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Criopreservación de óvulos
Buenos Aires, Jueves, 29 julio a las 11:00:00

La criopreservación de óvulos tiene gran relevancia para el campo de la reproducción asistida, ya sea para preservar la fertilidad a futuro, en un mundo en el que las mujeres buscan formar una familia cada vez más tarde, bajo riesgo de que sea demasiado tarde y, en un mundo en el que la ciencia avanza sin detenerse y cada vez tiene más respuestas y más opciones que permiten cumplir el sueño de muchísimas parejas. La criopreservación de óvulos, ayer y hoy.



Un poco de historia

Para la mayor parte de las mujeres de 30 años -edad límite estimada para criopreservación de óvulos- las posibilidades de alguna vez tener que recurrir a ellos para concebir es relativamente baja. Criopreservar óvulos no provee una garantía ya que tanto los óvulos como la mujer pueden no presentar las condiciones óptimas al momento del tratamiento también puede suceder que no sean necesarios y que la interesada logre una concepción natural. Sin embargo, permite potencialmente poner a resguardo la fertilidad. 
Las técnicas de criopreservación de óvulos fueron testeadas en diferentes modelos animales antes de utilizarlas con células humanas, y no se observaron anomalías, incluso luego de muchos años de estar a tan bajas temperaturas. En 1986, C. Chen publicó en la revista “Lancet” el primer embarazo gemelar conseguido a partir de ovocitos humanos congelados. Sin embargo, los resultados, en términos de embarazo, luego de la congelación de ovocitos, eran tan bajos que se continuó utilizando la criopreservación de embriones. Normalmente, la mujer produce sólo un óvulo en cada ciclo pero con la estimulación ovárica con hormonas se producen varios óvulos que dependerán de a capacidad de respuesta del ovario y del esquema y dosis utilizados. Cuando los folículos en crecimiento llegan al tamaño adecuado, se suspende la medicación y se procede a la aspiración folicular. La primera ecografía de control evolutivo se realiza en general el día 5 del ciclo menstrual ajustándose la dosis de la medicación según la respuesta ovárica.

Luego se realiza la aspiración folicular, que es la etapa de recuperación de ovocitos que se realiza entre el día 11 y el 15 del ciclo. Lleva alrededor de media hora, dependiendo de la cantidad de folículos, y se realiza con anestesia y por vía transvaginal. El médico, ayudado por una ecografía transvaginal que le permite ver los folículos y punzarlos, aspira el contenido y envía los óvulos captados al laboratorio. La aspiración se les realiza a todos los folículos. Los ovocitos son analizados en el laboratorio y se catalogan según su calidad y madurez. Alrededor de 16 horas más tarde, los óvulos son examinados en busca de fertilización, la cual logra constatarse por la presencia de los dos pronúcleos que representan el material genético del óvulo y el del espermatozoide. La transferencia de embriones se realiza, generalmente, entre las 48 a 72hs pero puede llevarse a cabo hasta las 120hs (5 días) posteriores a la aspiración de óvulos. El momento ideal para realizarla varía según las características de la pareja y los antecedentes. La cantidad de embriones a transferir dependerá fundamentalmente del aspecto morfológico y viabilidad de los mismos y de los antecedentes de cada pareja en particular. Los embriones de mejor calidad, generalmente entre 2 y 3 para reducir las posibilidades de embarazo múltiple, se colocan con un catéter en el fondo del útero con control ecográfico. El procedimiento no requiere anestesia y se realiza con un delgado catéter pasando por el orificio natural del cuello del útero. Recién aproximadamente 14 días luego de la transferencia se realiza el análisis de embarazo. La criopreservación se realiza cuando, llegado el momento de la transferencia hay más embriones que no son transferidos para evitar el embarazo múltiple. Aquellos embriones de buena morfología y calidad que no han sido transferidos en este ciclo son observados en su evolución hasta su estadio de blastocisto y aquellos que resulten viables son criopreservados para su uso en ciclos futuros.

Varias líneas de investigación surgieron para estudiar la biología de la criopreservación de ovocitos de mamíferos. Desde aquellas que exploraron variaciones en los medios de congelación y en las sustancias crioprotectoras utilizadas, hasta el desarrollo de diferentes metodologías como la congelación lenta, la vitrificación o ultra-vitrificación. Todas ellas, sin demasiado éxito.
En 1990, la vitrificación apareció como la solución mágica para remediar la baja supervivencia de los ovocitos post-descongelación, pero pronto aparecieron varios trabajos demostrando problemas genéticos de origen ovocitario y de defectos durante el desarrollo fetal con esta técnica. La mayor preocupación al criopreservar ovocitos maduros (en el estadio de metafase II) es el daño que se puede causar a la estructura que "sostiene" a los cromosomas en su lugar, que se llama Huso Meiótico. Esta estructura es extremadamente sensible a cualquier alteración del medio como la temperatura, el pH, agentes químicos.
De esta manera, la solución inteligente pareció ser la criopreservación de ovocitos inmaduros (en el estadio de vesícula germinal), donde los cromosomas aparecen prolijamente protegidos por una cubierta, que es la membrana nuclear. Sin embargo, la inmadurez de estos ovocitos representó el gran problema, ya que el potencial de desarrollo de los embriones formados a partir de ellos, manifestó grandes deficiencias. Y, así, se volvió sobre la criopreservación de los ovocitos maduros (metafase II).
Finalmente, en 1997 nace el primer bebé luego de la criopreservación lenta de ovocitos en Metafase II, realizada por el grupo de Porcu y colaboradores. A partir de ese momento, los resultados, en términos de sobrevida, tasas de embarazo y de implantación, luego de sutiles modificaciones de los protocolos existentes, han mejorando. Recién en 1995, Hunter publica en Human Reproduction la primera vitrificación de oocitos y el primer embarazo lo publica Kuleshova en 1999.

Cómo, cuándo y por qué criopreservar óvulos

“En las mujeres, a partir de cierta edad, la reserva ovárica disminuye drásticamente, así como también la calidad de los ovocitos disponibles, y esto genera serios problemas para que queden embarazadas naturalmente. Una solución a este problema, es que las mujeres preserven sus ovocitos a muy bajas temperaturas en edades más tempranas, y que en un futuro, cuando quieran quedar embarazadas, puedan disponer de un buen número de ovocitos de excelente calidad. En teoría puede criopreservarse eternamente, ya que están guardados a muy bajas temperaturas y se demostró que el daño que sufre es mínimo. La criopreservación de ovocitos comenzó hace más de 20 años pero en un principio estas técnicas no tuvieron éxito porque causaban daño en los ovocitos y se observaban anormalidades en los embriones. Actualmente, hay evidencia de madres que tuvieron a sus niños por medio de estas técnicas de preservación en frío y no hubo inconvenientes. El problema más serio que representan estas técnicas está relacionado con los ciclos de congelamiento y descongelamiento, ya que se pasa de temperaturas de - 196ºC a 37ºC, pero hoy en día con la técnica de vitrificación esto ya no es un inconveniente porque los resultados obtenidos son muy buenos. Esta técnica no favorece la formación de cristales intracelulares y por lo tanto no genera daños en los ovocitos/embriones”, dijo en su visita del 2008 el Dr. Johan Smitz, Director Científico del Laboratorio de Biología Folicular del Centro de Medicina Reproductiva del Hospital de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica.

El Dr. Pasqualini explicaba en 2007: “La criopreservación de óvulos es algo que no tiene la efectividad de la criopreservación de embriones pero al día de hoy funciona, en nuestro instituto hemos modificado medio de cultivo, es decir, el reemplazo del sodio por la colina, mejorando mucho los resultados , que es lo que se usa en todo el mundo en este momento, lo cual nos pone muy contentos la primera vez que se hizo en el humano; pero de todas formas es una técnica a tener en cuenta frente a esta situación de la mujer sola que  decide esperar más tiempo. Cuando vos congelás en una mujer que tiene problemas oncológicos tenés distintas opciones. Podés congelar óvulos, si podés estimular y tenés el tiempo para obtenerlos y la mujer es sola; podés si tenés ese tiempo congelar embriones si tiene pareja; o podés congelar óvulos si la pareja tiene la mujer un problema que es poco probable que ande bien como para que le autoricen un embarazo y  no quiere tener embriones congelados aunque tenga pareja, entonces en ese caso se congelan los óvulos y si después el día de mañana no le permiten embarazarse no tiene embriones congelados sino tiene óvulos que es totalmente diferente, o puede congelar tejido ovárico en los casos en los cuales uno no tenga tiempo de estimularlos o no tenga pareja, a la espera de que mejoren las cosas experimentales que se están haciendo ahora que es el autotrasplante de tejido ovárico o la maduración in Vitro de esos óvulos”.

Años después explicaba: “Y lo de los óvulos justamente se difundió mucho más y es así el entusiasmo nuestro, con la aparición de la vitrificación, que es el congelamiento rápido. Antes se congelaba lento, en forma gradual, de acuerdo a qué tipo de células estabas congelando y la vitrificación que es el congelamiento rápido que impide la aparición de hielo intracelular o de cristales, eso hace que la mejora de los resultados sea muy bueno, entonces si el óvulo es bueno y lo congelás bien, la posibilidad de que ese óvulo después funcione son muy altas. Eso hace que está teniendo un auge la criopreservación de óvulos así como lo que se viene, que es el banco de óvulos en el programa de ovodonación, que en este momento se maneja sincronizando y sin criopreservar los óvulos, a la mujer que dona con la mujer que recibe. Es decir, la criopreservación de embriones solucionó el problema de los embriones que no podés transferir para evitar el embarazo múltiple, a la espera de darles la oportunidad en el futuro de que los pueda utilizar o  donar si es que así lo decidiese. Pero fue un hito sumamente importante. Después vino todo esto de la criopreservación de óvulos que mejoró mucho y todo eso hace que la criopreservación de óvulos al día de hoy se la tenga presente y los resultados son excelentes”.

En 2009 y haciendo una retrospectiva decía: “Se aprendió mucho de la importancia de la edad en lograr el embarazo, más en la mujer que en el hombre, y tanto es así que estamos al día de hoy invitando a que decida la mujer que si va a postergar si congela o no óvulos. Y te diría que las consultas que estamos teniendo, te diría uno o dos años atrás, la mujer de 38 o 40 o 42 años se acercaba para preguntar para congelar óvulos, ahora lo hacen 37 o 36 y estoy seguro de que a poco tiempo más van a estar consultando más temprano. 28 o 30 años sería lo ideal…Inclusive, si lo hace y busca a los 35 lo busca naturalmente, si tiene suerte y se embaraza, que es lo más probable, le quedan para un segundo, si logra el segundo le quedan para un tercero, si logró todo lo que quería y llega a los 45 los dona o los descarta porque es como los espermatozoides, no son embriones”.
Y expresa sobre la vitrificación, una técnica que hoy se utiliza asiduamente: “Esta técnica de vitrificación mejoró mucho los resultados y al día de hoy la vitrificación de óvulos es una realidad como para pensar que las expectativas, si el óvulo que se vitrifica es bueno, mantenga la calidad. Está indicado para aquellas mujeres en las cuales la función ovárica no está funcionando correctamente, ha dejado de funcionar o inclusive le han sacado en forma quirúrgica los ovarios. Las indicaciones más frecuentes son producto de esa demora en la búsqueda que hace que una mujer cuando se decide a buscar un embarazo ha perdido la capacidad. Y eso no es a los 45 años, eso se empieza a producir a partir de los 35 años, mucho más después de los 38 y por supuesto, mucho más después de los 40”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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