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Endometriosis: la atención a los síntomas es fundamental
Buenos Aires, Jueves, 23 diciembre a las 12:06:37

La consulta ginecológica es el lugar donde, con ayuda del médico, la mujer encuentra respuestas y logra identificar cualquier tipo de sensación fuera de lo normal en su cuerpo. Es fundamental que cualquier síntoma de alarma sea manifestado para el diagnóstico precoz de cualquier irregularidad. Se estima que hay 200 millones de mujeres en el mundo que padecen endometriosis, muchas de ellas no lo saben.




Endometriosis es la presencia de tejido endometrial (glándulas y estroma) fuera de la cavidad uterina. El tejido fuera de lugar puede aparecer en los ovarios, en el peritoneo, en el intestino, en los ligamentos uterosacrales de la vejiga, entre otros y la endometriosis puede causar problemas desde el primer período menstrual hasta el último e incluso, aunque no invariablemente, provocar inconvenientes para lograr el embarazo”, explica el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.

Se desconocen las causas de la enfermedad si bien existen distintas teorías que van desde la predisposición genética hasta la disfunción del sistema endocrino, hormonal e incluso el inmunológico. Una teoría genética sostiene que existen ciertos factores predisponentes a padecer la enfermedad presentes en ciertas familias. Otra teoría sugiere que las células que recubren la cavidad abdominal pueden desarrollar endometriosis espontáneamente. También existe una teoría, la más acreditada, que propone que durante la menstruación, por un efecto retrógrado, las células endometriales liberadas retroceden por las trompas de Falopio hacia la pelvis, donde el tejido se implanta y progresa. Las últimas investigaciones evalúan incluso la posibilidad de que el sistema inmunológico active las células y produzca sustancias que estimulen la endometriosis y así permitan que el tejido endometrial se adhiera y crezca fuera del útero.

Se estima que un alto porcentaje de las mujeres en edad reproductiva padecen algún grado de endometriosis con o sin síntomas, sin embargo, es difícil de establecer estadísticas precisas porque la única manera de diagnosticar con certeza la enfermedad es realizando una laparoscopía- cirugía que consiste en la introducción de una cámara de fibra óptica en la cavidad abdominal por una pequeña incisión que permite la inspección de los órganos de la zona pélvica y luego estudiar bajo el microscopio parte del tejido sospechoso extraído durante la cirugía. Así, la observación directa del endometrio fuera de lugar es la única forma de aseverar la presencia de endometriosis. Este procedimiento mostrará la ubicación y tamaño de los tumores, si los hay, y de la extensión de la endometriosis. El ultrasonido -aparato que utiliza ondas de sonido para tomar una fotografía-, la ecografía transvaginal y la Resonancia magnética –utiliza imanes y ondas de radio para tomar una fotografía- pueden brindar información limitada sobre quistes pero no todas las mujeres con endometriosis poseen quistes y no todos los quistes son síntoma de endometriosis. También se están desarrollando marcadores bioquímicos, son sustancias en el cuerpo creadas por la enfermedad o en respuesta a ésta, y pueden medirse en la sangre u orina. Cada caso particular es diferente de cualquier otro caso y si bien pueden existir casos similares ningún caso es igual a otro.

Ahora bien, si un alto porcentaje de las mujeres en edad reproductiva la padecen, esto lleva a la endometriosis a ser una de las enfermedades más comunes, más que el HIV e incluso más que el cáncer. Es la segunda patología ginecológica más frecuente después del mioma (fibroma).
“Para una detección temprana es fundamental tener en cuenta los posibles síntomas que darían prueba de la presencia de endometriosis, si bien hay mujeres asintomáticas. El dolor pelviano, que suele aparecer entre 24 y 48 horas previas a la menstruación y suele mantenerse luego de que esta comience (dismenorrea), los calambres menstruales, el dolor lumbar, el dolor durante o posterior al coito (dispaurenia), los exámenes pélvicos dolorosos, el dolor al hacer ejercicios, el dolor al orinar (disuria) y el orinar con frecuencia, diarrea o constipación, hinchazón, fatiga, dolor intestinal durante la menstruación son los síntomas más frecuentes e, incluso, puede ser causa de infertilidad. En primera instancia es importante destacar que la cantidad de dolor que experimenta la mujer no necesariamente está asociado al grado de severidad de la enfermedad”, sostiene Pasqualini.


Endometriosis


Endometriosis e infertilidad

Entre un 20 y un 40 % de las mujeres infértiles padecen algún grado de endometriosis y sin embargo, esto no implica que la causa de esa infertilidad sea la endometriosis. Muchas veces, la infertilidad tiene otras causas.

El sangrado de cada mes fuera de la zona donde debería producirse genera una reacción inflamatoria que el cuerpo intenta curar mediante cicatrización pero así varía el funcionamiento del órgano y se genera una obstrucción produciendo infertilidad. Así es que la endometriosis grave puede causar infertilidad bloqueando el pasaje del óvulo desde el ovario hasta el útero. La endometriosis leve también puede causar esterilidad, pero en estos casos, el mecanismo que la genera no es claro. Y si bien existen una innumerable cantidad de tratamientos contra la infertilidad debe tenerse en cuenta que aquellos en los que se utilizan medicamentos que incrementan la producción de estrógenos pueden no ser los indicados ya que se cree que justamente el estrógeno alimenta el crecimiento del endometrio.
La endometriosis se asocia muchas veces con la infertilidad porque la misma enfermedad puede crear un ambiente hostil para la fecundación por la presencia de implantes o adherencias endometriósicas o por distorsión de la anatomía de los órganos reproductivos.
Según Pasqualini, “los tratamientos posibles son absolutamente individuales y dependen fundamentalmente de las características de la mujer y del nivel de la endometriosis. Antes de realizar alguno de los tratamientos agresivos puede ser una opción la observación minuciosa de los síntomas y de la progresión. El tratamiento debe ser individualizado considerando la edad de la paciente, sus deseos de fertilidad, la severidad de los síntomas, la localización de las lesiones y el estadio de la enfermedad”. Puede optarse por un tratamiento hormonal mediante medicamentos anticonceptivos orales o progesterona o sustancias que son inhibidoras de la actividad ovárica (producción hormonal y ovárica), en cuyo caso no se cura la endometriosis pero se reducen los síntomas y se detiene la progresión de la enfermedad. La terapia hormonal es un tratamiento que permite la mejora de los síntomas de entre un 75 y 92% de las pacientes y puede disminuir el desarrollo. También puede realizarse cirugía de distintos niveles: diagnóstica, cuyo objetivo es simplemente observar y hacer un diagnóstico certero; conservadora, en la que se remueve todo el tejido endometriósico fuera de lugar, quistes, se electrocoagulan focos endometriósicos y se realiza todo aquello que sea necesario para erradicar la endometriosis manteniendo la fertilidad; y radical, en la que se incluye la remoción de algún órgano- incluso el útero- y se pone en juego la fertilidad de la paciente. Este último tipo de cirugía nunca es una elección de primera instancia sino que se lleva a cabo como consecuencia de un dolor pélvico intratable o de varias cirugías conservadoras previas.
Por otro lado, en casos de endometriosis quística, aquella que se manifiesta por quistes, no es necesaria invariablemente una cirugía. “Cuando una mujer presenta un quiste endometriósico de ovario, no siempre la solución es quirúrgica. Debe evaluarse cada caso en particular teniendo en cuenta el deseo actual o futuro de maternidad de la mujer ya que debe tenerse en cuenta que con cada extirpación de quiste de ovario de produce un arrastre de tejido ovárico sano adherido a la cápsula del mismo y también se afecta la vascularización de ese ovario, es decir, recibirá menos irrigación. Es por esto que en muchas ocasiones se realiza una punción del quiste y así se descomprime el tejido ovárico sano para permitir la respuesta a la estimulación ovárica y así poder realizar la fertilización asistida. Debe saberse que siempre que se realiza una punción, el quiste volverá a formarse pero dará el tiempo suficiente para realizar el procedimiento. En casos de quistes recidivados, que vuelven a formarse, es aún menos recomendable pensar en la posibilidad de una cirugía como primera opción. En Halitus llevamos cientos de casos realizados de esta manera sin haber tenido ningún tipo de complicación” sostiene Pasqualini.

La cirugía es indicada en casos de rotura de endometrioma (una masa quística), de obstrucción intestinal o ureteral, de masa tubo ovárica de tamaño considerable, de endometriomas grandes, de dolor con otros tratamientos y en casos de infertilidad. Y la posibilidad de recurrencia o persistencia luego de alguna terapia quirúrgica es del 10% en el primer año y del 20% al quinto año.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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