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Gametas donadas: la vivencia de los hijos
Buenos Aires, Jueves, 01 septiembre a las 00:00:00

Recientemente una polémica volvió a instalarse entre las filas de la reproducción asistida: los derechos de los niños nacidos de gametas donadas a conocer su historia, su origen y a su donante. A fines de junio, en Washington, se aprobó una ley que comenzó a regir a partir de fines de julio, que reconoce los derechos de las personas nacidas de óvulos o semen donado. Esta ley exige que los donantes en ese Estado estadounidense provean información identificatoria y una historia médica completa que estará a disposición de los niños concebidos de esta forma a partir de sus 18 años. Los donantes podrán vetar la disponibilidad de esos datos y la clínica podrá ofrecerle al niño una historia médica anónima. Pero no fueron los primeros. Por qué es tan importante esta decisión y cuál es su fundamento. Y la vivencia de Iara, quien nació por estas técnicas.



Estela Chardon es mujer y mamá, es ingeniera y es psicóloga, es co fundadora de Concebir, una asociación sin fines de lucro que agrupa padres que enfrentan la infertilidad. Tiene dos hijas. La primera, Iara, tiene 15 años y es producto de un tratamiento de fertilización in Vitro con óvulos donados. Hoy cuentan su historia y también defienden los derechos de quienes nacen por esta técnica.
“Uno empieza a buscar con toda la ilusión, cada mes es muy triste, por eso es una experiencia tan difícil la infertilidad, porque cada vez que llega la menstruación es un fracaso, una pérdida, un duelo. Ese era mi caso. Por suerte el ginecólogo con el que estaba me derivó rápidamente con un especialista y si bien yo ovulaba y tenía muchos óvulos, no quedaba embarazada por eso después de algunas inseminaciones me recomendaron probar con un in Vitro para ver qué pasaba”, relata Estela Chardon.
La respuesta no tardó en llegar: si bien había muchos óvulos no se formaban los embriones o se formaban embriones de muy mala calidad. “Entonces hice dos intentos y como realmente estaba claro que el problema era de los óvulos, yo sentí que en ese momento la única oportunidad –me lo explicaron  así los médicos- era la donación de óvulos, es decir, aceptar los óvulos de otra persona-. Y para mí fue una alegría. Esos óvulos se unen con los de mi pareja, se forma el embrión y después transfieren el embrión a  mi útero. Pero no todos lo recibimos igual. Para mí fue una alegría, fue la posibilidad de acercarme a la posibilidad de tener un hijo pero para otros es un golpe tremendo, desde lo genético, sobretodo. Pero no hay que perder de vista que en la ovodonación también está el parto, el embarazo, la lactancia” agrega Chardon.

Ovodonación: cuando y por qué

“¿Cuándo se recurre a la donación de óvulos? Mala calidad de óvulos, fallas del ovario, problemas genéticos de la mujer sin una buena respuesta ovárica para obtener embriones que se puedan estudiar genéticamente, operaciones en las que parte de la masa ovárica fue extirpado. Y cada vez crece más esta técnica, fundamentalmente, producto de la demora de la búsqueda”, especifica Pasqualini.
Estela describe los comienzos: “Concebir surge hace muchos años cuando aparecieron los primeros proyectos de ley restrictivos y la necesidad de algunos de nosotros que además de la ley, teníamos necesidad de compartir experiencias en infertilidad. En mi caso particular, después de que nació Iara, yo estaba muy feliz, y sentía la necesidad devolver algo y quería compartirlo con otras personas que habían pasado lo mismo que yo. Sabíamos que existían en otros países del mundo organizaciones sin fines de lucro, entidades gratuitas y eso hicimos”.


Contarle, no contarle. Derechos y obligaciones

Pero hoy en día, además, las técnicas de donación de gametas, ya sean óvulos o espermatozoides, traen aparejadas un nuevo debate que para Estela, como para Iara en realidad, es bastante sencillo. Así lo explican ellas.
“Desde la experiencia de Concebir y de la experiencia internacional, cuanto antes se le cuente a un chico sobre su origen, mejor. Esto no quiere decir que si el chico creció y no se lo conté no se lo puedo contar. Siempre se recomienda lo más temprano posible. Si tenemos la experiencia de la adopción de tantos años, ¿por qué no trasferir toda esa experiencia a la donación? Es lo mismo. Los papás tienen que prepararse, sentirse primero seguros ellos”, expresa Chardon.
El Dr. Pasqualini, por su parte, agrega: “Lo que nosotros vemos en la consulta es que a veces no tienen pensado contarle y podemos entreverlo. En esos casos hacemos más hincapié y les aconsejamos ver a nuestra psicóloga especialista en reproducción para informarse y para pensar cómo contarle. Y en la consulta psicológica se suele revertir la postura, la mayoría cambia de actitud cuando uno le refiere los pros y los contras de contarle o no”.
Iara hoy tiene 15 años y rememora: “No recuerdo cuándo ni cómo me enteré. Lo primero que me acuerdo es que la maestra de salita de 3 años pensaba que estaba trastornada porque le decía que antes de nacer había estado en un hornito. Ese hornito- la incubadora- es el lugar donde se conservan los embriones antes de ser transferidos. Antes de los 3 años ya me lo habían contado, eso es seguro. Y cuando lo empecé a entender mejor fue cuando fui señorita, cuando me explicaron cómo nacen los bebés, qué implica tener una relación sexual. Y ahí me dijeron que los óvulos de ella (señala a su mamá) no funcionaban bien, entonces tomaron los de otra persona.”
Y agrega: “Todo depende de cómo lo contás, cómo lo ves, cómo lo mirás. Yo puedo entender que nací por ovodonación desde el punto de vista de todo el esfuerzo que hicieron mis papás para buscarme, no fui un simple fallo en un preservativo. Ellos pasaron por técnicas, por vacunas, por pinchazos, por meses de espera, por consultas de años y años, ¡hasta plata tuvieron que invertir! Entonces, ¿qué les voy a reprochar? ¿cuánto me quiso, cuánto me buscó? No, no tengo nada, nada más que agradecerles… Que mis papás no me hayan podido concebir con sus propia genética no me afecta a mí, porque yo no me parezco a ellos físicamente pero puedo sí, parecerme. De hecho mucha gente me dice que me les parezco, yo no me veo parecida pero tampoco a mis amigas las veo parecidas a sus papás. Además es una complicación que se les presenta, ¿no? Digo, cuando no podés tener un hijo por parto natural, deben recurrir a la cesárea. Bueno, ellos no podían tenerme con sus propios óvulos y debieron recurrir a otros óvulos. Problema solucionado. No es algo en lo que pienso todos los días”, asegura Iara.
“En realidad, lo más importante es que los padres se sientan contenidos en su decisión. Nosotros podemos asesorarlos, acompañarlos y respetarlos. En nuestro país, la mayor parte de los médicos aún están a favor del secreto y la mayor parte de los psicólogos a favor de brindarle la información pero no existe una ley que establezca qué debe hacerse en estos casos. La medicina reproductiva a ha avanzado a pasos agigantados con los aportes de la ciencia en los últimos años y esto no ha tenido un correlato desde lo legal. Es por eso que, personalmente, creo que hasta que no haya un contexto legal, es una decisión de los padres que debemos apoyar y acompañar”, dice el Dr. Pasqualini.


El reclamo de los nacidos por donación de gametas

A nivel mundial, cada vez en más países- especialmente en distintos estados de los Estados Unidos, crece la tendencia en función del reclamo de los nacidos. Ellos reclaman tener información sobre los donantes y quieren tener la posibilidad de acceder a conocerlos si así lo desean. El problema es ya legal.
“Yo soy nacida por ovodonación y si yo quiero o no quiero conocer a mi donante es una decisión que depende de mi persona. Pero que yo quiera o no quiera no implica que todos los otros donantes quieran o no quieran conocerlo. Entonces, si yo quiero creo que tengo que tener el derecho de conocerlo porque el donante eligió donar, tomó una decisión, yo no tomé la decisión de nacer por ovodonación, yo nací por ovodonación pero porque una donante donó”, defiende Iara, convencida.
“En principio, como el derecho a la identidad es un derecho dentro de los derechos humanos básicos, un acuerdo entre adultos no debería impedir el derecho a la identidad de las personas nacidas, es decir, un acuerdo entre adultos no podría impedir que el chico contacte al donante. En el Estado de Washington hasta ahora lo que se aprobó es el acceso a la historia clínica y a los datos y la posibilidad de contactar al donante en caso de que el donante lo autorice. Pero es lo que decía Iara, en todo caso el donante si no está dispuesto a ser contactado entonces no debería donar. Toda persona que dona tendría que acceder a que un chico, alcanzada la mayoría de edad, lo contactara. No es que vaya a reclamarle nada sino con la curiosidad de querer verlo, conocerlo, que le cuente algo de su historia y nada más”, dice la co fundadora de Concebir.
Iara concluye con un mensaje para los padres y un pedido. “A los papás que están en la duda de aceptar o no la donación, yo les diría que si ellos están convencidos de tener hijos que los tengan, implique lo que implique porque una relación con tus papás puede ser hermosa o no serlo pero no va a depender de si fue por donación de gametas, adopción o por parto natural. Pero para que una relación pueda ser positiva y tener un vínculo fuerte, les tienen que contar a los hijos porque sino cuando el chico le mienta el padre no va a tener ni el derecho de reprocharle, y no va a poder reprocharle porque no le contó la verdad desde que nació. Por eso, la manera más fácil es empezar a decírselo desde chiquito, y que el chico incorpore la información naturalmente: nací en la clínica tal, a tal hora, por parto natural o por cesárea o por ovodonación. Y una cosa más. Es muy importante decir que, nosotros los que nacimos por ovodonación, tenemos derechos; sería interesante que pudiéramos expresarlo. Yo por lo menos no conozco a ningún chico nacido por estas técnicas. Si algún chico que nació por ovodonación no sabe donde contarlo, que se contacte con Concebir que a mi me interesaría escucharlo”.

 

 

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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