Signos, síntomas y tratamientos para quienes padecen desórdenes alimentarios
Fecha Lunes, 02 julio a las 13:33:12
Tema Sentir y Pensar TV


Este tipo de trastornos afecta en su mayoría a adolescentes, en un 90% mujeres. Cuándo alarmarse, a qué prestarle atención y en qué consisten los tratamientos.

“Cuando un adolescente no quiere alimentarse en forma habitual y eso implica no querer sentarse a la hora de la comida con los adultos de la familia, empieza a haber peleas a la hora de comer, por ahí no termina el plato, desmenuza, se levanta continuamente al baño, se pesa todo el día, se mira continuamente al espejo, y pierde otros intereses, entonces es momento de preocuparse. Si su mayor interés es no comer y además realiza mucha actividad física y se aísla socialmente y no se puede poner un límite a esta situación y se extiende en el tiempo, hay que consultar”, dice con convicción la Dra. Diana Pasqualini, Médica Pediatra dedicada a la Atención de Adolescentes y Coordinadora Clínica y de Docencia en el Servicio de Adolescencia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
Y continúa: “La consulta puede entrar por el área psicológica o por el área clínica. Cuando el cuadro recién comienza suelen acercarse al clínico o al pediatra y se supone que el clínico debe orientarlos hacia una atención interdisciplinaria”.

El Dr. Humberto Persano, Médico Psiquiatra, Doctor de la Universidad de Buenos Aires del Área Salud Mental y psicoanalista Miembro Titular en Función Didáctica, Especialista en Niños y Adolescentes (APA), agrega: “Yo creo que lo más importante es la detección precoz de este tipo de trastornos porque una vez instalados estamos frente a un problema complejo que requiere un abordaje complejo y de naturaleza interdisciplinaria. La detección precoz es conveniente que se haga en atención pediátrica y si el equipo de profesionales y los padres actuamos detectando precozmente nos evitaremos muchas complicaciones que esta patología trae desde el punto de vista clínico, psicológico, psiquiátrico y sufrimiento personal y  familiar. Ahora, cuando ya estamos en presencia de un trastorno evidente e instalado, ahí se requieren distintas vías de abordaje y de una asistencia interdisciplinaria. El tratamiento del adolescente implica el compromiso de la familia en el tratamiento, no puede tratarse en forma autónoma”.

La especialista hace hincapié en aquello que considera significativo: “Hay un punto importante. Nosotros tenemos una visión integral del adolescente, así que no hay un centro de trastornos de la conducta alimentaria en nuestro hospital (Htal. de niños Ricardo Gutiérrez), nosotros brindamos una atención al adolescente. Cuando el problema se complejiza el médico de adolescentes está entrenado para el trato. En las primeras consultas la primera impresión es que una adolescente con anorexia es similar a otras con la misma sintomatología y que otra con bulimia no difiere demasiado de otras vistas con el mismo síndrome. Sin embargo a lo largo del seguimiento se descubre que ese adolescente tiene características propias y particulares y que el abordaje no es en masa, es caso por caso”.

Los riesgos
La médica enumera, además, algunos factores de riesgo y marca una diferencia: “Una cosa es el factor de riesgo que lleva a la enfermedad y otra cosa es el diagnóstico de riesgo que uno hace frente a un adolescente que está con este cuadro clínico. Desde la clínica, nos interesa mucho cuanto peso ha perdido y en qué lapso de tiempo, es muy riesgoso perder mucho peso en un lapso corto de tiempo. Y si esa magnitud de peso perdido está en relación no solamente con la pérdida de las menstruaciones sino que además hay alteraciones en la función cardiaca que se detectan al examen físico (por ejemplo al revisar a la adolescente encontramos un corazón que late muy lentamente y una presión muy baja) podemos deducir que ese adolescente se haya en riesgo de vida. Y la situación se agrava mucho más si hay conductas purgativas porque puede alterase  el equilibrio de sales del organismo”.
Por su parte, el médico psiquiatra hace hincapié en el aspecto no clínico: “Riesgos clínicos hay muchos: muerte por infecciones por falta de defensas, la osteoporosis. Pero desde el punto de vista psicológico esta es una de las patologías que mayor mortalidad tiene en salud mental. La mortalidad está dada por accidentes, por ejemplo al aplicarse un vomitivo, o por tomar una medicación que produzca una alteración clínica, sin embargo otra dificultad relevante en estos trastornos es la muerte por suicidio”.

¿Cómo empieza todo y a qué prestarle atención?
“En la adolescencia media y tardía se producen cambios corporales y se redondean aquellos aspectos que están bajo la influencia de los estrógenos: se redondean cadera, muslos, glúteos, a veces aparece algo de pancita. Lo que a estas adolescentes no les gusta son esas redondeces. En realidad, cuando uno pasa de una etapa de la vida a otra, el proceso es difícil y necesita contención y ayuda, y además, tiene que tener las nociones de normalidad y de equilibrio. Sin embargo, si tenemos una sociedad que fomenta el cuerpo de la adolescencia temprana, previa al desarrollo, es un problema”, describe la Dra. Pasqualini.
Según, la médica, además hay que tener en cuenta algunos otros aspectos:

Cambios biológicos en la adolescencia
* Adolescencia temprana: Predomina el largo de los miembros y el tronco es rectilíneo.
* Adolescencia tardía: La acción estrogénica redondea cadera, glúteos, y muslos.

Maduración psíquica
La aceptación de la imagen corporal facilita:
* El desarrollo de la autoestima y de la autonomía.
* La relación social y con pares.
* La tolerancia al dolor psíquico por los múltiples duelos: duelo por el cuerpo infantil perdido, duelo por la pérdida del rol de la infancia, duelo por la caída de los padres idealizados.

El Dr. Persano explica: “en general, las pacientes que tienen trastornos de la conducta alimentaria tienen una pubertad perturbada. Es decir, la pubertad las perturba. Los cambios corporales que trae aparejados el inicio de la adolescencia, por un lado, son anhelados y, por otro lado, son muy temidos, incluyendo la aparición de la sexualidad, sobre todo en las mujeres; yo creo que por este fenómeno es que es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres. El cuerpo de la mujer está mucho más expuesto que el del varón, cambia más rápidamente. La mujer tiene que hacer una elaboración de las transformaciones corporales en forma mucho más intensa que el varón y muchas veces los cambios son vividos como una verdadera amenaza”.

Tratamientos posibles
Los trastornos deben tratarse de distinta manera según el trastorno base, porque se manifiestan de distintas maneras. Todos los tratamientos se implementan en equipo interdisciplinario y apuntan a construir un vínculo de confianza y una red de sostén. Es importante informar los riesgos y la necesidad de un patrón alimentario adecuado, control externo y continuidad en el tratamiento. Según la Dra. Pasqualini, estos tratamientos apuntan a:

* Brindar aporte nutricional adecuado para revertir situaciones de riesgo, ayuno, atracones, conductas purgativas …
* Compartir la mesa con algún adulto significativo y realizar sobremesa.
* Tratamiento psicológico del adolescente y de la familia.
* A veces tratamiento con psicofármacos.

 “Cuando el cuadro es menos grave puede en general resolverse con psicoterapia, con un abordaje nutricional y clínico, en cambio los pacientes más graves requieren de dispositivos más complejos. Y en algunos casos, medicación: antidepresivos y anti-impulsivos. Pero debe considerarse cada caso en particular”, sostiene el Psiquiatra. “En principio se esconde el dolor, el sufrimiento y la vergüenza. Diferentes motivaciones conducen a las y los adolescentes a padecer trastornos de la conducta alimentaria. Podemos decir que las manifestaciones clínicas tienen un sustrato caracterizado por un sufrimiento psíquico y se expresa a través de vías comunes de expresión del conflicto en la conducta frente a la alimentación. Existe una profunda disconformidad consigo mismo. Sin embargo, existen diferentes modalidades de padecimientos y distintas estructuraciones psíquicas en cada adolescente. Los más persistentes, y por ello los más riesgosos, son aquellos que le otorgan al o la adolescente una identidad sustituta a través del cuadro, porque abandonar el síntoma se asocia con la pérdida de la identidad”, expresa el Dr. Persano, también Jefe de Servicio del Hospital de Día para Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario "José T. Borda".
Y la Dra. Pasqualini  agrega: “Hay distintos momentos. En el momento inicial de la enfermedad, es decir, después de varios meses, son los padres los que traen al adolescente. En cambio cuando la enfermedad se ha instalado por mucho años a veces llega alguna joven diciendo soy anoréxica o soy bulímica y quiero mejorar. Es fundamental consultar a su médico de cabecera, ver qué esconde el síntoma y debieran ser orientadas para ser tratadas como corresponde”.

“Respecto del tratamiento hay algo que hay que decir. La internación es uno de los últimos recursos en la alta gama de oferta terapéutica. Vuelvo a insistir que el diagnóstico precoz en atención primaria y en adolescencia es fundamental. Ahora, una vez que se ha instalado el cuadro, en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, hay dispositivos públicos en todos los hospitales que tienen distintos niveles de complejidad. Hay una red de atención primaria, una red de adolescencia, y una red de trastornos de la conducta alimentaria (RIHTA) que oferta distintos tipos de tratamientos, desde dispositivos de complejidad mediana, como son dispositivos interdisciplinarios ambulatorios en hospitales generales, hasta el dispositivo de hospital de día como el de nuestro hospital, que es un dispositivo complejo y altamente especializado y que implica un dispositivo ambulatorio intensivo de tres o cinco días a la semana”, refiere el psicoanalista. 

Trastornos alimentarios y fertilidad
El Dr. Sergio Pasqualini, Director médico de Halitus Instituto Médico, sostiene: “el subir o bajar de peso, ya puede expresarse en una alteración de la ovulación o en la producción de espermatozoides y es por eso que cada vez se le da más importancia a estar bien nutrido, y al peso ideal y a la actividad física. Todo está relacionado. Cuando llegamos al extremo de que la amenorrea, esto es la falta de menstruación, es una expresión que acompaña el cuadro instalado de anorexia, esos casos extremos nos consultan a veces por amenorrea pero en general no nos consultan por deseo de embarazo. Sin embargo, nosotros en el Instituto vemos muchos trastornos menores alimenticios que pueden llevar a una infertilidad porque se altera ese eje, esa armonía interna que es la que va a facilitar la producción del óvulo en la mujer y los espermatozoides en el hombre. Y a veces resolviendo eso puede finalmente lograrse el embarazo. Amén de que el sobrepeso está acompañado a veces de trastornos endocrinos y, a veces, bajar de peso puede ser el primer paso para que las cosas funcionen”.

Dra. Diana Pasqualini 4963-2996 (lunes y jueves)
Dr. Humberto Persano 4831-9432 (por la tarde)







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