Esto, sumado a la  dificultad para mantener y lograr una erección de su pareja, compone un cóctel fatal para el disfrute  de una relación sexual. Los geles o lubricantes íntimos son recomendados a aquellas mujeres que están en la menopausia y sienten malestar durante el coito. Estos productos son de gran ayuda y aplicados en  pequeña cantidad en el pene en la vulva y vagina predisponen a que la penetración sea más fácil”.

En los hombres: andropausia

Los síntomas de la andropausia pueden pasar mucho más desapercibidos si los comparamos con los síntomas que produce la menopausia en las mujeres, debido a que la caída hormonal no es tan abrupta. Durante mucho tiempo la actividad sexual era tomada como una característica del hombre joven, renegando la sexualidad en el hombre mayor. A pesar de los avances en el tema, sobre todo a finales de la década del 90 con la aprobación  del citrato de sildenafil (mas reconocido por su nombre comercial, viagra), aun es muy bajo el porcentaje  de la población con problemas de erección que reciben tratamiento. Esto es debido a la timidez y al desconocimiento por parte de los pacientes de los buenos tratamientos que existen hoy en día. Una actitud positiva en la vida, realizar actividad física, llevar una alimentación sana, desprenderse de malos hábitos, asumir responsabilidades  y sentirse valioso para la sociedad pueden evitar en parte  o retrasar el declive funcional durante la vejez. En conclusión, desarrollar el “autocuidado” es el secreto para afrontar con éxito estas modificaciones.
“Los cambios producidos en la andropausia son en forma paulatina y sin cambios bruscos. Esto lleva a que el hombre viva dichas alteraciones como una forma natural del paso del tiempo. Muchos  síntomas tales como irritabilidad, disminución del deseo sexual, problemas de erección, desgano, depresión esconden el inicio de una andropausia y podrían paliarse con un tratamiento sustitutivo adecuado”, define el Dr. Vázquez.
Los síntomas de la andropausia se manifiestan:
Aspecto sexual:

  • Disminución en el deseo sexual.
  • Dificultad para mantener y lograr una erección.
  • Se requiere mayor tiempo entre una erección y otra.
  • Menor cantidad de erecciones nocturnas.
  • Disminuyen  las fantasías sexuales.
  • Mayor necesidad de estímulos visuales y físicos para lograr una relación sexual satisfactoria.
  • Disminuye  la calidad del semen, por consiguiente  la capacidad reproductiva.

 Aspecto cognitivo – mental:

  • Dificultad para concentrarse.
  • Disminución de la actividad intelectual.
  • Disminución de la habilidad para orientarse  en el espacio.
  • Falta de estímulos para encarar nuevos proyectos de vida.
  • Irritabilidad, cansancio, depresión, cambios del carácter.

Aspectos generales:

  • Pérdida de la masa muscular y aumento de la grasa abdominal
  • Pérdida del cabello y crecimiento de vello en fosas nasales, orejas y cejas.
  • Falta de apetito.
  • Insomnio.
  • Mayor frecuencia miccional y alteración en la fuerza del chorro miccional.
  • Osteoporosis con mayor propensión a fracturas patológicas.
  • Arrugas y resequedad de la piel.

Las hormonas

Los cambios hormonales que se producen con la llegada de la andropausia, también los afectan a ellos. El Dr. Vázquez menciona: “Niveles bajos de testosterona pueden ocasionar una sensación general de sentirse enfermo, decaimiento, con un estado de ánimo con tendencia a la depresión. La disminución de testosterona se expresa en la esfera sexual como disminución del deseo sexual, alteraciones en la erección, necesidad de mayores niveles de estimulación para obtener y mantener una erección suficiente para una penetración. La andropausia es una de las enfermedades mas frecuentemente vinculadas a la aparición de osteoporosis en el hombre adulto.  La testosterona se comporta como una hormona con actividad sobre el hueso, contribuyendo al remodelado que permite obtener una buena calidad de ósea. La declinación de los valores de testosterona también está relacionada con la disminución de las capacidades cognitivas (intelectuales) y cambios en el estado del ánimo con tendencia a la irritabilidad y la depresión”.

Por otra parte, le especialista refiere que “bajos niveles de hormona tiroidea o hipotiroidismo también pueden contribuir a la depresión en la andropausia. La literatura internacional describe en el individuo de edad avanzada una reducción de la actividad de eje hipotalamo-hipófiso-tiroideo”.

Estudios y controles en esta etapa

La evaluación básica del varón con síntomas andropáusicos no solo debe incluir una historia psicosocial, medica y examen físico sino también exámenes de laboratorio hormonal. Dicho examen debe incluir determinación de testosterona total y biodisponible (fracción activa de la testosterona) y la determinación de hormonas tiroideas. Vázquez sostiene además:

  • Es conveniente que todos los hombres a los cuales se les ha diagnosticado andropausia y se encuentran en tratamiento hormonal sustitutivo se realicen controles prostáticos  periódicos a través del PSA y el tacto rectal. Al contrario de los que muchos piensan, la terapia hormonal sustitutiva no induce a cáncer de próstata pero puede estimular la progresión de un adenocarcinoma de próstata latente.
  • Control periódico de los niveles de testosterona  para determinar la dosis correcta del tratamiento. Las fluctuaciones de testosterona circulante habitualmente se acompañan de variaciones en la respuesta clínica produciendo disconfort en el paciente.
  • Es importante también realizar controles de hematocrito ya que el tratamiento con testosterona podría incrementar los niveles de glóbulos rojos en sangre.

Disfunción eréctil y Sidenafil

La disfunción  eréctil, también llamada “impotencia”,  es la incapacidad  de alcanzar o mantener una erección con una rigidez suficiente para disfrutar de una relación sexual.
Es un problema común en varones  mayores de 50 años aproximadamente, de hecho la mayoría de los hombres mayores han pasado por alguna situación frustrante a lo largo de su vida. “Una vez establecido el diagnóstico de disfunción eréctil a través de un adecuado interrogatorio y luego de haber realizado el examen físico y los estudios complementarios necesarios se debe informar al paciente y a la pareja de las opciones de tratamiento. Debe proponerse un tratamiento que cumpla con las metas del paciente y su pareja. La disfunción eréctil afecta la calidad de vida pero no es una amenaza de vida, por lo tanto, debe consensuarse el tratamiento explicando los beneficios y  riesgos del mismo. El citrato de sildenafil (Viagra, su nombre comercial), el vardenafil (Levitra®) y el tadalafilo (Cialis®) son el tratamiento vía oral para la DE y la primera opción a tener en cuenta. Actúan aumentando la entrada de flujo sanguíneo hacia los cuerpos cavernosos -tejido eréctil del pene- facilitando la erección. Son facilitadores de la erección siempre que exista un estimulo erótico que la produzca, si no existe el objeto de deseo o hay ausencia de deseo sexual no hay respuesta. La contraindicación de estas drogas no es para todas las afecciones cardiovasculares sino para aquellas que utilizan vasodilatadores coronarios del grupo de los nitritos y nitratos. Por otro lado,  pacientes con retinitis pigmentaria (patología oftalmológica) no deberían recibir este tratamiento. Es importante que el tratamiento sea instaurado por un andrólogo, el cual ofrecerá la opción más beneficiosa y sin riesgos para el paciente”, explica el médico andrólogo.
“Es importante que estos pacientes dejen de lado la vergüenza y  consulten a especialistas entrenados en disfunción eréctil. Hay que concientizar al hombre mayor de que puede disfrutar de su sexualidad con la implementación de tratamientos eficaces. No menos importante es sugerirle al paciente cambios de estilo de vida -realizar actividad física, bajar de peso, evitar el cigarrillo- y aceptar  asesoramiento psicológico de ser necesario”, agrega el médico.
Y la Dra. Literat cierra diciendo: “Es muy importante que tanto el hombre como la mujer estén atentos a la situación propia y también a la que pasa su pareja y creo muy conveniente que lo/la acompañen al respectivo especialista para entender mejor la situación del otro y recibir del/la profesional tratante, la orientación pertinente, que les permitirá ayudarse mutuamente. Muchas parejas se resisten a concurrir a una consulta de orientación por vergüenza a sentirse caratulados como “viejos”, o porque piensan que el profesional se entrometerá en sus vidas, a las que ya están acostumbrados. Sin embargo, cuando logran vencer el prejuicio y concretan una primera consulta, se sienten tremendamente aliviados por haber hallado una solución satisfactoria y haber descubierto la existencia de una vida sexual nueva y revitalizante”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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