Contáctenos  


home :: Notas :: ANGINA DE PECHO | UN GOLPE AL CORAZÓN

ANGINA DE PECHO | UN GOLPE AL CORAZÓN
Buenos Aires, Jueves, 31 agosto a las 13:06:20

Si bien no hay datos precisos, se calcula que cada año hay entre 40 mil y 50 mil infartos en nuestro país. La angina de pecho, un paso previo al infarto, es padecida generalmente por hombres mayores de 30 años y suelen derivar de una enfermedad coronaria. En las mujeres es más común en edades más avanzadas. Qué hacer ante la aparición de síntomas.


“Angina de pecho es el dolor o malestar de pecho ocasionado por la insuficiente llegada de oxígeno al miocardio o músculo cardiaco. La causa más común es la insuficiencia coronaria, por obstrucciones de las mismas, pero también pueden ser algunas enfermedades del miocardio y de las válvulas cardiacas”, explica el Dr. Jorge Belardi, Presidente del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.
El síntoma más habitual de esta dolencia es una molestia o dolor en el pecho, que suele ocupar el área de una mano o una barra, pero generalmente, no un punto o puntada. El Dr. Belardi, cardiólogo, aclara: “Y no necesariamente tiene que ser intenso. El corazón como músculo en sí no duele sino que el dolor es irradiado, por eso debe prestarse atención a todo dolor que sea de la cintura para arriba, sobre todo si se genera a partir de un esfuerzo y después cede. Otro síntoma para prestar atención es la sensación de falta de aire no explicada por una actividad física. A esta falta de aire la llamamos disnea. Ante estos síntomas se debe contactar rápidamente a un médico con experiencia en emergencias y enfermedades cardiovasculares”.
El dolor puede extenderse hacia los brazos, el cuello, la espalda y la mandíbula. En los hombres generalmente se produce luego de los 30 años y suelen derivar de una enfermedad coronaria; en las mujeres suele aparecer a edad más avanzada.
Los pacientes pueden referir palpitaciones. “Palpitaciones son sensaciones que describe el paciente "como golpecitos" en el pecho o cuello, o "como que se para el corazón y enseguida arranca". Pueden ser rápidas (taquicardia) o no. Son originadas por alteraciones del ritmo cardiaco en personas con alteraciones cardiacas o extracardiacas, pero también puedes aparecer en personas totalmente sanas, ante situaciones de estrés, nervios, o bien que fuman mucho o toman café, mate o té en exceso”, dice el médico.

Causas

La angina de pecho tiene lugar por un bloqueo en alguno de los vasos sanguíneos que transportan oxígeno al corazón o por arterosclerosis que angostan los vasos sanguíneos reduciendo el flujo. También puede producirse por válvulas anormales, ritmos cardíacos anormales y anemia. La disminución en el flujo de sangre al corazón debido a obstrucciones en las arterias ocasiona ataques cardiacos. La falta de flujo de sangre al cerebro ocasionada por un coágulo de sangre o una hemorragia en el cerebro debido a la rotura de los vasos sanguíneos es lo que ocasiona un derrame cerebral.
La detección temprana de los síntomas y un tratamiento a tiempo aumentan las posibilidades de recuperación del paciente. Es por ello que, ante la sensación de falta de aliento, dolor en el pecho que persiste o sospecha de que podría padecer de una angina de pecho no se debe dejar de llamar al médico.

Diagnóstico

“El diagnóstico debe basarse en un minucioso interrogatorio, un examen físico y un electrocardiograma. En ocasiones también es necesario obtener una muestra de sangre para medir enzimas y troponinas cardiacas. Cuando los síntomas dan la impresión de ser crónicos, se puede hacer una prueba de esfuerzo, tipo ergometría o con imágenes (cámara gamma o eco-estrés). Pero además, juegan un gran rol en el diagnóstico los factores de riesgo, porque si tiene menos de estos factores hay menos posibilidades de que sea una angina de pecho. Y la genética tiene muchísimo que ver, los antecedentes familiares son un factor de peso.”
La ergometría es una prueba que exige que el paciente, con unos electrodos adheridos a su tórax y vestido con ropa deportiva, camine o corra sobre una cinta o bicicleta fija y refiera al médico cualquier cambio que perciba, dolor en el pecho, fatiga, palpitaciones. Así, se reproduce el esfuerzo de manera controlada, se mide la tolerancia del paciente al ejercicio y se evalúa su electrocardiograma cuando está en actividad.
 “El electrocardiograma (ECG) puede mostrar signos de insuficiencia coronaria aguda o crónica, pero también es probable que sea totalmente normal en presencia de un cuadro coronario severo. Tiene un gran valor cuando es anormal pero que el resultado sea normal no significa que el paciente no tiene nada. Deberían tenerse en cuenta otros factores antes de descartar la dolencia, como factores de riesgo y un análisis de enzimas. Su frecuencia de su realización debe ser determinada por el médico de cabecera. Uno por año suele ser razonable. Si el paciente es de un grupo de alto riesgo ante un electrocardiograma normal solemos dejarlo en observación al menos 6 u 8 horas con monitoreo continuo de electrocardiograma.”, dice el Dr. Belardi. Este tipo de estudios es útil para determinar cuál de las arterias coronarias está obstruida y monitorear el ritmo cardíaco.
En cuanto al estudio de sangre, la presencia de estas enzimas en sangre indicaría el daño, ya que el análisis funciona detectando ciertas enzimas que pasan de las células lesionadas del músculo cardíaco a la corriente sanguínea cuando éste se daña.
“Otra opción es la llamada coronariografía. Es un cateterismo que se realiza para observar en forma directa las arterias coronarias y así ver la presencia o no de obstrucciones de las mismas. Se realiza colocando un catéter muy fino a través de una arteria de la ingle, con una mínima anestesia local, que se progresa hasta el corazón. Se indica cuando hay evidencias de enfermedad coronaria severa, con síntomas importantes”, expresa el cardiólogo.

Factores de riesgo y tratamientos

Cuando la arteria en cuestión es bloqueada por completo, entonces se produce un ataque cardíaco. Los síntomas de un ataque cardíaco son similares pero el dolor es más fuerte, tiene una duración mayor, generalmente más de 5 minutos, y ni los medicamentos ni el descanso alivian el dolor. Una angina de pecho que no recibe tratamiento también puede derivar en un ataque cardíaco.
“Angina de pecho (el dolor de pecho descripto antes) se le llama al síntoma más común de todos los cuadros coronarios, entre ellos el infarto agudo de miocardio. En ocasiones se señala de esa manera a los cuadros coronarios crónicos, aunque en estos casos el término adecuado debería ser Angina crónica estable.”
“Ante un infarto de miocardio, el tratamiento debe ser urgente y apunta principalmente a destapar la arteria coronaria obstruida que lo ocasiona. Esto se puede hacer en forma farmacología, con fibrinolíticos, o bien por medio de una cateterismo llamado angioplastia transluminal coronaria (ATC)”, sostiene el Dr. Belardi.
La angina de pecho puede ser tratada con medicamentos, procedimientos no quirúrgicos, o puede recomendarse una cirugía si el bloqueo en las arterias es grave y los medicamentos no funcionan. Pero además hay medios mecánicos y farmacológicos para detener el avance que puede llevar a un infarto. El Presidente del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires explica que “los betabloqueantes son muy útiles en la enfermedad coronaria. Funcionan disminuyendo la presión arterial y la frecuencia cardiaca. De esa manera reducen el trabajo que debe realizar el corazón”.
También se refiere a la toma de aspirinas como solución a los problemas. Esta es una creencia muy extendida entre la gente de que la ingesta de una aspirina diaria previene problemas cardíacos. “Una aspirina por día puede ser útil para prevenir el Infarto agudo de miocardio, pero NO todas las personas deben tomarla. Es de estricta indicación médica, fundamentalmente a aquellos que ya tuvieron algún evento cardiovascular (prevención secundaria). En las personas sin antecedentes de este tipo, solo algunos subgrupos de riesgo deberían tomarla, especialmente los diabéticos, o aquellos que tienen múltiples factores de riesgo”, concluye el médico. “En el tratamiento del infarto agudo masticar una aspirina es lo más rápido y inocuo que se puede hacer”, dice el doctor.
Pero la enfermedad coronaria no se cura, por ello es importante que si el paciente tiene causas coronarias cambie a un estilo de vida más saludable: no fumar, realizar ejercicio físico, seguir una dieta balanceada, controlar los niveles de colesterol y de presión arterial y evitar el stress son fundamentales para prevenir alguno de estos problemas. “Los factores de riesgo más importantes para la arteriosclerosis (depósito de grasa en las paredes arteriales) e infarto agudo de miocardio son: colesterol alto, presión alta, fumar, exceso de peso, sedentarismo, diabetes, antecedentes familiares y mucho estrés”, expresa el Dr. Belardi. Es por ello que el cambio de vida es fundamental y ante el menor síntoma, la consulta temprana al médico es de vital importancia para prevenir y minimizar los riesgos de un ataque cardíaco.

Dr. Jorge Belardi
Instituto Cardiovascular Buenos Aires
4787-7500
www.icba-cardiovascular.com.ar

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
Versión Imprimible  Versión Imprimible