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La sexualidad en las parejas infértiles
Buenos Aires, Jueves, 08 diciembre a las 11:00:00

La relación entre sexualidad y fertilidad no es un secreto. Sin embargo, pocos saben que no sólo la infertilidad puede afectar la sexualidad de una pareja sino que también la sexualidad de una pareja puede ser causante de infertilidad. Qué puede hacerse en cada caso para que el disfrute no se pierda en medio del estrés, la tristeza o la culpa del embarazo que no llega.





Distintos pueden ser los motivos por los que una pareja que atraviesa la búsqueda de un embarazo, ya sea naturalmente o mediante tratamientos de reproducción asistida, puede sentirse desanimada, triste e incluso culpabilizar a su compañero/a por el fracaso, provocando un enfriamiento en la relación. También puede suceder que, equivocadamente, comiencen a mecanizarse, teniendo relaciones solamente en las fechas de probable concepción y sin dudas, esto crea alteraciones en las relaciones sexuales. Por otra parte, en la vorágine en la que solemos estar inmersos en el día a día, el estrés en ambos miembros de la pareja, con el consiguiente aumento del Cortisol en sangre, puede producir disfunciones como falla eréctil en el hombre o imposibilidad de excitarse en la mujer.
“La dispareunia o dolor coital, el vaginismo, la eyaculación "ante portas", la disfunción eréctil, entre otras, son directamente causales de dificultad para poder concebir. Pero la peor disfunción se produce cuando la pareja -o uno de sus componentes- comienza a odiar su sexualidad porque ella no le acarrea el tan ansiado embarazo. Ansiedad, estrés y hasta sentimientos de tristeza pueden invadir la relación. Pero además, cuando una paciente se siente físicamente incómoda por los medicamentos que ha tenido que aplicarse, esta incomodidad física es un inconveniente serio. Muchas veces el varón en situación de búsqueda de embarazo se siente un "reproductor" y ese pensamiento puede provocarle ausencia de deseo y hasta una disfunción eréctil o eyaculatoria”, refiere la médica sexóloga, Beatriz Literat, de Halitus Instituto Médico.
“También debe tenerse en cuenta que la masturbación excesiva puede provocar una insuficiente cantidad de semen. Existen posiciones sexuales más recomendables que otras y ciertos productos que se utilizan como lubricantes y tienen espermicida o vaselina ú otras sustancias, pueden impedir que los espermatozoides atraviesen el moco del cuello uterino”, alerta la especialista.

El rol de lo psicológico y lo emocional

Diferentes autores se han dedicado a estudiar todas las respuestas psicosomáticas que puede desarrollar una mujer infértil. Casos de abuso en la infancia, mala imagen paterna y materna, necesidad de hacerse cargo muy tempranamente de responsabilidades domésticas como cuidar hermanos pequeños, ideas negativas respecto de los hombres, nacimientos en la familia, de niños con malformaciones de origen genético, historias de embarazos o partos maternales que pusieron en riesgo la vida, etc. Todo esto puede generar mucho miedo, culpa, sensación de no merecer la maternidad, sensación de sentirse desbordada por el proyecto. Todo esto puede ir en detrimento de una buena sexualidad. Pero no sólo por una cuestión de relación de pareja es importante una buena sexualidad sino que, en cuanto a infertilidad se refiere, debe tenerse en cuenta que por muchas razones -de orden químico y vascular, entre otros- existen sustancias en el semen que favorecen la fecundación, la vascularización mejora la oxigenación de los tejidos y favorece la implantación, y la frecuencia adecuada mejora las oportunidades de que se produzca la coincidencia entre ambos gametos. “Pero principalmente porque una pareja que conoce como funciona la sexualidad con fines reproductivos y la practica inteligentemente, es una pareja que se siente más confiada en los resultados y desarrolla un pensamiento positivo y un estado de tranquilidad que va a ser un factor que favorece que el embarazo se produzca”, define la sexóloga.

Además, agrega la Dra. Literat: “Todo lo mencionado anteriormente influye sobre la autoestima y crea un gran sentimiento de inadecuación: "no voy a poder, no seré una buena madre, algo va a pasar...etc." Los pensamientos negativos y autoproféticos producen una gran liberación de sustancias químicas que modifican la fisiología del sistema reproductor, transformándose entonces en profecías realmente autocumplidas. Cada sensación corporal o emocional que tenemos, placer, miedo, ternura o rabia son la manifestación de cambios químicos que se producen en el organismo. Incluso el erotismo que aparece cuando no existen preocupaciones que desvían la libido hacia otro foco puede desaparecer. Por eso es necesario consultar con el especialista en sexualidad, para poner las cosas en su justa perspectiva y preservar tanto el erotismo como la ternura y el deseo de tocar y ser tocado, que es la base del mismo”.
El Dr. Sergio Pasqualini adhiere y resalta en este punto:”Hace años venimos trabajando ene l instituto con la contención y acompañamiento de as parejas. Y hace un año aproximadamente incorporamos todo el área de la medicina mente-cuerpo, medicina tradicional china, acupuntura y otras opciones complementarias que logran mejorar el estado emocional y psicológico de las parejas. Nuestro Sistema de Entrenamiento Especial (SEES), en conjunto con profesionales de la Fundación Salud y basado en los principios de la psiconeuroendocrinoinmunología, ha mejorado mucho la calidad de vida de las parejas e incluso ha ayudado a optimizar los resultados de los tratamientos. Pero las consultas con nuestra especialista en sexualidad también en muy importante. Trabajamos todos en forma multidisciplinaria y cada uno se centra en darle al paciente lo mejor”.

Tratamiento sexológico: cada pareja es su mundo

En un tratamiento sexológico, dentro del contexto del equipo de fertilidad, se priorizan las creencias de las parejas para utilizar este recurso en favor de los buenos resultados. Literat ejemplifica: “Cuando la pareja se encuentra en el medio de un tratamiento para lograr fertilidad,  a la herida en la autoestima porque en lugar de lograr ser padres naturalmente, portan el rótulo de pareja infértil, se suma la dificultad para disfrutar del vínculo íntimo. Esto puede suceder porque el estrés y las hormonas del tratamiento producen una disminución de la libido, porque la sexualidad se ha vuelto una técnica procreativa más, que deja el placer fuera del dormitorio, porque la frustración y el resentimiento hacia uno mismo, hacia la pareja, hacia Dios y hacia el resto del mundo favorece la aparición de trastornos sexuales y, en definitiva, porque “una sexualidad que no me sirve para tener un hijo, no la quiero”. Desde la consulta, si una pareja cree en Dios, hay que ayudarlos a fortalecer y recurrir a sus creencias; si en cambio tienen la fe puesta en las terapias complementarias, éstas deben usarse para que disminuya la ansiedad y la canalicen a través de los procedimientos que se realizan. La infertilidad se vive generalmente como una deficiencia, una discapacidad y es necesario reencuadrar esos sentimientos porque alteran la fisiología y obstaculizan el logro del embarazo”.
La consulta sexológica aborda distintas temáticas adecuadas a cada pareja. Muchas veces las mismas personas o parejas que hablan sobre sexualidad sin reservas aparentes, sienten verdadero temor y prejuicio de concurrir a una simple consulta sexológica de orientación con un profesional especializado. “A veces existe en la pareja mucho diálogo pero está inadecuadamente dirigido, por eso es indispensable la presencia del sexólogo/a, porque actúa como mediador/a y ayuda a que éste diálogo sea realmente eficaz, no un mero intercambio de sentimientos que produce desahogo pero no brinda soluciones reales. En la consulta orientamos ese diálogo porque no podemos perder de vista que la sexualidad es eso, básicamente diálogo”, concluye Literat.
Es por ello que la Dra. Literat alienta: “Si la pareja realiza consultas sexológicas de orientación, en las cuales se trabajan los temores, ansiedades y dificultades reales, se sobrelleva el tratamiento de infertilidad de un modo menos estresante y la sexualidad puede mantenerse casi intacta. Además se aprende el modo de priorizar la sexualidad de un modo integrado y no solo la genitalidad. La pareja sobrelleva mejor el tratamiento de fertilidad y hay menos roces. Además, guiados por el/la especialista, se sienten seguros del modo con que se están relacionando sexualmente y desaparecen los reclamos. Cada pareja necesita una orientación personalizada, porque la cabeza de cada uno tiene pensamientos y fantasías sobre lo que es y lo que debería ser cada cosa y situación; por eso nuestros tratamientos apuntan a cada pareja y a cada componente de la misma. Les dedicamos el tiempo que necesitan y elaboramos tácticas de tratamiento a medida. Trabajamos con la pareja en coordinación con el equipo de fertilidad y ello contribuye a optimizar los resultados del tratamiento”.

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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