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Cómo la mente puede incidir en el funcionamiento del cuerpo
Buenos Aires, Jueves, 31 julio a las 11:00:00

Existe una intima relación entre el cuerpo y la mente, pues es ella la encargada de percibir los estímulos externos, con los que convivimos, aquellos que pueden modificar el funcionamiento de nuestra biología.



Comenzar hablar de esta relación, mente-cuerpo-cerebro, es empezar a tomar conciencia sobre cómo el desarrollo de lo que se nos presenta como una problemática -ya sea una enfermedad, una pérdida, una afección o preocupación- puede modificar su rumbo y desenlace si utilizamos nuestros recursos internos. Cómo hacerlo.

“Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos de asociación e interacción de las células nerviosas del cerebro, que su vez se comunican mediante fibras nerviosas y hormonas con el sistema inmunitario y las glándulas de secreción interna, dice Stella Maris Maruso en su libro El Laboratorio Interior. Nuevas historias para sanar que merecen ser contadas. Y ese es el principio de la explicación. El sentir es complementario al pensar, solo hay que desarrollarlo. Es decir, podemos modificar nuestros pensamientos, sentimientos y emociones a partir de la producción de nuevas drogas endógenas que promueven a obtener plasticidad biológica y biopsicosocial, para generar así nuevas redes neuronales. Esto nos ayudará a enfrentarnos a situaciones adversas y salir fortalecidos, asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponernos a ellas”, comienza diciendo la Lic. Claudina Martín, Coordinadora del Departamento Mente- Cuerpo de Halitus Instituto Médico.

Y agrega: “El objetivo es generar así, nuevas formas de percepción, diferentes a las conocidas hasta el momento que tienen un sustento de mandato hereditario, están instaladas en nuestro cerebro en forma de redes neuronales y determinan respuestas adictivas a nuestra forma de percibir y reaccionar en la vida, es decir, nos llevan a la elección de las reacciones conocidas utilizadas habitualmente frente a una dificultad. Esto da cuenta de por qué cada sujeto puede percibir una misma situación de diferente manera y actuar o resolverla desde caminos opuestos”.

La concepción científica que determina esta forma de entender el comportamiento humano puede leerse desde lo que se denomina Medicina Mente-Cuerpo. Debemos comprender que la medicina MENTE-CUERPO conceptualiza al ser humano como compuesto por cuatro sistemas: psicológico- neurológico- endocrino- inmunológico. Este paradigma de la ciencia moderna - llamado psiconeuroendocrinoinmulogía: PNEI- es una rama de la ciencia que intenta articular la comprensión médica y psicológica de la salud y la enfermedad, pensando al cerebro como la primera instancia donde el cuerpo recurre para defenderse de una enfermedad. “La idea es que todos los sistemas están conectados entre sí para dar respuesta; conectados por mensajeros moleculares, neurotransmisores, hormonas y proteínas que llevan y traen información y determinan un veredicto para el accionar del ser humano. Maruso explica en su libro que su premisa principal es que la homeostasis –el equilibrio- es un proceso integrado que involucra las interacciones entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune”, expresa la Lic. Martín.

La Medicina Mente-Cuerpo propone la presencia de mecanismo químicos en nuestro cuerpo que regulan procesos fisiológicos, promovidos por estados emocionales y psicológicos que pueden ser estimulados por el propio sujeto con ayuda de métodos personalizados. Es por esto que se proponen técnicas para modificar aquellas sustancias químicas que propicien o desencadenen estados patológicos y en cambio se logre un cambio de actitudes, hábitos y estados emocionales a favor del bienestar y la salud.

La coordinadora explica: “Esto quiere decir que poner el cuerpo y la mente al servicio de un cambio implica una entrega, una decisión. Uno puede comprender o visualizar caminos distintos a los conocidos, a los ya transitados. El transitar lo nuevo implica un animarse y una decisión basada en la entrega y la puesta del cuerpo al servicio de la práctica misma. El compromiso es la base de esta disciplina. El animarse al cambio y generar espacios de bienestar. Para esto el departamento Mente – Cuerpo de Halitus Instituto Médico, ofrece tratamientos que están al servicio de la búsqueda de un bienestar: Sincronizadores Cerebrales, Acupuntura y Medicina Tradicional China, Yoga y un Sistema de Entrenamiento Especial (SEES)”.

¿En qué consiste cada opción?

Sincronizadores cerebrales: En la cotidianidad no existe este funcionamiento, es decir la información que recibe nuestro cerebro es procesada por uno u otro hemisferio –izquierdo o derecho- según el contenido de la misma. Los Sincronizadores Cerebrales recuperan estados profundos de meditación y relajación, a partir de un dispositivo que proporciona al paciente ondas sono-lumínicas. “En posición de relajación –acostado-, se le coloca al paciente una lente, que produce un sistema lumínico programado, de acuerdo a lo que se quiera trabajar: meditación, relajación, sueño, energía, creatividad, entre otros. Y un auricular en donde se reproduce una meditación. Con cada meditación se aborda una temática. Los estímulos producidos por la lente y el auricular contienen ondas sono-lúmicas que llevan al paciente a estados de relajación profundos, estimulando esa sincronicidad, disminuyendo así la tensión nerviosa beneficiando a la salud física, psíquica y emocional al alcanzar estados de relajación”, explica la Lic. Martín.

Acupuntura y Medicina Tradicional China: Acupuntura, Naturoterapia y Medicina Tradicional China proporcionan las herramientas necesarias para obtener un equilibrio a nivel energético y bioquímico. La licenciada explica: “Estas variables se conjugan en el trabajo con el paciente, que adoptando una posición pasiva de su instrumento -el cuerpo- se entrega a la labor del profesional en búsqueda de una mayor eficacia de los tratamientos médicos, de su bienestar físico y emocional. La frecuencia del tratamiento y su duración aproximada son pautadas con la profesional responsable en la primer sesión, en donde por medio de una breve entrevista se encuadra el tratamiento, se planifican estrategias de intervención y objetivos de trabajo”.

Yoga: “La práctica de Yoga conlleva al paciente a adquirir una posición activa de su instrumento. Si bien la clase es grupal, se trabaja con una mirada amplia y subjetiva de cada participante”, dice la Lic. Martín.

El Hatha Yoga, que reúne actividad física y relajación, complementa el tratamiento de fertilidad para aquellos pacientes que lo están transitando. El yoga adaptado a parejas con infertilidad se focaliza en el mantenimiento de la homeostasis y en aumentar la circulación energética del cuerpo, el trabajo con la pelvis, la cadera, piernas y abdominales aumentan la microirrigación de estas áreas y desbloquean el tracto reproductivo.

La Lic. Martín aclara: “Pero la práctica regular del yoga aporta muchos beneficios, que se profundizan a lo largo del tiempo, y no sólo en casos de infertilidad: aumenta la concentración mental, mejora la circulación sanguínea, la flexibilidad y la movilidad del cuerpo, reduce el estrés y la ansiedad entre otros beneficios”.

Sistema de Entrenamiento Especial (SEES): Combina métodos de relajación y meditación personalizados, técnicas de bienestar evocado, uso de imaginería creativa, reestructuración cognitiva y autonutrición para lograr cambios en las conductas de los estilos de vida

“Es una de las intervenciones terapéuticas que más nos agrada tener entre las opciones del Departamento es el Sistema de Entrenamiento Especial -SEES-. Tal como su nombre lo denomina es un complejo puesto en marcha, que a partir de los fundamentos de la psiconeuroendocrinoinmunología, intenta generar en cada paciente un espacio de conocimiento y de bienestar emocional. Consta de encuentros semanales de dos horas y media de duración cada uno. Si bien estos encuentros se llevan a cabo en distintos días y horarios de la semana, la concurrencia una vez por semana con complemento de actividades en su domicilio puede ser suficiente. La incorporación es permanente y pueden empezar en cualquier momento”, describe la coordinadora.

Y cierra diciendo: “Creemos en qué cada paciente, esté transitando el momento que sea, debe llevarse algo del pasaje por el Departamento, y que eso que se lleva no debe caer como resto o pérdida sino que debe capitalizarse como beneficio y cambio. Todo contacto surge por una necesidad, y es por ello que se realiza una primera consulta tratando de encontrar con cada paciente aquella actividad que proporcione respuestas a esa necesidad, promoviendo a su participación y compromiso. Los pacientes suelen sentirse contenidos y acompañados en los procesos que transitan a medida que realizan su camino en MENTE-CUERPO. La lógica del Departamento es que esos procesos puedan convertirse en procesos para el cambio y el crecimiento, y que las diversas intervenciones terapéuticas que proponen los tratamientos, promuevan al bienestar emocional”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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