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Ovodonación: en primera persona
Buenos Aires, Jueves, 15 julio a las 11:00:00

En el país ya nacen más de cien bebés por mes gracias a la donación de óvulos y es que esta técnica cada vez más utilizada tiene altas tasas de éxito. Hoy, el testimonio de una mujer que se animó a donar óvulos y de otra que se animó a aceptar una donación.



“Existe una cierta cantidad de mujeres en edad fértil que por determinados problemas no producen óvulos o estos no son de buena calidad. Para ellas la única opción de lograr un embarazo es considerar la ovodonación. Muchas de las mujeres que deben recurrir a nuestro programa de donación de óvulos sufren de falla ovárica prematura (el ovario deja de producir óvulos), ya sea por una falla natural en la función del ovario o debido a causas externas tales como quimioterapia o radioterapia. Además, algunas mujeres poseen ovarios que no pueden ser adecuadamente estimulados para la fertilización in Vitro y requieren por lo tanto del recurso de una donante. En otros casos, las pacientes poseen enfermedades genéticas transmisibles que impiden utilizar sus propios óvulos para lograr el embarazo. También es un método a ser tenido en cuenta en las mujeres que superaron los 40 años, debido a que representa la técnica de reproducción asistida que ofrece mayores posibilidades de embarazo por la posibilidad de baja respuesta a la estimulación ovárica y por el riesgo genético dado por la edad”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico. La pareja receptora se prepara para el tratamiento completando todos los exámenes preliminares requeridos de ambos, consultando con las psicólogas que tienen experiencia en guiarlos para elaborar cuestiones que se pueden originar con el embarazo resultante de una donación. En las consultas psicológicas se aborda la capacidad que tiene de ser mamá y papá más allá del material genético y se trabaja sobre la ambivalencia que les genera la donante.

Recibir un óvulo: la decisión y la renuncia

TESTIMONIO de la receptora de ovodonación: Susana Gentile

“En un primer momento tomar la decisión no fue fácil. Conocí a mi pareja de más grande, tenía 33 años, estuvimos saliendo 4 años y cuando decidimos empezar la búsqueda nos dimos cuenta que el tiempo pasaba y no quedaba. Necesitamos tratamientos, hicimos varios intentos sin éxito. Pasó el tiempo y meses de espera y la ansiedad y la incertidumbre fue difícil. Ya no teníamos recursos para seguir intentando tratamientos y entonces se me ocurrió escribir una carta para recibir ayuda. Yo quería ser madre, quería tener un hijo y pensaba que alguien tenía que ayudarme. Escribí una carta que salió publicada en Clarín con la intención de conseguir ayuda de alguna empresa o institución que quisiera ayudarme en la búsqueda de tener un hijo. Encontré todo tipo de ayuda económica, espiritual. Hasta que la más concreta fue la del Dr. Pasqualini porque nos citó para tener una entrevista en Halitus- no conocíamos- y a través del periodista de Clarín que también se conmovió con la carta y a mí me dio miedo exponerme. Mi marido me seguía en todo, pero de atrás. Él se resignó y yo no. Yo ya venía con tratamientos de ovodonación sin éxito. Y el doctor Pasqualini me repitió algunos estudios para cerciorarse del diagnóstico, hicimos otro ICSI”, cuenta Susana, receptora de un óvulo donado.
“En el caso de ellos había que recurrir al ICSI- la colocación del espermatozoide dentro del óvulo- pero con óvulo donado”, explica Pasqualini.

“Cambiaba todo pensando en la ovodonación. Caminamos muchas cuadras de la mano hasta que llegamos a una plaza, nos sentamos hasta dije ¿qué hacemos? Porque yo quería a pesar de las dudas y los miedos a la ovodonación, mucha información no teníamos. Tenía tantas ganas de ser mamá que yo ya internamente había decidido que sí, y Basilio dijo si vos querés sigamos adelante”, describe Susana.  

Donación de óvulos: contarle a un hijo sobre su origen

“No pensé cuándo contarle todavía”, dice Susana.
“Siempre el consejo es que le cuenten y uno le recomienda a la mujer que va a recibir es que hable con la psicóloga. Es importante asesorarse. Siempre es mejor, creemos, decirles y es importante buscar el mejor momento. La edad ideal para contarles es de los 3 a los 5 años, para que el chico lo tome como algo natural y, en la medida que los padres lo tomen como algo natural, el niño también. Y es bueno hablar y trabajar con el profesional la forma”, dice Pasqualini.
La pareja receptora se prepara para el tratamiento completando todos los exámenes preliminares requeridos de ambos, consultando con las psicólogas que tienen experiencia en guiarlos para elaborar cuestiones que se pueden originar con el embarazo resultante de una donación. En las consultas psicológicas se aborda la capacidad que tiene de ser mamá y papá más allá del material genético y se trabaja sobre la ambivalencia que les genera la donante. Además, asisten a la consulta con su médico del equipo para coordinar la donación. Durante esta consulta, se discute el proceso de donación, las autorizaciones correspondientes, la terapia de reemplazo hormonal para preparar el útero y el endometrio, y los medicamentos que se usan durante el tratamiento. También se evalúan las características físicas de la pareja y de la donante.
“Deben estar preparados psicológicamente para la idea de la importancia de la decisión de ser padres más allá de traer al mundo un bebé con diferente carga genética y para contarle a ese hijo sobre su identidad. Durante las consultas ser padres no se plantea como algo biológico sino que lo fundante en la identidad de ese niño es el cumplimiento de las funciones paterna y materna. Pero además, es trascendente que se trate el tema de contarle a ese hijo sobre su origen o no, cuándo hacerlo, quién lo hará, cómo, etc. Los psicólogos ayudan a despejar esas dudas y planear a futuro para minimizar el impacto de la noticia. En Halitus creemos que es fundamental, hablarlo y trabajarlo con anterioridad para afrontar el tema de la mejor manera posible”, sostiene el especialista.

“En un momento del embarazo me olvidé por completo de la ovodonación, ya estaba en mi panza, tenía mis nutrientes. A toda persona que desee ser madre que no lo dude, que no es un problema recibir un óvulo. Yo tengo un agradecimiento de por vida al Dr. Pasqualini y a su equipo médico y a todos los que me ayudaron a llegar a él y gracias a personas como Adriana, que donan, y gracias a ellos yo pude cumplir mi sueño”, agrega Susana.

Donar óvulos: solidaridad y altruismo

Las donantes deben cumplir con algunas condiciones:
Cualquier mujer sana de entre 21 y 32 años sin antecedentes hereditarios, clínicos de importancia, ni problemas de fertilidad.
“Una mujer para ser donante, además, debe pasar por la consulta psicológica, por la consulta con la genetista y tiene que tener la reserva ovárica dentro de valores normales además de ser sana y sin antecedentes hereditarios”, expresa Pasqualini.
El tratamiento que recibe la donante es el mismo que se realiza para toda fertilización in Vitro, es decir, estimulación con medicación hormonal inyectable, controles ecográficos y análisis de sangre. La donante recibirá estimulación hormonal y luego se realizará la recuperación de óvulos por punción transvaginal, luego serán donados. Es importante explicar que donar óvulos no adelanta la menopausia y no afecta de manera alguna la posibilidad de embarazo en el futuro y, además, es anónimo, es decir, la donante y la receptora no se conocen mutuamente. Y también que donar es un acto altruista y voluntario”, expresa el médico.

Donación de óvulos: la donante, Adriana Masurek

“Tengo 3 chicos, dos varones y una nena, de 3, de 10 y de 13 años y doné en cinco oportunidades. Siempre tuve el criterio de querer ayudar, soy muy sensible a la necesidad del otro. Tenía la necesidad de ayudar pero no sabía cómo. Había escuchado en la tele y por gente conocida y conocí a una amiga que ya era donante y me comentó lo que estaba haciendo y le dije que me llevara, que yo quería hacer lo mismo. Y fui a Halitus. Para mí es súper emocionante donar, el doctor me ha encontrado llorando de felicidad porque ese momento es único, para mí fue como tocar el cielo. Las fantasías de la gente respecto de donar es por falta de información. Hay que darle información a la gente para que se anime, hay muchos tabú aún hoy en día. Yo todas las dudas las consulté, ellos medaban seguridad, tranquilidad y me sentí muy bien de la mano de ellos porque los sentí muy profesionales y no tengo más que palabras de agradecimientos. Y hoy el agradecimiento es doble por poder compartir y escuchar a una receptora más allá de que yo sé que yo no soy su donante y ella no es mi receptora. Es muy emocionante”, sostiene emocionada Adriana Mazurek, donante de óvulos.  

“Mi marido siempre me apoyó, siempre estuvo de acuerdo. En un principio dudó un poco, por la religión y yo dije Señor, yo tengo la necesidad de ayudar, y creo que vos me estás dando la oportunidad. Mi marido me acompañó a los controles, me acompañó. La familia, un poco por esta falta de información tuvo un poco de miedo, si era contraproducente. Yo traté de transmitirles la tranquilidad que me transmitieron en Halitus a mí. Yo le diría a alguien que duda que se anime, saber que uno fue parte de la felicidad de otra persona es impagable, es emocionante”, concluye Adriana.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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