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Enfermedades oncológicas: la sexualidad ausente
Buenos Aires, Jueves, 14 abril a las 11:00:00

La sobrevida de pacientes enfermos de cáncer es la preocupación principal al realizar un tratamiento oncológico. En el afán por conservar la vida se pierden de vista sensaciones que le permiten al enfermo vivir ese tiempo de lucha de mejor manera. Sexualidad y preservación de la fertilidad son temas que también deberían estar en la agenda de pacientes oncológicos. Qué hay que saber y por qué el rol del oncólogo es tan importante para la buena calidad de vida del paciente.





Los avances científicos en tratamientos para combatir distintos casos de cáncer han aumentado notablemente la tasa de éxito y de sobrevida de los pacientes. En ese contexto, cada vez más, es importante que el tiempo que dura el tratamiento el paciente posea una buena calidad de vida. Se les recomienda realizar yoga, meditación, tener un espacio lúdico. Hace unos años se comenzó a hacer fuerte hincapié en informarlos sobre las posibilidades de preservar la fertilidad a futuro y esto lentamente se va incorporando a la tarea del oncólogo en conjunto con el ginecólogo. Sin embargo, aún hoy, la sexualidad de estos pacientes es un tema ausente y hasta tabú.
La sexualidad es parte natural de la vida humana y, como tal, las personas que enfrentan tratamientos oncológicos son seres sexuales y tienen, o al menos solían tener, una vida sexual activa. Pero, como el sexo generalmente está asociado con verse bien y ser atractivo, olvidando que los parámetros de atracción no son homogéneos y que el sexo no es sólo eso, cuando se está peleando por la vida la sexualidad parece ocupar un lugar nimio. Esta tendencia  tiende a olvidar una parte importante del sexo: las caricias, la afectuosidad y las emociones. 
“Los hombres y las mujeres tenemos maneras diferentes de procesar las vivencias y un tratamiento oncológico no es una excepción. Pero lo que mayormente cuenta es la personalidad del enfermo y la de su pareja. Las personas con carácter optimista, con mayor nivel de tolerancia a las frustraciones y mejor sentido del humor, son las que pueden ver la partecita llena del vaso en lugar de enfocarse en la  parte vacía”, comienza diciendo la Dra. Beatriz Literat, médica ginecóloga y sexóloga, del departamento de Sexualidad y disfunciones sexuales de Halitus Instituto Médico.
Dependiendo del tipo de tratamiento que deba enfrentarse pueden aparecer diferentes problemas sexuales según el aspecto que la enfermedad comprometa ya que todos los sistemas intervienen en la normal respuesta sexual. Muchas veces son los medicamentos que se prescriben los que más afectan la sexualidad. La Dra. Literat expresa: “Fundamentalmente recordemos que los tratamientos oncológicos, a través de las drogas quimioterapéuticas ponen al hígado a prueba, ya que le exigen trabajar como nunca en otra situación. El hígado cumple funciones múltiples entre las cuales está metabolizar y disponer la eliminación de sustancias tóxicas a través de los mecanismos de evacuación del organismo. Muchas veces el hígado no alcanza a cubrir todas las funciones que el organismo le exige en estas instancias y deja de actuar eficientemente en algunas de sus tareas, esto provoca la aparición de nuevos efectos secundarios en la vida de los pacientes, como por ejemplo, las hemorragias bucales o nasales, la sensación permanente de estar agotado y los dolores articulares. El hígado puede claudicar en algunas etapas del metabolismo hormonal; se sabe que la quimioterapia enlentece y retarda la producción de Testosterona, que es la hormona responsable del deseo sexual. Además la mayoría de las drogas oncológicas no destruyen solamente las células tumorales sino que afectan también a las sanas, aunque por un tiempo limitado; en ese lapso existe una declinación del funcionamiento de casi todos los sistemas. Es por ello que la función sexual está inhibida durante ese período. Los varones suelen perder sus erecciones y las mujeres no sienten deseo ni pueden lograr la excitación sexual”.

Sin embargo, es importante saber que este tipo de tratamientos no sólo pueden afectar la respuesta química y por lo tanto física del cuerpo en una relación sexual sino que, además, hay factores psíquicos que pueden verse afectados.
Los efectos secundarios de la radioterapia y de la quimioterapia son muy variados y de diferente magnitud en cada persona. Existen efectos secundarios generales como:

  • La anemia que provoca fatiga en los pacientes
  • Gastrointestinales, como estreñimiento, diarrea y vómitos
  • En la piel, como picazón, sensación de quemadura, escalofríos y ampollas,
  • Dolor articular
  • Sangrado en las encías o por la nariz, como consecuencia del efecto sobre los factores de la coagulación

“Y muchos otros que producen dolor, molestias, malestares y una sensación en los pacientes de ‘sentirse verdaderamente enfermos y muy débiles’. Sumemos esto a los efectos relacionados con la localización del cáncer y la región específica en la cual se realiza la radioterapia. Imaginemos como el verse enfermos y sentirse enfermos impacta en la sensibilidad de una persona, en su manera de verse a si mismo y de suponer como lo ve su pareja. Se suman factores emocionales, el dolor físico, el miedo a la muerte, la sensación de no poder estar operativo ni tener control sobre su cuerpo y, muy importante, los aspectos estéticos. Esto da como resultado que el instinto sexual se retrae dramáticamente. Un paciente piensa "quiero salvar mi vida" y pone toda su conciencia en economizar la mayor energía posible para asegurar su curación o mejoría”, describe la especialista en sexualidad. 

La libido  y la autoestima

La principal sensación es la de agotamiento físico y psíquico, ya que los pacientes están viviendo u estado de estrés constante. Un verdadero distrés, como si estuvieran viviendo en medio de un terremoto que dura meses o años. Las personas que, afortunadamente no han pasado por esto ni siquiera pueden imaginar lo que siente un paciente de cáncer física y psicológicamente. Durante un terremoto o un tsunami, la gente solo quiere salvar su vida, no piensa en otra cosa.
Literat expresa: “Como dije anteriormente, las drogas y la radioterapia, sobre todo si la radioterapia afecta los órganos pélvicos y las mamas en las mujeres, pueden producir lesiones como quemaduras, ampollas, disminución de la elasticidad vaginal, dolor genital o pélvico. Resulta obvio que a los pacientes les resultará penoso todo intento de tener relaciones sexuales. Afortunadamente, el efecto secundario de estos tratamientos es pasajero y el organismo tiene una capacidad de recuperación muy grande, que se ayuda con vitaminas, oligoelementos y medicamentos de acción local, como también con fitoterapia. Esto permite a las personas retomar su vida sexual en la mayoría de los casos, ya que mientras hay dolor o malestar existe una permanente descarga de adrenalina que es incompatible con el mantenimiento de una libido que estimule un encuentro sexual”.

La química del cuerpo

Ya desde hace varias décadas los investigadores han descubierto que detrás de cada función psicofísica existe una serie de sustancias químicas que son las responsables de esas actividades. Todo comienza en el cerebro, con sustancias llamadas neurotransmisores que, a su vez promueven la actividad de otras sustancias químicas del propio cerebro o de órganos más alejados como las glándulas suprarrenales, los ovarios, los testículos, la glándula tiroides y muchos otros. Cada sensación corporal o emocional que tenemos, placer, miedo, ternura o rabia son la manifestación de cambios químicos que se producen en el organismo. “Somos sexualmente un procesador bio psico social y espiritual de sustancias químicas como la adrenalina, las endorfinas, la oxitocina, los estrógenos, los andrógenos y cientos de otras. Estas sustancias deben mantener un saludable equilibrio para que nuestra sexualidad funcione adecuadamente y existen muchas situaciones en las cuales este equilibrio se rompe. Las drogas de estos tratamientos oncológicos muchas veces funcionan como desequilibrantes
Literat especifica: “En esos momentos de enfrentar el tratamiento, la presencia de una pareja estable, contenedora y amorosa es un pilar fundamental para que pueda existir sexualidad. Y digo sexualidad en el sentido más amplio, aunque se prescinda de la genitalidad tradicional. Definitivamente no se trata de un encuentro sexual entre dos personas sanas, sino de una persona sana con otra que esta transitando un tratamiento muy duro; por lo tanto debe existir un diálogo y una disposición enormes para que el componente sano se adapte a esta nueva realidad de la pareja. Por otra parte, la persona enferma, debería estar asesorada por su médico para perder el miedo o las reservas que le impiden entregarse, dentro de sus posibilidades, a una actividad muy saludable y recomendable para su recuperación”.
Y continúa: “Como dije antes, vivir en medio de un terremoto no es el escenario mas alentador para mantener la sexualidad activa; sin embargo por lo general existen intervalos en los tratamientos que permiten una recuperación física y mental. Lo mas complicado es cuando el tratamiento continua durante años o cuando, ya finalizado, el paciente se cancela sexualmente a si mismo y pretende poner a su pareja en un freezer. Hemos tenido pacientes que han quedado tan temerosos que hasta creen que, al tener relaciones sexuales, el contacto genital podría reactivar el cáncer. Otros que tienen fantasías relacionadas con la cirugía, de la desaparición de los órganos que (creen), son los que producen placer y se resignan a una vida sin sexualidad. Por suerte al venir a la consulta, podemos desmitificar las creencias erróneas y recuperar aspectos muy importantes perdidos, como la sensibilidad, la pérdida del miedo, la confianza en la pareja y el aprendizaje de la función sexual y de técnicas para poder manejar mas recursos que permitan obtener placer. Muchas veces, después de un tratamiento sexológico, la sexualidad de una pareja que ha pasado por esta prueba tan difícil, se vuelve mucho mas profunda, plena y se logran conciliar los aspectos físicos, psíquicos y espirituales del vínculo. Es un logro muy grande que levanta enormemente la autoestima y revitaliza el sistema inmunológico”.

La importancia del rol del médico

Si para las personas sanas es difícil abordar temas sexuales con sus médicos, para aquellas personas que enfrentan este tipo de tratamiento suele serlo aún más. Y los médicos, por su parte, no siempre están preparados para abordar el asesoramiento sexual o realizar la derivación correspondiente para atender los problemas sexuales. “Los médicos somos quienes debemos alentar a nuestros pacientes a referirnos sus dudas o síntomas sexológicos como si nos relataran cualquier otro síntoma. En la comunidad médica aún quedan resabios de la cultura del "de esto no se habla". No se trata de realizar un diagnóstico o de prescribir un tratamiento sexológico sino de abrirle al paciente una puerta a la consulta especializada, como hacemos habitualmente al detectar una presunta patología que no es de nuestra especialidad y realizar la derivación. Así se gana la confianza del paciente, que siente que se le presta atención y se lo cuida al brindarle su médico la posibilidad de solucionar un tema que lo preocupa y del cual no se animaba a hablar”, relata Literat.
En el caso de aquellos pacientes que serán sometidos a  tratamientos de quimioterapia o radioterapia o a un tratamiento quirúrgico que afectará el funcionamiento del ovario o del testículo, la preservación de la fertilidad también es un tema central y el rol del oncólogo también cobra mucha relevancia.
El Dr. Pasqualini, Director médico de Halitus Instituto Médico, especialista en fertilidad, agrega: “Cuando se realiza una consulta por fertilidad en un caso oncológico es indispensable analizar cuál es el problema que enfrentamos, cuál es el estado general del paciente y cuál el estadio de la enfermedad para evaluar cuál es la mejor opción en cada caso. No toda persona que consulta por un tema de oncología puede preservar su fertilidad, sin embargo, es importante que realice la consulta en el lugar adecuado para considerar todas las posibilidades. Hay situaciones que requieren que el tratamiento quimioterápico o de rayos comience con urgencia, hay situaciones en que el paciente enfrenta un tumor hormonodependiente y esto también limita las opciones. Lo fundamental es siempre  trabajar en equipo con el oncólogo para evaluar los efectos y las dosis de las drogas sobre el sistema reproductivo y así decidir cuál es la mejor opción en cada caso en particular. Otro punto relevante es que no siempre nos quedamos sin tiempo para preservar una vez comenzado el tratamiento. Muchas veces es posible recuperar óvulos o espermatozoides para criopreservar una vez iniciado el tratamiento correspondiente. La consulta con el especialista en preservación de la fertilidad que trabajará en equipo con el oncólogo para analizar las opciones a presentarle a cada paciente se torna aún más relevante”.
Por último, la médica sexóloga refiere: “Afortunadamente los ginecólogos, urólogos o andrólogos realizan las derivaciones o interconsultas con mucha mayor asiduidad que hace 5 o 6 años atrás; también otros especialistas como los clínicos y cardiólogos o los endocrinólogos lo hacen. Entiendo que probablemente el oncólogo está junto con el paciente tratando de salir del terremoto y por ese motivo no plantea el tema a su paciente, aunque creo que debería hacerlo si se dieran las condiciones. El oncólogo es la figura de mayor influencia en ese momento de la vida del paciente, por lo tanto sería muy apropiado que lo hiciera, cuando lo considere oportuno. En nuestro Departamento de Sexología, recibimos pacientes con antecedentes oncológicos y atendemos, desde consultas por Disfunciones Sexuales individuales y trastornos que involucran a ambos miembros de la pareja, hasta pacientes que requieren una verdadera reeducación y rehabilitación sexológica, en casos de grandes cirugías o tratamientos que han dejado secuelas muy traumáticas”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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