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Anticoncepción: dispositivos intrauterinos e intravaginales
Buenos Aires, Jueves, 29 septiembre a las 11:00:00

La selección del método anticonceptivo no es un tema menor en una pareja y, generalmente, las mujeres son de tomar las riendas de la decisión. Los dispositivos intrauterinos e intravaginales tienen algunos beneficios pero no son para todos. Cuáles son, cuándo y por qué elegirlos y cuál es el rol del conocimiento y la confianza del propio cuerpo a la hora de la selección.





Que hay que cuidarse es sabido pero ¿cómo? Seleccionar el método más adecuado parece tarea simple pero, al ahora de informarse, la cantidad de opciones a disposición muchas veces genera dudas. La consulta médica puede ayudar a tomar la decisión y elegir aquel más adecuado para cada uno. Si bien el método más elegido hoy en día parece ser el preservativo masculino, los métodos intrauterinos e intravaginales han ganado mucho terreno.

Al hablar de métodos intrauterinos, una sigla surge casi sin dudar DIU. De los métodos anticonceptivos más conocidos, el dispositivo intrauterino o DIU es uno de los más utilizados en mujeres que ya han tenido hijos. Es fácilmente reversible, debe ser colocado por un médico y tiene entre un 96 y 98% de efectividad. Si bien es un método que puede ser utilizado por cualquier mujer, en la actualidad no son pocos los estudios que refieren que no es recomendable su colocación en mujeres que no han tenido hijos. Si se coloca en una mujer que tuvo un bebé, se espera hasta 6 semanas luego del momento del parto. “Generalmente, el DIU es de plástico y posee un cordón que permite su colocación y su extracción. Existen dos tipos, uno con hormona y otro sin. Los más utilizados son los dispositivos intrauterinos con cobre y con Progesterona. El primero, inventado por el Dr. Jaime Zipper en los años ’60, habitualmente tiene forma de herradura y viene en dos tamaños, uno estándar para las mujeres que ya han tenido hijos y uno corto para aquellas mujeres que aún no han sido madres. El segundo tiene forma de T rodeada por un cilindro que libera la hormona (Levonorgestrel) a dosis muy bajas sólo dentro de la cavidad uterina y se presenta en un único tamaño. Su mecanismo de acción depende principalmente de la acción directa del progestágeno sobre el endometrio, provee un efecto local con bajo nivel sistémico de progestágenos a lo largo de varios años y la función ovárica se ve muy poco afectada tras el uso prolongado. En ambos casos las ventajas coinciden: tiene pocos efectos secundarios, sólo requiere reposición cada 3 a 5 años en el caso del de cobre y 5 años aquel que posee hormona, y, luego de quitarlo, las mujeres, en general, no tienen mayores dificultades para lograr el embarazo, es decir, es de fácil reversibilidad. Generalmente, los médicos intentamos recomendar algún otro método anticonceptivo a aquellas mujeres que aún no han tenido hijos. Simplemente porque se intenta evitar colocar un dispositivo intrauterino de cualquier tipo en mujeres que no han sido madres aún porque hay mayor cantidad de casos de rechazo que en casos de mujeres que ya han sido madres. Hay quienes creen que puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedad inflamatoria pélvica”.

“Un punto importante a la hora de elegirlo es que no interfiere con las relaciones sexuales. No hay que colocarlo ni sacarlo antes o después, no suele sentirse durante la relación y permite a la pareja prácticamente ‘olvidarse’ de que se está cuidando. Aunque, cierto número de mujeres, alrededor del 10%, han referido a su ginecóloga/o que su pareja dice sentir la presencia del hilo del DIU en la punta de su pene y algunos hombres dicen lastimarse con el mismo o sentir un ligero pinchazo o irritación durante la penetración coital. También existe en algunas mujeres la fantasía de quedar embarazadas con el DIU colocado y que pueda producirse un aborto como consecuencia. Algunas sienten desagrado por la idea de tener un cuerpo extraño dentro de su abdomen, pero son minoría, frente al beneficio de poder mantener relaciones sin pensar en cuidarse cada vez que tienen relaciones. Por otra parte, este método suele acompañarse de menstruaciones más largas y abundantes o de sangrado intermenstrual, y esto molesta en la vida sexual de las parejas”, sostiene la Dra. Beatriz Literat, médica sexóloga de Halitus Instituto Médico.

En todos los casos, debe ser colocado por un médico ginecólogo, luego de la colocación,se recomienda realizar un examen pélvico y suele recurrirse a un control ecográfico para constatar que ha sido ubicado correctamente. Puede ser colocado durante el período menstrual o, si la mujer ya poseía un DIU y es momento de cambiarlo, en cualquier momento del ciclo. Si se coloca en una mujer que tuvo un bebé, se espera hasta 6 semanas luego del momento del parto. Es fundamental respetar los tiempos de efectividad de los dispositivos porque disminuyen su efectividad con el paso del tiempo y no debe perderse de vista que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual. “El momento de la inserción, el asesoramiento médico y la planificación son factores fundamentales para el uso del DIU durante el período de postparto. El momento de la inserción reviste importancia porque tiene relación directa con las probabilidades de expulsión y de perforación”, agrega el médico.

Dispositivos intravaginales


Se denomina dispositivo intravaginal aquel que funciona al ser colocado en la vagina. Los más conocidos: el diafragma y el recientemente aparecido anillo vaginal. El diafragma es un capuchón de látex o silicona que se inserta en la vagina, cubre le cuello del útero y parte vaginal bloqueando la entrada de espermatozoides.

No es hormonal pero requiere ser lavado luego de su uso y recordar colocarlo al menos una hora antes de tener relaciones sexuales, lo que implica cierta planificación previa, y retirarlo 8 horas después. Y es fundamental que esté colocado correctamente. Por todo esto y porque cada vez hay nuevas opciones es que este método cae cada vez más en desuso.
Literat refiere: “El diafragma requiere cierta destreza para su colocación y extracción, que muchas mujeres no tienen o se niegan, por no querer manipular sus genitales. Como generalmente se usa en conjunto con un gel espermicida, algunas sienten desagrado por sentir la presencia pegajosa del mismo. En otros casos, temen que durante las relaciones se mueva y el cuello quede expuesto a la entrada del semen, anulándose su efecto anticonceptivo. El hecho de que el diafragma debe quedar colocado y no se pueden realizar lavajes vaginales hasta unas horas después del coito, es un inconveniente para muchas usuarias, que rechazan el olor a semen que podría sentirse. Y también están las mujeres que rechazan los preparativos de la colocación, del mismo modo que los hombres se quejan del preservativo. Si lo colocan cuando empieza el juego sexual, sienten que están interfiriendo con la espontaneidad del acto y si lo colocan preventivamente, se sienten frustradas si luego no se produjo el encuentro sexual que esperaban. Sin embargo, muchas mujeres en las décadas de los 70 y 80 los utilizaron, antes de la aparición del DIU, como opción válida cuando no podían o no querían tomar píldoras”.

El anillo anticonceptivo vaginal es uno de los métodos más novedosos para evitar el embarazo. Se lanzó en Estados Unidos y Europa hace 10 años y en noviembre de 2010 llegó a la Argentina. Se trata de un dispositivo con forma de anillo, de plástico no siliconado, flexible, que libera bajas dosis de hormonas -estrógenos y progesterona- que ingresan al torrente sanguíneo evitando la ovulación y provocando cambios en el moco cervical. Desembarcó en el país en noviembre de 2010 y, desde entonces, cada vez más pacientes se animan a probar el método anticonceptivo y lo adoptan. Desde que se lanzó en Europa se instaló firmemente en el mercado y en países como España tiene un 18% de participación de mercado, con alta aceptación de las usuarias. Además, los estudios en Europa y en la región dicen que si el médico le dedica entre 5 y 7 minutos de explicación del método a la paciente hay un 50% que lo eligen naturalmente como anticonceptivo. En Chile y en México la aceptación del anillo anticonceptivo por parte de las usuarias es altísima y es uno de los métodos anticonceptivos más vendidos del mercado.

“Las hormonas que posee el anillo son las mismas que las que están presentes en las pastillas anticonceptivas combinadas, sin embargo, las dosis de estrógeno que libera el anillo vaginal son menores reduciendo así los efectos secundarios pero manteniendo la eficacia. La ventaja frente a la anticoncepción oral es que se coloca sólo una vez al mes, es fácil de utilizar y posee alta tolerancia. Funciona liberando diariamente una dosis baja y constante de hormonas- estrógeno y progesterona- y no requiere recordar la toma diaria como las pastillas anticonceptivas. Con este dispositivo suelen regularizarse y reducirse las reglas, en la mayor parte de los casos no interfiere con el peso corporal”, explica Dr. Pasqualini.

Manipulación de los genitales externos: pudores y temores

Como el dispositivo se coloca en la vagina directamente y sin la necesidad de recurrir al profesional, muchas mujeres han comenzado a inclinarse por su uso. Pero también interfiere en su elección los pudores y temores que muchas mujeres tienen a la hora de manipular los genitales.
En este sentido, la Dra. Literat expresa: “En la actualidad las mujeres tienen menos prejuicios en tocar y mirar sus genitales y sienten que tienen el control porque pueden colocarse y quitarse el anillo. Si han sido bien explicadas sobre su tiempo de utilización, a muchas les resulta hasta erótico, ponerse el anillo en la vagina o alrededor del cuello uterino, quitárselo a las tres semanas y luego volverlo a colocar. Desde un punto de vista psicosexológico hasta puede convertirse en un juego erótico que la pareja podría compartir. En lugar de buscar el punto G, la pareja puede colocarle el anillo y esta intervención de él, con cierto sesgo de protección y hasta intromisión en el cuerpo de ella, podría ser enormemente erótica para muchas parejas que no tuvieran prejuicios con el hecho de exponerse corporalmente uno frente al otro”.
Y continúa: “Es importante destacar que el anillo puede en muy pocas veces descender y deslizarse fuera de la vagina, lo cual no tiene ninguna importancia, ya que de inmediato se puede lavar y volver a colocar. Es necesario de que no pasen más de tres horas de la recolocación porque si no, se pierde el efecto anticonceptivo. En este caso se debe utilizar un método anticonceptivo de respaldo, como un preservativo o la píldora de emergencia ú otro, según el caso, si hubo o no relaciones sexuales en ese lapso. Por otro lado existen los casos opuestos, personas, tanto hombres como mujeres con características fóbicas, que preferirían “algo más neutral”, como la píldora o un parche transdérmico, para tener que tocarse lo menos posible. Si la indicación del anillo fuera una indicación médica como única opción anticonceptiva, sería una excelente oportunidad para que una mujer con rasgos fóbicos o prejuiciosa, concurriera a la consulta sexológica y, al tiempo que aprende a colocarse el anillo anticonceptivo, hiciera un tratamiento para solucionar este problema. Algo así como aprender a colocarse tampones, que muchas mujeres evitan por no tocarse a si mismas”.

Pasos para colocarlo: De pie, uno de los pies sobre una silla, comprimir el anillo con una mano, hay que recordar que es de un material suave y flexible- insertarlo en la vagina empujándolo con los dedos como si fuera un tampón hasta que la mujer lo sienta cómodo- esto último es fundamental-. No hay una posición incorrecta del anillo, su posición no afecta su confiabilidad. Pasos para extraerlo: enganchar con el dedo índice el borde del anillo y retirar.
Si el anillo se siente, es necesario retirarlo y colocarlo más adentro. Tampoco debería percibirse durante las relaciones sexuales ni interferir con las mismas.

Una vez insertado en la vagina debe dejarse durante 3 semanas para luego, removerlo y desecharlo. Debería ser removido tres semanas después, el mismo día y aproximadamente a la misma hora en que fue colocado. Una semana más tarde, la mujer deberá colocarse un nuevo anillo y durante ese período ocurre la menstruación y se mantiene la protección. Si bien no es indispensable que el nuevo dispositivo sea colocado en el mismo horario, es importante que sea regular. Explica Pasqualini: “Es importante saber que este tipo de anticonceptivo, como todos aquellos con hormonas combinadas puede ayudar a mejorar la piel, no debería generar variaciones en el peso pero también requiere tener una consulta médica para evaluar su uso en caso de que la mujer fume, la mujer debe prestar atención ante la toma de antibióticos que pueden interferir con la eficacia de este método y no es un método recomendable para el período de lactancia. Pero además, es imprescindible en todos los casos y a la hora de la elección de un método anticonceptivo el asesoramiento prenatal adecuado e informar a la mujer de las distintas opciones para que pueda elegir el método más adecuado para ella según sus tiempos, necesidades y comodidades. En la elección siempre es importante tener en cuenta el estilo de vida, es decir, la vida sexual, profesional y social de esa mujer que moldea las necesidades anticonceptivas de esa mujer y el éxito del método utilizado.”
Literat por su parte, concluye: “Cualquier método anticonceptivo puede promover el erotismo o provocar el efecto contrario, porque lo importante es la significación que cada mujer y hombre le dan al mismo. Una pareja puede sentirse segura, protegida y más erotizada con el método elegido, o puede sentirse insegura o culpable y completamente desprovista de motivación para un encuentro íntimo. En muchas entrevistas sexológicas, uno de los factores que aparecen como interferentes en las relaciones sexuales es el método anticonceptivo que utilizan. Por eso, elegir un método anticonceptivo, como cualquier otra decisión que influya en la relación de pareja, es una cuestión que requiere reflexión, la participación y acuerdo de ambos miembros de la pareja y el asesoramiento de un/a profesional dispuesto/a a escucharlos y a entenderlos”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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