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A puro corazón
Buenos Aires, Jueves, 20 marzo a las 00:00:00

En Argentina se calcula que de cada 700.000 nacimientos, 5600 poseerán una cardiopatía congénita. De ese 0,8% de los niños nacidos, un 50% enfrentará una malformación leve, un 25% una malformación moderada y un 25% deberá lidiar con malformaciones severas. De entre las severas, que son las más riesgosas, se calcula que entre un 25 y un 30% pueden ser detectadas en forma prenatal. En qué consiste esa detección y por qué es importante.



Cuando del corazón se trata, nadie duda. Toda la información que podamos tener de ese pequeño que crece en la panza de mamá, es indispensable. A lo largo de nueve meses de embarazo, distintos estudios irán chequeando la evolución y la salud de esa futura mamá y su bebé en pos de llegar a término y en buenas condiciones. Pero, a veces, en el camino, algunos estudios pueden requerir de la colaboración de especialistas, por ejemplo, un cardiólogo. ¿Por qué? En principio, porque se calcula que un 0,8% de los nacidos pueden presentar una malformación cardiaca congénita, una cardiopatía.

“Una cardiopatía es una malformación de causas aún desconocidas que afecta la estructura o el adecuado funcionamiento del corazón, hay lesiones leves que pueden desaparecer con el tiempo y otras que requieren atención cuanto antes, incluso desde el embarazo”, comienza diciendo el Dr. Pedro Weisburd, cardiólogo pediatra y especialista en ecocardiografíafetal de Halitus Instituto Médico.

Tipos de cardiopatías y diagnóstico

Si bien no todas las cardiopatías pueden diagnosticarse prenatalmente, la traslucencia nucal y la ecografía precoz pueden indicar el camino teniendo en cuenta que las cardiopatías congénitas son lesiones estructurales.

“Las cardiopatías pueden dividirse en leves, moderadas o severas. Se calcula que de cada 700.000 nacimientos, 5600 poseerán una cardiopatía congénita y de ellos, 1400 enfrentarán una cardiopatía severa. Este tipo de cardiopatías tienen alta morbimortalidad y alta detección prenatal. Esto significa que mayormente podemos descubrirlas durante el embarazo, se calcula que más del 85% podrán ser detectadas”, explica Weisburd.

  • La Traslucencia nucal (TN) consiste en medir el espacio anatómico que el bebé tiene en la nuca, un edema con líquido en su interior, que desaparece luego de las 14 semanas por eso debe realizarse entre las 11 y antes de las 14 semanas, porque luego de ese lapso no es detectable. Este estudio es utilizado no sólo para detectar problemas estructurales, especialmente cardiacos, sino también Síndrome de Down (trisomía 21) y otras alteraciones cromosómicas. Es una ecografía transabdominal en la cual se mide el espesor de la translucencia nucal, se evalúa la presencia del hueso nasal y se estudian dos marcadores Doppler: el ductus venoso y el flujo a través de la válvula tricúspide del corazón del bebé.
  • Ecografía precoz. La ecocardiografía fetal está indicada en la semana 22 si no hay antecedentes -y si los hubiera podría realizarse a las 16-17 semanas- y permite diagnosticar a tiempo malformaciones y distintas cardiopatías congénitas en la vida intrauterina. Se estima que en más del 90% las cardiopatías severas.

“El gran desarrollo tecnológico en materia de diagnóstico por imágenes de los últimos 15 años implicó un cambio en las posibilidades de detección de cardiopatías durante la gestación. Hoy el estudio permite visualizar las cuatro cámaras cardiacas y los vasos sanguíneos, su estructura y su funcionamiento”, describe el especialista.

La importancia de la detección temprana de cardiopatías y factores de riesgo. Existen algunos factores de riesgo a tener en cuenta a la hora de pensar en cardiopatías congénitas, una de los más importantes: madre con rubéola durante los 3 primeros meses de gestación. Pero también deben tener en cuenta:

  • Síndromes cardíacos familiares.
  • Madre cardiópata, diabética, lúpica u otras enfermedades del tejido conjuntivo.
  • Hijos cardiópatas o fallecidos sin causa aparente.
  • Exposición a factores teratogénicos, cardíacos (litio, anfetaminas, alcohol, anticonvulsivantes.)
  • Infecciones maternas durante la gestación (rubéola).
  • Ecografía obstétrica patológica.
  • Arritmias cardíacas fetales.

“Si bien las ecografías de rutina durante el embarazo pueden no mostrar una cardiopatía, ésta puede ser detectable mediante un ecocardiograma fetal. Este estudio suele realizarse entre las semana 20 y 23 de gestación y consiste en un ultrasonido que permite evaluar la anatomía cardíaca y la función cardíaca del feto. Los estudios que permiten la detección temprana de una cardiopatía son relevantes porque inciden directamente en la vida de un niño que nace con esa afección. Esa detección temprana permite conocer también la progresión del cuadro y el pronóstico, en algunos casos evitar cuadros graves que pueden sino ser irreversibles y una adecuada planificación de la gestación y nacimiento. Pero para una correcta detección es fundamental contar con el equipo y los profesionales adecuadamente capacitados para esto. No debemos perder de vista que es necesario trabajar para prevenir, lograr la detección precoz y el tratamiento adecuado de las cardiopatías porque esto permite reducir la mortalidad infantil por esta causa”, concluye el Dr. Weisburd.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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