Contáctenos  


home :: Notas :: Evolución de la medicina de reproducción asistida a lo largo de los años: la viv

Evolución de la medicina de reproducción asistida a lo largo de los años: la viv
Buenos Aires, Jueves, 17 junio a las 00:00:00

Los avances de la ciencia en torno a la reproducción asistida han permitido que las técnicas evolucionaran y que los nuevos descubrimientos permitieran dar cada vez más y mejores opciones a todas las parejas que enfrentan problemas de fertilidad. Aquí una mención a los avances más importantes en el laboratorio que cambiaron la historia en estos 32 años.



La reproducción asistida comprende un conjunto de terapéuticas y procedimientos mediante los cuales se brinda ayuda científica y asistencia al proceso por el cual se puede lograr el embarazo y que tienen como objetivo facilitar las condiciones para que se produzca la fecundación. Hace 32 años, un 25 de julio de 1978, Louise Brown, la primera bebé de probeta, marcaba un antes y un después en el desarrollo de estas técnicas. Hoy Louise Brown es madre y la ciencia sigue avanzando. En aquel entonces algunos creían que sólo algunos centros de países desarrollados iban a  ofrecer las técnicas, no que iban a estar disponibles incluso en nuestro país. “Esta noticia se vivió como el advenimiento de una noticia esperada, había publicaciones de fertilización in vitro y cultivo de embriones humanos desde más de diez años antes, e incluso de embarazos previos que no llegaron a término. En el campo de la reproducción animal y experimentación, también se había progresado, con lo cual era solo cosa de tiempo que se tuviera éxito”, sostiene el Dr. Carlos Quintans, Doctor en Farmacia y Bioquímica, a cargo del laboratorio de humanos de Halitus Instituto Médico desde sus inicios.  
Cuando estas técnicas recién empezaban a aparecer, el Dr. Quintans trabajaba con su equipo en la Comisión Nacional de Energía Atómica. “Trabajar en el laboratorio hace 30 años, en los inicios de la reproducción asistida, en rasgos generales era bastante parecido, sin embargo, en muchos detalles puntuales, se introdujeron muchos cambios y mejoras significativas”, relata el bioquímico.  

Avances más importantes

“El avance más importante en estos 30 años, sin duda, es la difusión y generalización del uso de los tratamientos de fertilización asistida. Desde el punto de vista técnico se fue progresando y acceder a más equipos y mejores se fue haciendo más accesible. Con el tiempo también se fueron incorporando continuamente mejoras en las técnicas, mejoró la calidad de la medicación, se simplificó mucho la captación ovocitaria al pasar a usarse  una vía ecográfica en lugar de la tradicional laparoscopía. Cuando había que recurrir con frecuencia a la laparoscopia era mucho más molesto para la paciente, que tenía que pasar por el compromiso de afrontar una anestesia, un post operatorio y una corta internación. También implicaba bastante más de trabajo para el médico para obtener los ovocitos. Desde el punto de vista del laboratorio, solamente ocupaba un poco más de tiempo porque las aspiraciones ovocitarias eran algo más prolongadas que las actuales por ecografía y, si había más de una paciente, el intervalo entre aspiraciones también era más largo. En estos 30 años además los medios de cultivo se estandarizaron, contamos con mejor material de cultivo, mejores incubadoras, mejor óptica, posibilidades de entrenamiento a más embriólogos entre otros cambios relevantes hicieron posible la situación que vivimos hoy”, describe el especialista.
Y continúa: “Probablemente el descubrimiento que más cambió la forma de trabajar en laboratorio fue el desarrollo exitoso del ICSI, esa técnica no surgió de un día para el otro, curiosamente, ya en el año 1976 encontramos publicaciones de microinyección de espermatozoides humanos en ovocitos de hámster. O sea que ya se venía experimentando con el ICSI desde algunos años antes de que naciera Louise Brown”, especifica.
Antes de que tuviera lugar el cambio más relevante en la reproducción asistida como fue el advenimiento del ICSI, se desarrolló una técnica de Microfertilización Asistida denominada SUZI (inyección de unos pocos espermatozoides en el espacio perivitelino del óvulo). Esta técnica se utilizaba en casos de factor masculino severo y fuimos el único centro en la Argentina que lo desarrolló y utilizó, y logramos el primer parto en el país,   hasta que fue superada y reemplazada por la ICSI (Inyección Intracitoplasmática de un Espermatozoide).”Cuando en 1992 nació el primer bebé logrado por inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) a nivel mundial- en Halitus fuimos pioneros en nuestro país y se llevó a cabo en 1994- , significó un salto en la fertilización in Vitro porque se pudo dar respuesta a casos de infertilidad masculina hasta entonces sin otra opción que la donación de semen. En aquel momento se creyó que esto traería aparejado una menor consulta con el andrólogo y otras consecuencias que, sin embargo, no se hicieron reales”, sostuvo Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
Quintans refiere: “Los factores masculinos severos, y aquellos que sin serlo en forma aparente mostraban reiteradas fallas de fertilización, no tenían otra posibilidad que pasar a la donación de semen. A partir de la introducción del ICSI fue posible brindar la posibilidad de ser padres a pacientes que antes no la tenían, aún en aquellos casos en que había unos pocos espermatozoides, o que éstos debían obtenerse por cirugía de testículo o punción de epidídimo. Por otra parte, permitió disminuir la proporción de fallas totales de fertilización. En las épocas de la FIV convencional  cerca de un 15% de los tratamientos tenían este tipo de fallas de manera inesperada. Mediante el uso generalizado del ICSI esto bajó a un mínimo”.

Criopreservación

Otro avance relevante que se dio en la misma época que el ICSI fue la criopreservación que, con el pasar de los años, cobró más y más importancia, no sólo porque el tiempo permitió mejorar las técnicas preservación en frío sino también porque la postergación de la maternidad/paternidad por diferentes razones y el surgimiento de mejoras en tratamientos de enfermedades como el cáncer que pueden dañar la fertilidad y que hoy presentan una buena tasa de supervivencia, colocaron a la criopreservación en el centro de la escena. Mucho puede hacerse hoy desde aquel logro de embarazo con parto utilizando embriones que habían sido previamente congelados a raíz de que en el momento del intento de Fertilización In Vitro se había obtenido una cantidad de embriones superior al aconsejable a transferir, con el consiguiente riesgo de embarazos múltiples, en 1992.

Por otra parte, en los primeros tiempos de la reproducción asistida, el conocimiento de la fisiología y metabolismo del embrión humano limitaba al estadío de cuatro células la posibilidad de cultivo in Vitro pero, posteriormente, una mejora en la estimulación ovárica y la evolución de los medios y condiciones de cultivo permitieron continuar con seguridad el desarrollo hasta el estadío de 8 células. Esto significó una mejor selección de los embriones a transferir aumentando las posibilidades de una implantación exitosa. Más recientemente, con el desarrollo de técnicas de cocultivo primero y posteriormente con la mayor adaptación de los medios de cultivo a los requerimientos del embrión, fue posible continuar el cultivo in Vitro durante 5 días y así lograr que entre el 40 y el 70% de los embriones alcancen el estadío de blastocisto. A partir de ese momento ya deben ser transferidos al útero puesto que los embriones extruyen de su cáscara (zona pelúcida), es decir, salen de su cáscara como los pollitos salen del huevo, y deben estar en el útero para poder implantarse y continuar su desarrollo. En muchos casos es necesaria la criopreservación para evitar el riesgo de embarazo múltiple y, también mejora las chances de viabilidad de un embarazo la criopreservación y descongelación de un embrión en estadío de blastocisto.
“Nosotros comenzamos a criopreservar muy poco tiempo después de comenzar nuestro programa. Como teníamos bastante experiencia previa en modelos animales tuvimos buenos resultados desde el comienzo, y embriones criopreservados en esa época dieron embarazos y nacimientos hasta casi diez años después. Desde el principio, creímos que era una herramienta necesaria para evitar descartar material invaluable como embriones u ovocitos y, a la vez, limitar el número de embriones a transferir en fresco para evitar embarazos múltiples de alto grado, que en ese entonces eran muy comunes. Los mayores cambios fueron la implementación del cultivo y criopreservación de blastocistos y, más recientemente, la introducción de la vitrificación, que tal vez en algún momento substituya completamente al tradicional método lento”, dice Quintans.
Según Pasqualini, “hoy la preservación de la fertilidad es una realidad y distintas son las opciones que la ciencia puede ofrecer. Para la preservación femenina, las alternativas son la criopreservación de ovocitos, embriones o tejido ovárico. Las primeras opciones presentan la desventaja de que son relativamente pocos los ovocitos o embriones que pueden ser congelados y requiere además de una estimulación ovárica que muchas veces puede retrasar el tratamiento de una enfermedad o presentar contraindicación por el tipo de cáncer. Sin embargo, la técnica de vitrificación de óvulos, utilizada hace ya unos años, ha demostrado tener algunos buenos resultados. La criopreservación de tejido de la corteza ovárica es una alternativa válida ya que contiene la mayor parte de la reserva ovárica de folículos. Con el auto trasplante de tejido ovárico criopreservado ya se ha logrado un número significativo de embarazos y nacimientos en el mundo, demostrando así la eficacia de esta estrategia”, resume.

Diagnóstico Genético de Preimplantación

En este contexto, es relevante mencionar el advenimiento del Diagnóstico Genético de Preimplantación. La importancia del DGP reside en que hay un porcentaje de embriones que presentan anomalías genéticas y no detienen su desarrollo y, si bien la selección por su morfología (aspecto) para realizar el procedimiento puede ser correcta, muchas veces aquel que tiene un buen aspecto morfológico puede no ser normal. Diagnóstico Genético Preimplantatorio es la opción diagnóstica más temprana para parejas con alto riesgo de descendencia afectada por enfermedades genéticas. Permite la prevención de desórdenes monogénicos (a nivel de genes) y cromosómicos mediante el diagnóstico de anomalías en los embriones obtenidos por técnicas de fertilización asistida de alta complejidad. Así, permite transferir al útero de la mujer sólo aquellos embriones que no presenten la enfermedad genética para la cual la pareja consultante se encuentra en situación de riesgo. Puede realizarse aún en parejas que no tienen un antecedente de riesgo y que desean conocer el status genético de los embriones a transferir obtenidos mediante un procedimiento de ICSI. No implica un riesgo para el embarazo, dado que aún éste no se ha producido, pues el diagnóstico se realiza antes de transferir los embriones al útero, durante un procedimiento de fertilización asistida.
Quintans comenta: “Se dieron dos pasos adelante y uno hacia atrás,  por una parte resultó posible que parejas con problemas genéticos pudieran tener hijos normales, por otro lado se pusieron muchas expectativas en cuando a la posibilidad de mejorar los resultados utilizándola como herramienta para la selección de embriones. En este caso los resultados fueron decepcionantes y hay un cambio de opinión respecto a la conveniencia o no de usarla para este propósito”. 

Inicialmente, esta técnica de DGP sólo podía realizarse como biopsia en el estadio de blastocisto. Cuando el embrión alcanza su quinto día de desarrollo (blastocisto) se extrae una pequeña porción de trofoectodermo (fragmento del embrión que dará origen a membranas y placenta) para el análisis. Hace pocos años atrás, este procedimiento de biopsia puede llevarse a cabo también cuando los embriones alcanzan un desarrollo de tres días y poseen alrededor de 8 células (blastómera), puede extraerse una de ellas y realizar el DGP. E incluso, antes de ser fertilizado, una vez realizada la aspiración de ovocitos, es posible extraer los cuerpos polares de cada óvulo y realizar la evaluación genética de los mismos.

También los avances en el estudio de los mecanismos de implantación hacen un aporte importante para mejorar los resultados de la fertilización asistida. El momento de la implantación es clave para el logro de un embarazo y requiere de un endometrio receptivo, un embrión normal en estadío de blastocisto y un diálogo químico entre ambos. Varias y aún indefinidas son las causas por lo cual puede fallar. El embarazo puede frustrarse por causas ováricas o espermáticas, hormonales, metabólicas, anatómicas o genéticas entre las más frecuentes. Cuando todas esas causas conocidas han sido descartadas, el 80% de las pérdidas reproductivas restantes están asociadas a un desequilibrio del sistema inmune. Es por ello que el estudio reciente de alteraciones en el sistema inmune asociadas a fallas repetidas de implantación, específicamente de células llamadas natural killers “NK” relacionadas a la defensa inmunológica del organismo es la investigación más actual y seguramente realice un gran aporte a la medicina reproductiva. Estas células que, presentes en el endometrio al momento de la implantación en niveles alterados pueden provocar un desequilibrio que lleve a la infertilidad o aborto recurrente, pueden actualmente ser medidas en cantidad y calidad, en sangre o en una muestra de endometrio. Y, en caso de ser detectadas es posible realizar un tratamiento con gammaglobulina para su normalización. Si bien, a nivel mundial, numerosos centros de medicina reproductiva ofrecen estos estudios y tratamientos, son novedosos en nuestro país.
Como conclusión y con vistas al futuro, Quintans sostiene: “Más que a un gran descubrimiento, yo apostaría más a la acumulación de pequeños progresos en las distintas disciplinas que hacen a la fertilización asistida, y que  al sumarse muestren una mejora significativa en resultados.
Sin embargo sería bueno si se lograra obtener células reproductivas a partir de células troncales. Como todo cambio, esto podría generar conflictos, pero sin duda sería un gran avance”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
Versión Imprimible  Versión Imprimible