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La criopreservación de semen
Buenos Aires, Jueves, 22 julio a las 11:00:00

Los médicos insisten siempre en la necesidad de enfrentar las dificultades de fertilidad como un problema de pareja. Hoy vamos a ocuparnos del hombre. La situación social de hoy que muestra a las mujeres llevando la postergación de la maternidad muchas veces hasta el límite de las posibilidades físicas también se repite en el hombre.


Y aunque siempre se creyó que la edad a ellos no los afectaba, hoy se sabe que también el paso del tiempo incide –aunque en menor medida- sobre la fertilidad masculina. La criopreservación de semen, una técnica utilizada hace muchos años y que resulta bastante simple para el hombre. Consiste en el congelamiento de una muestra de semen que es procesada en laboratorio. Cuál es la importancia y las situaciones que requieren que se recurra a esta técnica de criopreservación.

Un poco de historia

Hoy en día no son pocos los casos en que los hombres recurren a la criopreservación de semen, una técnica cuya historia comenzó en el SXVII. La historia científica de la criopreservación de semen se remonta a 1677, cuando el científico holandés Anthony Van Leeuwenhoek reporta a la Real Sociedad de Londres haber encontrado células móviles en el semen humano. Junto a su colaborador, Hamm, fueron las primeras personas que visualizaron espermatozoides, y a pesar de no tener una educación formal avanzada, Leeuwenhoek fue capaz de construir unas lentes tan precisas que permitieron ver espermatozoides. Debido a las restricciones visuales del microscopio fabricado, no lograron precisar las características de la cabeza del espermatozoide, desarrollando así la llamada teoría "animaculística” o teoría preformacionista que postula que los espermatozoides contenían en su cabeza un ser humano en miniatura. Cien años después, en 1775, Abbe Lázaro Spallanzani, sacerdote y profesor, demostró con sus experimentos que sin un contacto directo del espermatozoide como agente fecundante, no era posible la fecundación. Además, reportó que los espermatozoides humanos, de potros y de ranas podrían ser congelados en la nieve por 30 minutos y luego recalentados con recuperación de su movilidad. En 1866 el fisiólogo y antropólogo italiano, Paolo Mantegazza, reportó sus hallazgos de que el semen puede ser preservado al reducirse la temperatura. El desarrollo de la criopreservación fue paralelo al de la inseminación artificial en animales, - hasta llegar a que hoy, una y otra están fuertemente emparentadas. En 1940, Chang y Walton, sugirieron que el enfriamiento de los espermatozoides puede prolongar su vida al reducir su actividad metabólica. Una de las primeras sustancias criopreservadoras fue la yema de huevo, introducida por Phillips en 1939, la cual evita el shock frío de los espermatozoides sometidos al congelamiento. En 1940 se hicieron varios intentos para congelar el semen solamente bajando su temperatura, pero dieron como resultado una recuperación muy baja como consecuencia de la formación de cristales de hielo en el interior de los espermatozoides. Los primeros intentos para evitar la formación de cristales de hielo fue el uso de la vitrificación, un proceso de congelamiento tan rápido que no permite que se formen los cristales. Lo que realmente cambió las técnicas de congelamiento de semen fue el descubrimiento del glicerol, que provee las condiciones adecuadas para que el espermatozoide sobreviva a temperaturas bajo cero. El equipo del Dr. Polge en Cambridge usa por primera vez a el glicerol como agente crioprotector y realiza con éxito la congelación de material seminal de varias especies en 1949. Este hecho supuso un espectacular desarrollo de los sistemas de congelación de todos los tipos de células (espermatozoides, células sanguíneas, tejidos, ovocitos y embriones) y la paulatina implantación del uso de semen congelado en la inseminación artificial bovina. Desde sus orígenes, cómo se hizo historia y cómo la ciencia siguió de cerca los avances para dar nuevas respuestas a problemas nuevos y también a los más antiguos. En la década de los 60 en EE.UU, producto de la explosión demográfica se hizo imperativo un mayor número de vacas productoras de leche y carne. Esto ocasionó que el número de sementales fuera mayor, así como el número de terneros nacidos y el gasto de los granjeros. La respuesta a la necesidad de mantener muchos sementales sin gastar en forrajes fue la inseminación artificial, que se estaba desarrollando en esos tiempos, utilizando espermatozoides congelados con una tasa de éxito del 70%, y que permitió congelar su semen, sacrificarlos y vender su carne evitando tener que alimentarlos. Así, aparecieron los primeros bancos de semen y a partir de 1960 se generalizó la congelación de semen. La donación de semen se utiliza en aquellos casos en los cuales no hay espermatozoides o son muy escasos y de mala calidad. También en algunos casos de enfermedades hereditarias. Las muestras son sometidas a varias pruebas y análisis similares a aquellos que se les realizan a las donantes de óvulos. Un elemento fundamental para el buen resultado de esto es el procesamiento, análisis y descongelamiento de la muestra.

Cómo, cuándo y por qué criorpeservar

“El espermograma es para estudiar al hombre, por medio de- en general- la masturbación se obtiene una muestra de semen y se analiza. Yo diría que lo ideal es a los 28 o 30 años. ¿Por que a esa edad? Porque todo con el tiempo empeora. Pero si vos tenés un hombre que a los 28 años tiene pocos espermatozoides o de mala calidad, podés fácilmente congelarlos porque el congelamiento de espermatozoides anda muy bien aunque la muestra de espermatozoides sea muy mala. Eso hace que ese hombre si busca un embarazo a los 35 años, tenga mejores espermatozoides congelados que los que tendría a los 35 años. Lo normal es que haya de 2 a 4ml, 20 millones por mililitro para arriba, el 50% de móviles y el 14% como mínimo de forma normal. Es decir, la mayoría de los espermatozoides son anormales y eso es lo normal. Ahora, con respecto al espermograma es importante mencionar algo, así como estamos tratando de enfatizar la importancia de la preservación de la fertilidad en la mujer justamente por la demora, es importante saber que el espermograma con el tiempo va empeorando. Entonces si todo hombre llegados los 30 años o antes de casarse se hiciese un espermograma, sería bueno porque si estuviera por debajo de los valores se podría estudiar si hay algún motivo para ello y a lo mejor con tratamiento solucionarlo, y sino en su defecto criopreservar para futuro, dado que la criopreservación de espermatozoides puede hacerse perfectamente y eso hace que lo que la foto del proceso dinámico de la vida del hombre pueda estar conservado mucho mejor de lo que con el paso del tiempo va a estar. Así como en la mujer la evaluación es importante, en el hombre es mucho más fácil, y hasta tiene una solución mucho más rápida. Y también recordar que si el espermograma está bajo cuando se llega inclusive a una fertilización in Vitro, si el éxito se logra con ese tratamiento, criopreservar una muestra de ese semen para que en un futuro intento, si es que lo hubiese, uno pudiera tener la muestra de ese momento que seguro va a ser igual o mejor que pasados uno, dos o tres años hasta cuando busquen otro embarazo.”, sostiene el Dr. Sergio Pasqualini, Director de Halitus Instituto Médico.
“La criopreservación de semen está puntualmente dirigida a pacientes que vayan a ser sometidos a tratamientos que puedan comprometer su futura fertilidad. Como ser aquellos pacientes que tienen que estar bajo un tratamiento quimioterapia o radioterapia. La quimioterapia se ha encontrado que altera la ploidía, el número de cromosomas en los espermatozoides, mientras que la radiación induce daños en el ADN. También está indicado para pacientes que tienen una concentración de espermatozoides baja o que están viendo una baja progresiva del recuento espermático como una manera de preservar la fertilidad en el tiempo”, explica la Lic. en genética Fernanda Urquiza, del Laboratorio de Humanos de Halitus.
El Dr. Pasqualini relata: “Habitualmente lo que se hace se deja una muestra, se evalúa y se pide que haga alguna más para tener un back up más importante. Años atrás se congelaba la muestra en un vial, es decir, se ponía en un tubito la muestra, se fraccionaba por ahí en dos y, de esa manera, se podía tener esa muestra para ser utilizada una vez y no mucho más porque si vos descongelás toda la muestra, la podés volver a congelar pero cada congelada y descongelada va perdiendo y, si no es una muestra excelente de entrada, por ahí con una descongelada ya te quedás con muy poco. A raíz de eso es que las técnicas fueron evolucionando, el ICSI fue mejorando y al día de hoy se congelan en pastillas, como se hace con animales y de esa forma se fraccionan en alícuotas pequeñas que es lo que se necesita para hacer cada tratamiento o en pajuelas muy finitas donde entra muy poco volumen y la muestra sirve para diez intentos o veinte intentos o los que uno quiere.” Y agrega: “Nuestro biólogo, el Dr. Carlos Quintans, inventó una variante de cómo hacer con una sola muestra poder aprovecharla y eso fue lo que él denominó el scrapping, que quiere decir raspado. Lo que hace, o lo que hizo, toma el tubo con una pincita –porque si lo tomás en las manos primero que está frío, lo puede hacer con un guante pero le transmitís calor y se derrite todo- y hace con una espátula muy finita una raspadita de la superficie, como si tuvieras un cubo de hielo y lo vas raspando con un cuchillo y van cayendo los pedacitos, y esos pedacitos como una cortadora de fiambre, los vas mirando y en cuanto tenés los espermatozoides que querés, dejás de seguir raspando y lo otro que no se descongeló vuelve al tanque de nitrógeno y de esa manera lo podés usar en otras oportunidades de acuerdo a la muestra original”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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