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Próstata: prevención es la clave
Buenos Aires, Domingo, 05 septiembre a las 13:01:08

Así como las mujeres adultas deben realizarse un chequeo ginecológico anual, los hombres de más de 40 años también deben controlar el funcionamiento de sus sistema reproductor, ya que a partir de ese edad la próstata puede sufrir alteraciones.

La Sociedad Americana de Urología recomienda un examen prostático anual y un análisis sanguíneo llamado Antígeno Prostático Específico (APE) para todos los hombres mayores de 50 años. Para aquellos pacientes con alto riesgo de cáncer prostático, el control se debe iniciar a los 40 años.


La medicina preventiva, un diagnóstico a tiempo, puede evitar problemas futuros, como el temido cáncer de próstata. Por eso, a continuación, le contamos todo sobre cómo funciona esta glándula, cuáles son los síntomas a los que hay que prestarle atención, en qué consiste el chequeo médico y cuáles son los pacientes de alto riesgo.



Qué es la próstata
La próstata es una glándula del sistema reproductor masculino, localizada delante del recto y debajo de la vejiga. Es del tamaño de una nuez y rodea la uretra. Esta última es un tubo que lleva la orina desde la vejiga al exterior.

Su función principal es producir líquido para el semen, el cual transporta los espermatozoides. Durante el orgasmo se presentan contracciones musculares que exprimen el líquido de la glándula dentro de la uretra y luego al exterior.

La próstata aumenta de tamaño gradualmente, a lo largo de la vida de un hombre especialmente a partir de los 40 años, pero a partir de los 60 años este crecimiento se acentúa. De hecho, se sabe que más de la mitad de los hombres mayores de 60 años tiene próstata aumentada de tamaño.

El aumento de tamaño de la próstata afecta primero la parte interior de la glándula, por lo tanto oprime gradualmente la uretra. Debido a lo anterior, se presenta la dificultad para orinar y algunos otros problemas urinarios.

Generalmente este crecimiento de la próstata no es de características malignas y se llama hipertrofia prostática benigna (HPB).


Síntomas
La hipertrofia prostática benigna no tiene síntomas importantes. Cuando el crecimiento de la glándula interfiere con el flujo urinario, pueden aparecer algunos síntomas como:

- chorro urinario débil o intermitente
- sensación de incompleto evacuado vesical
- dificultada para iniciar la orinada
- orinar frecuentemente
- urgencia o dificultad para aguantar la orinada
- orinar frecuentemente durante la noche
- dolor al mantener relaciones sexuales

Estos síntomas son causados por la próstata aumentada de tamaño. Esta
glándula gradualmente se hace más fuerte, gruesa y sensitiva, motivo por el cual causa sensación de orinar frecuentemente.

En algunos casos, el crecimiento prostático progresa hasta que la vejiga no puede vencer la obstrucción y no se desocupa completamente. Si se presenta infección urinaria, puede haber ardor y dolor durante la orinada. En algunos hombres, la obstrucción prostática puede llevar a infecciones repetidas del tracto urinario, imposibilidad repentina para orinar ( retención urinaria aguda) y progresivo daño renal.

En qué consiste el chequeo
Primero el urólogo hará preguntas sobre la historia médica y síntomas relacionadas con la forma de evacuar la orina. Luego viene el examen físico.

Debido a que la próstata se encuentra junto al recto el urólogo puede sentirla haciendo tacto rectal. Gracias al examen rectal el urólogo puede detectar si la próstata está aumentada de tamaño, es irregular o tiene zonas duras. El tacto rectal puede producir discreta y momentánea molestia, pero no causa lesión o dolor significativo.

El urólogo debe correlacionar el tamaño de la glándula con la sintomatología del paciente, debido a que muchos hombres con próstata grande, al tacto rectal pueden no tener molestia urinaria.

Al realizar el examen rectal de la próstata no solo puede detectar hipertrofia benigna, sino también cáncer prostático.

Cirugía
El procedimiento quirúrgico más frecuente para aliviar los síntomas de hipertfofia prostática benigna es la resección transuretral de la próstata ( RTUP), en el cual la parte obstructiva de la próstata se retira.

Para esta intervención no es necesario hacer corte de la piel puesto que se realiza a través de la uretra. Recientemente se utiliza el láser como posibilidad terapeútica el cual es seguro, pero no se sabe todavía si es tan efectivo como la cirugía tradicional.

En otro casos está indicada la cirugía abierta, especialmente cuando la próstata es muy grande o existe alguna indicación específica para escoger esa vía. En este caso es necesario hacer una incisión en la parte inferior del abdomen.

La clase de procedimiento quirúrgico recomendado en cada paciente será escogido por el médico tratante después de la evaluación del problema urinario y la condición médica general.

A pesar que la cirugía reduce los síntomas en la mayoría de los pacientes, puede que no elimine completamente las molestias. Por ejemplo, una vejiga débil puede continuar con los síntomas urinarios a pesar de haberse eliminado la obstrucción urinaria.

La cirugía para la hipertrofia prostática benigna generalmente no interfiere con la función sexual. La mayoría de los pacientes presentan eyaculación retrógrada , o sea que el semen se devuelve a la vejiga en vez de ir al exterior.

Muy ocasionalmente la cirugía puede resultar en empeoramiento de los síntomas urinarios o también pérdida parcial del control de la orina (incontinencia). La completa incontinencia es una complicación rara.

Es importante saber que la cirugía para la hipertrofia prostática benigna no elimina el riesgo de presentar cáncer en la próstata. Según esto, el control anual sigue de igual importancia para los pacientes operados como para los no sometidos al tratamiento quirúrgico.

Medicamentos
Hay dos clases de medicamentos desarrollados para mejorar la obstrucción del flujo urinario causada por hipertrofia prostática benigna. Los alfa bloqueadores relajan el tejido muscular de la glándula prostática. El segundo grupo de medicamentos disminuye el tamaño de la próstata gracias al efecto de disminuir el nivel de hormonas masculinas dentro de la glándula.

La clase de medicamento y sus efectos a corto y largo plazo, deben ser discutidos con el urólogo tratante. No todos tienen efecto inmediato y su indicación es específica para cada paciente.

Cáncer de próstata
Es el segundo cáncer más común en los hombres, después del cáncer de piel, y la segunda causa principal de muerte por cáncer en los hombres, después del cáncer del pulmón. El cáncer de próstata se da con mayor frecuencia en hombres mayores, de terecera edad.

Como explicamos, la próstata sigue creciendo durante la mayor parte de la vida de un hombre, de forma que es muy frecuente presentar a partir de los 60 años una condición inocua llamada próstata "agrandada" o hipertrofia prostática benigna (HPB). Pero en ocasiones, este agrandamiento puede ser maligno. El tema es que los síntomas de del HPB y del cáncer de próstata son prácticamente los mismos, por eso es tan importante la consulta al médico.


Como ocurre con muchos tipos de cáncer, la detección y el tratamiento tempranos aumentan las perspectivas de curación. Además, el cáncer de próstata es un tipo de cáncer que crece lentamente. Cuando se desarrolla muy a finales de la vida la repercusión de la enfermedad puede ser mínima.


SÍNTOMAS DE CÁNCER DE PRÓSTATA
* Dificultad con comenzar o terminar de orinar
* Fuerza reducida del chorro de orina
* Goteo al final de la micción
* Micción dolorosa o con ardor
* Orinar poca cantidad cada vez y frecuentemente, especialmente por la noche.
* Eyaculación dolorosa
* Sangre en la orina
* Incapacidad para orinar
* Dolor continuo en la parte baja de la espalda, en la pelvis, o en la zona superior de los muslos

Factores de riesgo
Edad: La probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta considerablemente a partir de los 50 años. Más del 80% se diagnostica en hombres mayores de 65 años.

Raza: es más frecuente en hombres de raza negra.

Nacionalidad: es más común en América del Norte y en Europa Noroccidental y menos frecuente en Asia, África, América Central y América del Sur.

Dieta: las grasas parecen tener un papel clave en el cáncer de próstata, favoreciéndolo.


Sedentarismo: no realizar una actividad física regular es un riesgo. Por eso es importante hacer ejercicios y mantener un peso adecuado.

Alteraciones genéticas: en familias en las que uno de sus miembros, como el padre o un hermano han tenido cáncer de próstata, está aumentado el riesgo, en otro miembro, de sufrir esta enfermedad.

Actividad hormonal: la testosterona en un principio "dispara" el crecimiento del cáncer de próstata, pero cuando este tumor está en una fase avanzada, la testosterona consigue detener el crecimiento.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda disminuir la ingestión de grasas y elegir muchas comidas de origen vegetal. Se recomienda comer cinco o más raciones de frutas y vegetales, también es aconsejable la ingestión frecuente de pan, cereales, productos de granos, arroz y pasta.

En cuanto a los tratamientos para el cáncer de próstata son muy variados. La cirugía para el cáncer de próstata varía de extirpar sólo el crecimiento canceroso, a la extirpación de toda la próstata y de los ganglios linfáticos circundantes.


El cáncer de próstata rara la vez ocurre antes de los 55 años de edad. La mayoría de los hombres diagnosticados tienen 65 años o más.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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