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Infertilidad: cuando ser padre es el objetivo. La historia de Marisa Brel
Buenos Aires, Jueves, 22 diciembre a las 11:00:00

Las parejas que transitan por tratamientos de fertilidad suelen tener que enfrentarse a distintas situaciones que pueden provocar ansiedad, frustración, estrés y miedos. Es por eso que los médicos especialistas trabajan en forma multidisciplinaria con los psicólogos. Pero desde el advenimiento de la psiconeuroendocrinoinmunología, hay nuevas opciones para optimizar los resultados de los tratamientos que entrenan a las parejas. Marisa Brel relata su historia y también su acercamiento a estas disciplinas.





La experiencia indica que el entrenamiento en técnicas del comportamiento puede ayudar al manejo del estrés y beneficiar así los resultados del tratamiento de fertilidad.
Marisa Brel relata su historia: “Yo soy una de esas tantas mujeres en el mundo que desde chiquitas desean ser madres. Y la vida me golpeó con un embarazo ectópico, yo pensaba que me soplabas y quedaba embarazada- uno cuando es joven ni siquiera piensa que uno puede tener problemas para tener hijos- y ese embarazo ectópico me llevó casi al borde de la muerte. Y llega el diagnóstico de infertilidad porque esa trompa había explotado, los estudios daban que la otra trompa estaba tapada. Ahí es cuando llego a las manos del Dr. Pasqualini y descubre todo un universo de información, de términos y situaciones que uno no puede creer, como ver la foto de Paloma cuando sólo tenía 3 días de gestación. Así como es muy doloroso transitarlo y es muy difícil aceptarlo, al principio uno recibe el shock  de la noticia de que no podés tener hijos de forma natural, después te viene la depresión, el llanto, el enojo con Dios, con uno, con la pareja y luego, cuando llega la aceptación y el perdón es cuando podés avanzar y empezar a hacerse los tratamientos, en mi caso de alta complejidad”.
“Desde hace ya más de tres décadas que los profesionales de la medicina reproductiva reconocimos el impacto del stress sobre el paciente infértil: no necesariamente como causa de la infertilidad en sí misma, pero como una seria complicación de la patología y su tratamiento. Este reconocimiento nos lleva a ver la salud reproductiva desde una perspectiva que entrelaza aspectos físicos, mentales y emocionales. Hoy no dudamos de la existencia de una variedad de matices que entrecruza factores psicológicos con los fisiológicos”, comienza diciendo el Dr. Sergio Pasqualini, Director Científico de Halitus Instituto Médico. Y continúa: “En la época de Marisa estaba la presencia de la psicóloga y desde el año 2000 pusimos en marcha el Proyecto que denominamos “Acompañándote” integrados por un grupo de psicólogas y psicopedagogas con el fin de asistir, contener e informar a los pacientes de infertilidad. Paralelamente, nació el Departamento de Psicología, los grupos de Co-Ayuda. Pero la ciencia demostró que la experiencia negativa del diagnóstico de infertilidad o los continuos fracasos en los intentos por lograr un embarazo elevan considerablemente los niveles de estrés que disminuye las probabilidades de éxito de un tratamiento de fertilidad y por eso, el año pasado incorporamos el Departamento Mente- Cuerpo, centrado en el Sistema de entrenamiento Especial, con la Fundación Salud, que permite modificar la química interna generando las drogas endógenas necesarias para optimizar los tratamientos médicos. Marisa también fue conociendo gente que después se plasmó en parte de su libro como Claudio María Domínguez, Bernardo Stamateas, es decir, personajes que están ligados con esa área que nosotros también fuimos transitando por caminos paralelos y nos encontramos hoy con la importancia no sólo de la psicóloga que cumple su rol sino también de todo ese otro acompañamiento de técnicas que movilizan los recursos propios que tiene el cuerpo para lograr optimizar el funcionamiento de esos ovarios”.

El caso de Marisa Brel

El Dr. Pasqualini explica: “Marisa enfrentaba un problema mecánico- de trompas- se recurrió a ciclos naturales para intentar no estimular porque quizás era un problema mecánico. Luego se realizó estimulación ovárica que produjo una cantidad de estrógenos altos por la buena respuesta que tuvo en su momento, no prendió, después apareció el problema de las trombofilias, y después prendió y apareció Paloma producto de transferencia de embriones congelados en un ciclo sin estimulación y quizás eso hizo que implantase”.

Marisa, por su parte, relata: “Eso fue en el sexto tratamiento in Vitro, parece fácil decirlo pero…realmente no poder quedar embarazada, una Beta negativa, científicamente está comprobado que un negativo de un tratamiento in vitro es la misma situación de perder un hijo ya con panza porque bueno, uno está mucho tiempo preparándose hasta ves la foto del embrión. Cada día la ciencia está más avanzada, hay más medicación, los médicos como Pasqualini evolucionan, no se queda con técnicas viejas. Yo lo escucho hablando de espiritualidad, de motivación y me encanta porque sigue sumando áreas a este problema. Somos un todo, nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu, nos afecta de diferente manera y lo ideal es tener la contención: la pata médica, yo siempre digo vayan a un gran especialista, pidan recomendaciones; la pata psicológica es indispensable, estar en eje, y, para mí, la pata de la espiritualidad porque creo que te da esa fe, esa fuerza que necesitás para seguir. Yo voy por el tratamiento número 11. Después de Paloma hicimos cuatro tratamientos con Pasqua y no quedé, tenía embriones congelados y no quedé. Mi tema de trombofilia es bastante severo y yo no me siento ya preparada para enfrentar más negativos, o el temor; tuve un embarazo tremendo con Paloma, me sentí mal físicamente. La verdad es que el temor de perder un embarazo me aterra, así que el último tratamiento que me hice fue en Miami: fui a alquilar un vientre. Pero el tratamiento in vitro me lo hacen a mí porque la idea es formar embriones con mis óvulos y espermatozoides de mi marido”.  
“Fui allá porque allá está legislado. Conocí a la mamá sustituta que habíamos elegido, se llama Joy, que significa alegría. Yo siempre digo que después de haber visto nacer a Paloma fue lo más maravilloso que me pasó en la vida. Una mujer preciosa, de 35 años, conocí al marido que es un amor y la amé. Le transferimos 4 embriones pero no quedó. Yo quiero seguir”, describe Marisa.
“En Halitus comprendimos esta relación entre la mente y el cuerpo que Marisa describe en su vivencia, vimos su importancia y fuimos pioneros en el intento por revertir esta situación e incorporar complementos a la terapéutica clínica”.

Lo complementario es importante

La incorporación de estas técnicas especiales apunta a optimizar los resultados del tratamiento médico mejorando la función reproductiva y creando un mejor estado mental y de salud en general. El Programa Mente- cuerpo tiene su centro en el Sistema de Entrenamiento Especial (SEES), basado en el entrenamiento clínico de la medicina mente-cuerpo ofrecido por la Escuela de Medicina de Harvard en la temática de infertilidad y es el resultado de una acción conjunta entre Halitus Instituto Médico y Fundación Salud. Halitus deja así establecido el primer centro de entrenamiento en Medicina mente-cuerpo para la infertilidad de la Argentina.
“El cambio radical al realizar el entrenamiento al menos dos semanas empieza a verse un cambio de actitud, es muy importante la preservación de la mujer, el hombre y la pareja. Hay emociones que ponen en movimiento sustancias químicas que desencadenan en el cuerpo determinadas reacciones. Así los participantes pueden disminuir los niveles de estrés utilizando técnicas de relajación, inteligencia emocional y espiritual que las conecte con el verdadero propósito de sus vidas”, agrega el Dr. Pasqualini.

La investigación sugiere que los factores psicosociales, como no enfrentar con efectividad la ansiedad, la depresión, y el estrés, se correlacionan con tasas de fertilidad más bajas que siguen a la fertilización in Vitro. El estrés lleva al cuerpo a cambiar las cantidades de hormonas que produce, a aumentar hormonas como la adrenalina y el cortisol que generan una ruptura del equilibrio en el cuerpo y, a largo plazo, ese desbalance puede afectar negativamente al cuerpo. Pasqualini menciona: “Hay que prestar atención a qué pasa con la mujer que se va a someter a los tratamientos, qué pasa con la preocupación por lo que todavía no pasó. Es importante remarcar que este entrenamiento puede realizarse en cualquier momento de la búsqueda del embarazo y/o en la etapa diagnóstica o del tratamiento de alta o baja complejidad. El SEES asiste los distintos niveles de estrés de las personas con problemas de infertilidad y predispone al paciente en forma saludable física, mental y espiritualmente para poder enfrentar el tratamiento de reproducción asistida y optimizar sus resultados. Pero además incorporamos counselling, acupuntura, medicina tradicional china. Creemos que todo ayuda a generar el mejor momento para realizar un tratamiento”, cierra el médico.

 

Fuente: Sentirypensar.com.ar



 
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