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Peso, alimentación y reproducción
Buenos Aires, Jueves, 03 noviembre a las 11:00:00

Durante el  X Congreso de la Federación Argentina de Medicina Familiar y General realizado en La Plata recientemente, el Ministerio de Salud de la Nación precisó que más del 50% de los argentinos está excedido de peso. Y este no es un dato menor en cuanto a fertilidad se refiere, si se tiene en cuenta que el tejido adiposo –órgano endocrino de mayor tamaño en los seres humanos- incide sobre el sistema reproductivo. Tanto el exceso como la escasez de grasa corporal tienen un impacto negativo significativo en varios aspectos de la reproducción, incluyendo la fertilidad y el desarrollo óptimo del embarazo.





Unos kilitos de más pueden hacer la diferencia. Parecen pocos pero hacen mucho. La Lic. Lucía Molina explica: “La leptina es una hormona producida en su mayoría por los adipositos-células que forman el tejido graso-. Tiene receptores en varios órganos y glándulas: el hipotálamo, la glándula pituitaria, el ovario, el endometrio. No es sólo un derivado del tejido adiposo que indica al cerebro la cantidad de reservas de energía, también juega un papel crucial en la regulación de diversos procesos fisiológicos como inflamación, angiogénesis, hematopoyesis, función inmunológica y la reproducción. Incluso recientemente, algunos estudios postulan que la leptina tendría relación con la implantación y el desarrollo embrionario temprano. La acumulación de grasa se ​​acelera durante pubertad en las niñas y desempeña un papel fundamental para llegar a la primera menstruación. Frisch y McArthur fueron los primeros en proponer que la grasa corporal no sólo era necesario para la inicio de los ciclos menstruales, sino también para su mantenimiento. A medida que aumenta la grasa corporal, aumentan los niveles de leptina y sería esta hormona la responsable de desencadenar los ciclos menstruales”.

Déficit de tejido adiposo

Cuando la ingesta se ve reducida por diferentes razones- bulimia y/o anorexia nerviosa- hay una reducción del tejido adiposo. También en casos de deportistas que realizan actividades de alto consumo calórico se ve reducido el tejido adiposo. En ambos casos las consecuencias posibles son: falta de menstruación por supresión en la secreción de gonadotrofinas y bajo nivel de estrógenos pero, además, los estudios muestran una baja en los niveles séricos de leptina retrasando la llegada de la primera menstruación. “Cuando existen trastornos de la alimentación la pubertad se retrasa o los ciclos menstruales son interrumpidos. Los ciclos menstruales se reanudan cuando el peso aumenta a un 90% del peso corporal ideal, pero la amenorrea puede persistir cuando la grasa corporal es demasiado baja o cuando persisten problemas emocionales no resueltos”, expresó Molina.
Y se refiere al tratamiento diciendo: “Recuperar el peso corporal al 90% del peso ideal mínimo para la talla, verificando aumento en el  porcentaje de grasa corporal es lo indicado. Este fenómeno puede explicarse por la imposibilidad de esa mujer con baja reserva calórica para enfrentar las demandas energéticas y nutricionales que requiere un embarazo.

Exceso de tejido adiposo

El caso opuesto tampoco es favorable para el sistema reproductivo. “Cuando existe un incremento del porcentaje del tejido adiposo, casi siempre acompañado de aumento del peso corporal, determinado por el balance positivo entre la ingesta y el gasto de energía, hablamos de obesidad y su magnitud y distribución condicionan la salud del individuo y tienen efectos sobre la salud reproductiva. Se asocia con alteraciones endocrinas, por cambios en la secreción, metabolismo, transporte y/ acción de varias hormonas. Los estudios muestran una fuerte correlación entre el aumento del índice de masa corporal y los desarreglos reproductivos y distintos estudios muestran que entre un 30 y un 47% de mujeres con sobrepeso y obesidad tienen irregularidades menstruales. Y es muy importante la distribución del tejido adiposo. Aquel que se encuentra en la parte inferior del cuerpo tiene menor implicancia metabólica y aquel que se encuentra en la parte superior del cuerpo provoca un aumento del cortisol, insulina y andrógenos, lo cual impacta significativamente en el normal metabolismo de la mujer, incluyendo su salud reproductiva. Distintos estudios mostraron que en la mujer, los parámetros de composición corporal y el peso están claramente asociados a la función reproductiva”, sostuvo la nutricionista.
Y en cuanto al tratamiento, Molina describe: “Es necesario lograr una pérdida de peso mayor o igual al 5% del peso teniendo en cuenta que eso reduce la complicaciones actuales de la obesidad, y una pérdida del 10 al 20% del peso inicial ya que así se reducen los factores de riesgo a largo plazo. Esto debería estar acompañado de una disminución del porcentaje de grasa corporal y del logro de una circunferencia de cintura menor a 85 cm”.

Síndrome de ovario poliquístico

“El estudio del exceso y distribución de grasa corporal y su impacto sobre la salud reproductiva de la mujer tiene sus inicios en la investigación de los mecanismos fisiopatológicos del síndrome de ovario poliquístico”, dice Molina. Al menos el 50% de los pacientes con este sindrome tienen sobrepeso o son obesos. Por otra parte, la adiposidad visceral es frecuente, incluso cuando la persona se mantiene dentro de pesos normales según índice de masa corporal. Y para estudiar el impacto de la grasa corporal se la correlaciona generalmente con el IMC, índice de masa corporal. “En casos de técnicas de fertilización in Vitro, hay estudios que muestran que las mujeres con mayor peso corporal tienen menores tasas de nacidos vivos y de implantación, y mayores tasas de pérdida de embarazos y complicaciones materno fetales. Cuando el índice de masa corporal está elevado los estudios también han demostrado que la necesidad de gonadotrofinas para la estimulación ovárica aumenta significativamente y que el tejido graso provoca cambios en la absorción, distribución y metabolismo de las gonadotrofinas”, agrega la nutricionista.
Pasqualini explica: “Si bien los tratamientos de reproducción asistida pueden realizarse en un ciclo natural, es decir, sin estimulación, generalmente se recurre a la estimulación ovárica para lograr que madure más de un óvulo por ciclo -lo que se produce naturalmente- y así obtener mayores posibilidades de embarazo en ese procedimiento. Las gonadotrofinas estimulan a los ovarios para que generen óvulos maduros, las hormonas actúan para que el folículo libere al óvulo maduro pero anticipándose al momento de esa liberación, los médicos punzamos esos folículos y obtenemos los óvulos para realizar el procedimiento in Vitro. Esto requiere un correcto manejo del ovario para evitar obtener una respuesta exagerada y cada mujer, cada ovario reacciona en forma distinta, por eso hay que evaluarlo y manejarlo en forma individual”.

Es importante resaltar que un embarazo que llega sorpresivamente con un índice de masa corporal elevado, implica serios riesgos para la salud de la madre y del bebé. Por todo esto es muy importante realizar un análisis de la composición corporal. Para ello se recurre a la evaluación antropométrica, o sea el estudio de las medidas y dimensiones corporales, especialmente para evaluar la cantidad y distribución del tejido adiposo.

¿Cómo es el tratamiento?

La Lic. Molina describe: “El tratamiento consiste fundamentalmente en una dieta adecuada y la realización de actividad física. El plan de alimentación entonces es hipocalórico, es decir, bajo en calorías, con hidratos de carbono de bajo índice glucémico y adaptado a los gustos y hábitos del paciente. Esto permite aumentar la utilización de los depósitos de grasa endógenos.
Los fármacos no son la primera línea de tratamiento en la obesidad; pero en fertilidad, sobre todo en pacientes con síndrome de ovario poliquístico,  habitualmente se utiliza la metformina para restablecer los ciclos menstruales y la ovulación. Esta sustancia permite bajar los niveles de insulina circulante y de andrógenos, lo que, sumado a una dieta hipocalórica, permite un descenso del peso corporal y una disminución de la grasa corporal abdominal. La restauración del balance de tejido adiposo en la mujer sería un factor importante a considerar previo a un tratamiento de fertilidad. Está demostrado que tanto el exceso como el déficit de grasa corporal afectan a la reproducción; y la leptina sería uno de los mediadores mas importantes. Por lo tanto, este tratamiento debería ser considerado en casos de búsqueda de embarazo”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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