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Peso corporal y fertilización in vitro, ¿cómo incide lo que comemos?
Buenos Aires, Jueves, 14 noviembre a las 11:00:00

La última encuesta nacional de Nutrición y Salud de nuestro país arrojó que la mitad de las mujeres en edad reproductiva en nuestro país tienen un peso corporal inadecuado, ya sea por bajo peso en un porcentaje menor, como sobrepeso y obesidad. La encuesta de nutrición llevada a cabo en Halitus a todas las parejas que consultan por primera vez a un especialista de fertilidad, mostró que más del 20% de las mujeres tienen sobrepeso y casi el 10% obesidad. Por qué es importante el peso a la hora de enfrentar una fertilización in Vitro



No es la primera vez que escuchamos que el sobrepeso o el bajo peso pueden ser relevantes a la hora de buscar un embarazo, está probada su incidencia sobre la ovulación, los óvulos, los espermatozoides. “Cuando hablamos de sobrepeso, nos referimos al incremento del porcentaje del tejido adiposo, casi siempre acompañado de aumento del peso corporal, determinado por el balance positivo entre la ingesta y el gasto de energía, cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo.
La Lic. Lucía Molina, nutricionista de Halitus Instituto Médico, explica: “El tejido adiposo es el órgano endocrino de mayor tamaño en el cuerpo humano. Tiene innumerables funciones que afectan a muchísimos procesos metabólicos en el cuerpo, entre ellos la función reproductiva. El consumo de alimentos, la actividad física, carga genética, factores psicológicos, el género y la etnia son algunos de los factores más importantes que contribuyen a la cantidad y distribución del tejido adiposo. Como órgano endocrino secreta sustancias que son volcadas a la circulación y dependiendo de la concentración alcanzada afecta de diferentes formas el metabolismo de la glucosa e insulina, la producción de andrógenos y estrógenos, el funcionamiento ovárico, etc”.

Estudios a nivel mundial revelan que entre el 30 y 47% de mujeres con sobrepeso y obesidad tienen irregularidades menstruales. Hay una fuerte correlación entre el aumento del índice de masa corporal y los desarreglos reproductivos. “La acumulación de grasa corporal se acelera durante la pubertad en las niñas y desempeña un papel fundamental para llegar a la menarca. La grasa corporal no sólo es necesaria para el inicio de los ciclos menstruales, sino también para su mantenimiento.
El bajo peso asociado por ejemplo a trastornos en l conducta alimentaria o al exceso de actividad física, retrasa el comienzo de los ciclos menstruales o los interrumpe cuando ya habían comenzado”, dice la especialista. Y agrega: “El exceso de peso, determina por un lado el comienzo de los ciclos menstruales de forma más temprana, pero luego ese mismo exceso de grasa corporal genera mayor predisposición a amenorreas o ciclos mas largos. En el exceso de tejido adiposo se dan muchos fenómenos que generan alteraciones en los niveles de estrógenos y andrógenos fundamentalmente, por ejemplo:

  • En el tejido adiposo los andrógenos son convertidos a estrógenos, por lo que hay más cantidad de estrógenos.
  • La penetración de tejido adiposo en la masa muscular genera una resistencia a la insulina, lo cual genera disturbios a muchísimos niveles, pero en lo que respecta a la reproducción, el exceso de insulina predispone a mayor cantidad de andrógenos y genera interferencias en el funcionamiento ovárico.
  • Aumento en la leptina”.

La Leptina

Esta hormona, producida en su mayoría por los adipositos, fue inicialmente descripta como una seña que se emitía desde el tejido adiposo hacia el hipotálamo para señalar que las reservas grasas estaban completas, y se la asociaba a los mecanismos de regulación del hambre y la saciedad. Hoy se sabe que tiene receptores en varios órganos y glándulas: hipotálamo, glándula pituitaria, ovario, endometrio, etc; por lo cual, se comenzaron a estudiar funciones diferentes.
La nutricionista expresa: “A nivel del hipotálamo, el aumento de la leptina, es lo que determina el comienzo de los ciclos menstruales en la pubertad. Pero luego, el exceso de leptina sobre el ovario inhibe la producción de estrógenos e interfiere en el desarrollo del folículo en el proceso ovulatorio.
Además hay receptores para leptina en el endometrio, que varían a lo largo de ciclo menstrual, con lo que se han postulad varias líneas de investigación que asocian la leptina a los procesos de implantación y el desarrollo embrionario temprano. La cantidad de leptina en sangre guarda una relación con la cantidad de tejido adiposo. A mayor cantidad de tejido adiposo, mayor es la cantidad de leptina circulando”.

Índice de masa corporal y reproducción

El índice de masa corporal es una medida que nos relaciona el peso corporal y la altura, para determinar rápidamente si se encuentra en peso normal, sobrepeso u obesidad.

Una buena forma de estudiar cómo impacta la grasa corporal, es correlacionarla con el Índice de Masa Corporal. “Cuando debe recurrirse a técnicas de reproducción asistida, distintos estudios han mostrado que aquellas mujeres con un peso corporal mayor han tenido tasas de nacidos vivos y de implantación menores y se ha visto un aumento en las tasas de pérdidas de embarazos y complicaciones materno fetales. Además, estos estudios mostraron que cuanto mayor es el índice de masa corporal, mayor es la cantidad de gonadotrofinas necesarias para la estimulación ovárica, teniendo en cuenta que el tejido graso provoca modificaciones en la absorción, distribución y metabolismo de esas gonadotrofinas. No podemos dejar de decir que una mujer con índice de masa corporal elevado que queda embarazada ve aumentado el riesgo para su salud y la del bebé”, menciona la licenciada en nutrición. Comenzar el embarazo con sobrepeso y obesidad implica mayor riesgo de aparición de varias complicaciones durante la gestación, por ello toda mujer que comienza el embarazo con alteraciones en el IMC se les sugiere una consulta con el departamento de Nutricion que vigile de cerca su alimentación y su aumento de peso (no se sugiere aumentar más de 6 kilos en total). Y remarca la nutricionista: “Por eso es de tanta importancia analizar la composición corporal, utilizando la evaluación antropométrica, que consiste en el estudio de las medidas y dimensiones corporales para evaluar con detenimiento la cantidad y distribución de la grasa corporal”.

“Cuando buscamos descenso de peso y logramos reducir este IMC mejoran considerablemente los porcentajes de éxito de las técnicas de fertilización asistida. Además de preparar de forma más adecuada ese metabolismo para afrontar el desarrollo del embarazo. Descensos del IMC previo a las técnicas de reproducción asistida se han asociado a menor necesidad de medicación para la estimulación ovárica”, refiere la Lic. Molina.

Distintos estudios donde se evaluó la calidad ovocitaria en mujeres con diferente índice de masa corporal arrojaron resultados contradictorios. “No se encuentra una fuerte correlación entre el IMC y diferentes parámetros de calidad ovocitaria. La relación mas fuerte parece encontrarse en las tasas de implantación según el IMC y en esto cobra mas fuerza el rol del endometrio. Son muchos los parámetros que se están estudiando para describir lo que ocurre, pero todo indicaría que el exceso de leptina en las mujeres con IMC aumentado afectaría de forma negativa el endometrio”, dice la especialista en nutrición.

En el caso de los hombres, tampoco es menor el dato de su IMC, “El IMC aumentado en los hombres se asocia a alteraciones en los niveles de andrógenos circulantes, lo que determina alteración en los parámetros seminales, no solo en la cantidad total, sino en sus características morfológicas, de movilidad, etc. Esta asociación esta fuertemente descripta en innumerables estudios y todos concluyen en que descensos del 10% del peso en hombres con IMC mayor a 30, representaría un beneficio importante en su producción espermática”, describe.

Tratamiento

El descenso del 10% del peso corporal mejora de forma considerable los parámetros metabólicos que inciden en el eje reproductivo. Por mencionar algunos cambios, mejora la sensibilidad a la insulina, bajan los niveles de insulina y glucosa, disminuyen los niveles de andrógenos, disminuyen los niveles de leptina, etc.
“El tratamiento de elección es la dieta acompañada de actividad física. Esta combinación predispone a la utilización de depósitos endógenos de grasa corporal.
Varios estudios compararon el efecto de diferentes tipos de dietas y la mejoría de parámetros reproductivos. Y se encontró que el tratamiento que más éxito tenía eran las dietas basadas en el índice glucémico de los alimentos. Este tipo de dietas buscan disminuir el impacto que tiene el aumento del azúcar en sangre luego de la comida, lo cual genera una respuesta en la liberación de la insulina. Manejar de forma adecuada este fenómeno postprandial tiene efectos beneficiosos sobre muchísimos parámetros metabólicos, entre ellos el funcionamiento del ovario. Estas dietas se basan en la utilización de cereales integrales y no refinados, en la utilización de frutas y verduras 5 porciones al día, en la eliminación de gaseosas y jugos azucarados, golosinas, productos de panadería, etc. El plan de alimentación formulado tiene que ser completo en su aporte de vitaminas y minerales, ya que esa mujer se encuentra en el marco de planificación familiar y la dieta balanceada y completa cobra aún mayor importancia”, concluye.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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