Cuando una mujer de 40 años o más consulta a
los médicos para quedar embarazada rápidamente, se realizan estudios
fundamentalmente tendientes a evaluar la reserva ovárica desde el punto
de vista reproductivo así como otros parámetros. A partir de estos
estudios se detecta si es factible seguir adelante con el tratamiento que corresponda
y saber así a corto plazo si es una de las privilegiadas que logran embarazarse
después de los 40 años.
Cada tratamiento varía según el caso particular, los antecedentes
personales y los causales de infertilidad que se encuentren.
Ahora bien, la mujer de más de 40 años puede presentar dos situaciones
distintas: que consulte a los médicos ya embarazada o que la consulta
se realice porque desea quedar embarazada, ya sea con o sin pareja.
En el primer caso, los médicos acompañarán ese embarazo
realizando el seguimiento necesario para llegar al parto tomando todos los recaudos.
Se recomienda a las mujeres embarazadas de más de 40 años realizar
los estudios prenatales que pueden anticipar algunos problemas de salud del
bebé y así tomar los recaudos necesarios para solucionarlos cuanto
antes. En el segundo caso, los médicos deben antes de encarar la búsqueda,
los médicos deberán evaluar el estado clínico y psicológico
de la mujer para saber si se encuentra en condiciones de sobrellevar el embarazo
y para, dada la edad de los padres, qué será del niño por
nacer en caso de lograr el embarazo.
Esto es, los médicos deben estudiar a la potencial embarazada desde lo
físico, ya que el embarazo implica una sobrecarga para el cuerpo y, después
de los 40, conlleva mayores posibilidades de complicaciones como la
hipertensión o la diabetes. Los estudios revelan que es dos veces más
probable que una mujer de más de 35 años desarrolle alta presión
arterial y diabetes que una mujer de entre 20 y 30 años.
El caso Iliescu
El caso de Adriana Iliescu, de 67 años, que luego de 9 años de
tratamiento para la infertilidad logró quedar embarazada de mellizas,
conmovió al mundo. Iliescu, profesora universitaria de Literatura, nunca
se había resignado a no tener hijos y con la creencia de que tener hijos
es el destino de toda mujer, según declaró, fue sometida a una
inseminación artificial luego de que se le realizara un tratamiento para
revertir los efectos de la menopausia. Luego, por inseminación artificial
le fueron implantados 3 embriones producto de una fertilización
in Vitro. Aquellas madres primerizas a los 40 o más tienen un
60% más de probabilidades de desarrollar alta presión arterial
y cuatro veces más probabilidades de contraer diabetes durante el embarazo.
También se debe estar alerta porque hay más riesgo de detención
del embarazo y de complicaciones. Tanto es así que estas embarazadas
son consideradas de alto riesgo.
El médico que intervino en el caso de la mujer rumana, Bogdan Marinescu,
declaró que la mujer estaba en condiciones de salud para quedar embarazada
y reconoció que, aún contra la voluntad de la madre, muy religiosa,
debió provocar el aborto de uno de los tres embriones para lograr que
los otros dos fueran, en principio, viables. Aún más cuidado se
debe tener si el embarazo es gemelar o como en este caso, o excepcionalmente,
trigemelar. Es por ello que estas embarazadas requieren un seguimiento y un
control más exhaustivo que los embarazos logrados antes de los 40 años.
Luego, por complicaciones diversas según explicó el médico
de Iliescu, una de las mellizas falleció en el útero materno y
los médicos se vieron obligados a intervenir en la semana 33. Elisa María,
de 1,45kgs, nació por cesárea en la maternidad Giulesti, en Bucarest.
Así como es más difícil lograr el embarazo es más
frecuente el aborto en los primeros meses. Esto es debido a que ese embarazo
producto de un óvulo de más edad tiene más posibilidades
de ser portador de alguna anomalía genética o, en algunos casos,
portador inclusive de trombofilias que pueden llegar a ser más frecuentes
con más edad.
Después de los 40: más riesgos
Después de los 40 años, existe el doble o el triple de
probabilidades de que el feto presente enfermedades genéticas o malformaciones
congénitas que en mujeres de entre 20 a 30 años.
Existen 400 tipos de anormalidades cromosomáticas, el Síndrome
de Down representa casi la mitad del riesgo de las anormalidades a causa de
la edad materna. Aunque cerca del 75% de los bebés con este síndrome
nacen de mujeres menores de 35 años, las probabilidades de que el bebé
lo padezca aumentan conforme aumenta la edad de la madre. Es por esta mayor
frecuencia de anomalías genéticas que se asesora sobre la conveniencia
de realizar estudios para confirmar la normalidad de ese embrión ya sea
por estudios ecográficos u hormonales (no invasivos) o por métodos
invasivos, como la punción de las vellosidades coriales alrededor de
las 11 semanas o por el estudio del líquido amniótico (amniocentesis)
alrededor de las 15 semanas. Alrededor del 95% de las mujeres que se someten
a la amniocentesis o a la muestra de villus coriónico reciben la buena
noticia de que su bebé no tiene estos trastornos cromosómicos.
Las ecografías son el método más simple de prevención
y son, además un estudio de rutina. Permite confirmar los latidos y movimientos
fetales, el número de embriones y la localización placentaria,
permite ver el crecimiento y la ubicación uterina y alerta de posibles
complicaciones en el parto. Los análisis genéticos también
son de utilidad ya que arrojan datos sobre la existencia o no de malformaciones
y son útiles, además, para detectar cualquier tipo de problema
genético. No se trata de técnicas difíciles pero pueden
aportar información trascendente sobre el bebé.
El estudio y tratamiento para intentar lograr el embarazo debe ser lo más
rápido posible dado que luego de los 40 años el declinar del funcionamiento
ovárico puede ocurrir en cualquier momento y hasta en forma sorpresiva.
Si las evaluaciones hormonales están dentro de valores normales se intentará
de distintas maneras obtener algún óvulo viable (fundamentalmente
modificando las estrategias del manejo del ovario según el caso). El
obtener algún óvulo viable es la limitante más frecuente
para poder lograr el embarazo y va a depender de la habilidad del médico
para poder lograrlo si es que existe esa posibilidad. Si luego de la evaluación
o después de varios intentos fallidos no se lograse, comienza a evaluarse
la posibilidad de utilizar un óvulo donado como alternativa para logra
el embarazo.
Esta alternativa que puede ser previamente conocida por la pareja y hasta aceptada,
puede que no los convenza y hasta que no se acepte nunca o que, si bien existe
un rechazo inicial, con el correr del tiempo sea finalmente aceptada.
Para reducir los riesgos, entonces, la mujer debe realizarse los controles prenatales,
seguir una dieta alta en ácido fólico y muy nutritiva, evitar
las bebidas alcohólicas y el tabaco y no consumir ningún medicamento
sin receta expresa de su médico. Y es recomendable que se realice el
monitoreo cardíaco fetal, ecografía con Doppler y análisis
genéticos para asegurarse el buen desarrollo de su embarazo.
Fuente: Sentirypensar.com.ar