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Patologías del pene: balanitis, balanopostitis, fimosis y cáncer de pene
Buenos Aires, Jueves, 13 diciembre a las 11:00:00

Si bien no siempre son consultadas a tiempo, es importante que los hombres conozcan algunas enfermedades del pene que requieren atención médica no sólo por cuestiones de salud sino también para tener una buena calidad de vida.



Ya sea por desconocimiento o por prurito, muchas veces, las consultas por distintos síntomas en el pene son demoradas. Es importante saber de qué se trata y cómo solucionar cada una de esas molestias.
La simple fricción durante el coito puede provocar la irritación e inflamación del pene. “La inflamación del glande -cabeza del pene- se denomina balanitis, generalmente va acompañada por la del prepucio, que es la piel que recubre al pene, y en estos casos el cuadro se denomina balanopostitis. La balanitis se caracteriza por un evidente enrojecimiento peneano con  presencia de puntos rojos que le dan al pene un aspecto parecido a una “frutilla”. Esta irritación, muchas veces, no afecta a todo el glande sino por sectores y produce una gran picazón, motivo por el cual el paciente consulta al urólogo”, comienza describiendo el Dr. Andrés Vázquez, andrólogo y urólogo de Halitus Instituto Médico.
Pero esta no es la única causa posible. El Dr. Vázquez sostiene que las balanitis pueden ser infecciosas, alérgicas/irritativas e inflamatorias y describe brevemente cada una:

  • Origen infeccioso: es dificultoso diagnosticarlas porque la flora bacteriana del glande es muy variada. “La más frecuente es la candidiásica cuyo aspecto, durante el examen físico, es típico: placas eritematosas, recubierta de una secreción blanquecina”, describe el especialista.
  • Origen alérgico o irritativo: producidas por tópicos utilizados para la higiene íntima- muchas veces el exceso de higiene puede provocar la irritación-, por uso de preservativos, desodorante o por sensibilización de productos utilizados durante la relación sexual como epsermicidas o lubricantes.
  • Origen inflamatorio: pueden estar asociadas a hábitos sexuales de promiscuidad, exceso de actividad sexual y a una higiene deficiente.  Vázquez expresa: “En aquellos hombres que no pueden retraer el prepucio, se acumula entre la piel y el glande una secreción de aspecto blanquecino y maloliente, llamada esmegma, que no sólo puede provocar irritación sino enfermedades más severas en el pene. De aquí la importancia de  retraer el prepucio e higienizar el glande diariamente”.
  • Los pacientes diabéticos mal controlados son más propensos a padecer balanitis.

Síntomas, diagnóstico, prevención de la balanitis

Los principales síntomas de balanitis son:

  • Enrojecimiento e inflamación del glande.
  • Sensibilidad e hinchazón del pene.
  • Picazón y  molestia.
  • Secreción  debajo del prepucio que puede tener olor desagradable.
  • Imposibilidad de retraer el prepucio.

El diagnóstico se realiza con el simple examen físico y valorando los antecedentes del paciente. Vázquez sostiene: “Primero hay que llevarle tranquilidad al varón y explicarle que no se trata de una enfermedad de trasmisión sexual y que sus causas pueden ser múltiples. Son muy frecuentes las balanitis irritativas y alérgicas tras una relación sexual por el uso del preservativo, el uso de lubricantes íntimos o por la simple fricción durante el coito. La mejor medida preventiva es mantener una correcta higiene de la zona y tomar medidas de precaución durante las relaciones sexuales. Y si aparece alguna lesión, al menos sospechosa para el varón, consultar al urólogo sin demora”.
El tratamiento dependerá de la causa que originó la balanitis. Luego de la aparición de irritación en el glande a posteriori de una relación sexual, es necesario descubrir cuál es la causa de la irritación, eliminando el contactante. “Hay que llevar a cabo una buena higiene de la zona utilizando jabones hipoalergénicos, esto es esencial, y acudir al urólogo quien le indicará una crema de uso local con corticoides de baja potencia, si es necesario. Es importante que, ante una lesión crónica, fija y sospechosa debe realizarse una biopsia para descartar que se trate de un carcinoma. Por otra parte, la balanitis a repetición, puede provocar edema e imposibilidad de retraer el prepucio. Este cuadro se denomina fimosis”, dice el urólogo. 

Fimosis

La estrechez del prepucio-la piel que recubre el glande- que impide o hace dificultosa su retracción se denomina fimosis. “En los casos de fimosis, se produce un anillo fibroso del prepucio que no permite su deslizamiento hacia atrás para exponer el glande y así proceder a la higiene. Puede provocar dolor e incluso problemas en la actividad sexual o, inclusive, en algunos casos, trastornos en la micción. En los adultos puede ser causada por infecciones recurrentes -balanopostitis-. Se diagnostica mediante examen físico y se practica la circuncisión o postectomía como tratamiento quirúrgico”, describe el Dr. Vázquez.
Circuncisión: cirugía que consiste en extraer el anillo fimótico para dejar el glande al descubierto. No suele tener complicaciones y es de breve recuperación.
Es un cuadro que puede ocultar una patología del pene y predispone a infecciones y neoplasias. “Algunas lesiones que comienzan como balanitis inflamatorias pueden convertirse, si perduran en el tiempo, en lesiones de alto riesgo para carcinoma espinocelular de pene”.


Cáncer de pene

Es poco frecuente, está relacionada con el estado socio-económico-cultural, por lo cual, se presenta poco en países desarrollados y llega a un 10% de los tumores en países africanos poco desarrollados. “Existen algunos factores predisponentes a tener en cuenta, además de la fimosis y la balanitis crónica que hemos mencionado con anterioridad. Entre ellas:

  • Tabaquismo. “Si bien la causa no es del todo bien conocida, la acumulación de carcinógenos propios del tabaco en el esmegma es un factor importante”, dice Vázquez.
  • Infección por HPV. “Existen más de 30 tipos de papiloma virus que pueden afectar la zona genital, pero los HPV de  alto riesgo que se han detectado hasta en el 40 % de los cánceres de pene son los subtipos 16 y 18”, sostiene el médico.
  • Lesiones preneoplásicas. Vázquez explica: “Existen ciertas lesiones de alto riesgo para el cáncer de pene como la eritroplasia de Queyrat, enfermedad de Bowen, Balanitis Xerótica obliterante o tumor de Buschke Lowenstein”.

Síntomas, diagnóstico y tratamiento del cáncer de pene

“Comienzan como pequeñas lesiones en el glande que luego se extienden gradualmente. Evolucionan a induradas, pudiendo ser  planas o de aspecto ulceroso. Estas lesiones pueden provocar prurito-picazón- y se pueden sobreinfectar dando un olor fétido. Se pueden diseminar por vía linfática hacia los ganglios inguinales superficiales o profundos  hasta dar metástasis a distancia -sólo en un 10%- a nivel de pulmón, hueso o hígado”, refiere el especialista.
Desafortunadamente, el cáncer de pene no se diagnostica precozmente, ya que es poco común y la población en la que se presenta no es de concurrir periódicamente al médico.
Váquez indica: “Cuando por examen físico se evidencia una lesión sospechosa, es necesario realizar la biopsia. Es importante el diagnóstico de las metástasis a nivel de los ganglios por examen físico ya que es uno de los más importantes predictores de supervivencia. Y el tratamiento depende fundamentalmente del estadio de la enfermedad. A grandes rasgos, el tratamiento debe ser quirúrgico. Desde la tumerectomía, penectomía parcial con margen de seguridad -2cm- hasta la penectomía total si hay infiltración profunda sumando linfadenectomía ilioinguinal bilateral si hiciera falta. Y posterior a la linfadenectomía se puede indicar quimioterapia adyuvante tras la resección de metástasis ganglionares”.
Y finaliza diciendo: “Como en tantos otros casos, los porcentajes de sobrevida dependen del estadio al iniciarse el tratamiento, por lo cual, la consulta precoz y las consultas periódicas se vuelven fundamentales”.

Alergia al espermicida y al preservativo

Vázquez manifiesta: “Si bien existe la alergia al látex como enfermedad, lo primero que se debe pensar tras una irritación del pene luego de una relación sexual es en una balanitis irritativa. Es necesario interrogar al paciente sobre alergias a otras sustancias o alimentos. Si el paciente manifiesta sintomatología alérgica en contacto con otros productos de látex -tales como guantes, globos, juguetes de goma,- debe derivarse al paciente a un alergólogo para que haga las pruebas cutáneas pertinentes”.

¿Pero cómo saber si se es alérgico al espermicida del preservativo? “Muchas veces la irritación posterior al uso del preservativo en una relación sexual puede ser debida al látex o al espermicida. Esto no significa que debe descartarse el profiláctico como método anticonceptivo. En estos casos, se aconseja elegir un preservativo libre de espermicida. El preservativo masculino utilizado adecuadamente durante toda la relación sexual y no sólo en el momento de la eyaculación cumple con gran efectividad la función de método anticonceptivo sin necesidad de utilizar una “doble protección”  de  preservativos con espermicidas”, argumenta el médico de Halitus.

¿Qué otros preservativos se pueden usar si se es alérgico al látex? Si se comprueba que la causa de la irritación es el látex, en primera instancia es necesario identificar y eliminar la sustancia que produce dicha alergia. “Lo más recomendable es cambiar a preservativos de otro material, a los preservativos de poliuretano también llamados preservativos hipoalergénicos. Son un poco más finos que los de látex, y por lo tanto aumentan la sensibilidad. Sin embargo, deben ser considerados sólo cuando existe la alergia al látex ya que son más costosos, menos flexibles -requiriendo muchas veces el uso de lubricantes- y poseen menor resistencia que los de látex” menciona el Dr. Vázquez.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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